Los zapatos náuticos · ¿qué y cómo?

Hace unos días estaba navegando en Facebook, esa actividad que ya parece ser tan necesaria como respirar o como caminar por las calles de una hermosa ciudad, y me encontré con un debate curioso: un grupo de personas rechazaban tajantemente y hasta de manera cruel a los zapatos náuticos. Inmundos, decían. Horribles, aludían. Y sin importar el valor estético, que es relativo ya que, por ejemplo, yo odio los crocs, pero eso no quiere decir que muchos los entiendan como zapatos hermosos, al punto de llevarlos a la pasarela de firmas como Balenciaga, el valor de la indumentaria tiene que buscarse en la historia, en el contexto y en la utilidad.

Los náuticos fueron creados en la década del treinta por un diseñador norteamericano de nombre Paul Sperry. Aficionado a los deportes marinos como la vela o la fragata, Sperry estaba muy cansado de resbalarse sobre las brillantes y muy enceradas superficies de los botes y los barcos. Peligroso e incómodo. Entonces una idea vino a su cabeza en forma de su perro: las patas de los caninos tienen esa textura medio engomada que sirve muy bien para la estabilidad en superficies lisas. Fue así como Paul probó creando suelas de goma que de a poco se fueron convirtiendo en los náuticos que también tenía un diseño bajo que facilita su puesta o remoción además de unos cordones o borlas (estas últimas son más propias de los mocasines) que funcionan como un adorno muy chic.

Con el tiempo y con la estilización del hombre se han incorporado de manera muy práctica al armario masculino excediendo los deportes náuticos y llegando de manera cómoda a las ciudades donde se pueden llevar con pintas informales para aquellos más preocupados por su apariencia y también como una opción sencilla para los informales que tienen más bien un armario básico en el que todo combina con todo y el tiempo de selección así como el de ensamble del outfit es rápido y eficiente.

La marca Timberland es una de las que más ofrece en cuestiones de náuticos con diseños muy resistentes y variaciones en detalles que hacen a la personalización. Los precios de los originales varía entre 90 y 120 dólares.

La manera de llevarlos no tiene reglas específicas pero la costumbre y el uso ha hecho modos habituales de llevarlos. Al ser un calzado para el calor, lo usual es llevarlos sin medias o con medias invisibles. Esta modalidad ha hecho que la parte del tobillo de los hombres quede al descubierto convirtiéndose en un detalle de seducción si se llevan pantalones sobre el tobillo en materiales como el denim o el lino. Incluso ha estado muy de moda acompañarlos con una pulsera tejida que sobresalga entre el final de la bota del pantalón y el inicio de los náuticos.

Otra de las variaciones más comunes son con bermudas y shorts. Es muy usual esta combinación sobre todo para temporada de vacaciones. Es práctica, fácil de llevar e intercambiable. Son zapatos perfectos para ir al mar o estar en una piscina ya que permiten calzarse con rapidez y si son hechos de material sintético, el secado es práctico.

Una tercera alternativa es para aquellos que aman tanto este estilo que no quieren restringirlo solo a las temporadas de calor. Es por ello que no siendo suficiente su viaje del mar hacia las grandes ciudades que no son costeras, los náuticos también se colaron en el invierno y son llevados con medias visibles que ponen a disposición visual una prenda interior que ahora también reclama protagonismo: las medias.

No solo su traslado se ha dado desde la playa hasta las ciudades y luego hasta las opciones del frío, también las mujeres se han apropiado de esta prenda y la han hecho una forma de informalizar con estilo sus jornadas además de aprovechar la comodidad que este calzado propone. Incluso Kate Middleton ha hecho lo suyo para popularizarlos.

¿Te gustan este estilo de zapatos? ¿Ya los estás usando?