Trece citas con Jane Fonda

Los artistas excepcionales trascienden su propia creación, es decir, no solo nos dejan obras que nos transmiten sus más profundos pensamientos y su lectura de la realidad, sino que hacen de sus vidas una creación artística. Es así como Salvador Dalí además de ser un gran exponente del surrealismo, también fue un personaje reconocible y excéntrico cuyas entrevistas, fotografías y colaboraciones con otros creadores son parte de su legado. Oscar Wilde nos dio algunas de las más hermosas obras de teatro al tiempo que su cuerpo es usado para reconocer la lucha homosexual y la sutileza de amores prohibidos. Reinaldo Arenas escribió sobre el sufrimiento de la Cuba castrista mientras su existencia atravesó el dolor del exilió y la renuncia a su amada isla. Jane Fonda no es una excepción. Siendo la hija de uno de los grandes actores de los Estados Unidos, se hizo un nombre entre las intérpretes más relevantes del siglo XX y del siglo XXI. Es una activista comprometida que bien daba un discurso en una manifestación al tiempo en que filmaba una película contra la Guerra de Vietnam.

Este año cumple 83 y sigue trabajando sin parar, se mudó a Washington para poder protestar en contra del cambio climático, tenacidad por la que la han arrestado más de cinco veces en los últimos doce meses y se levanta como una mujer cuya vejez es tan brillante y vital que puede ser la envidia de cualquier persona con seis décadas menos.

Decidí hablar de ella como ícono, como madre, como famosa y como artista. Es por eso que me senté durante dos semanas a ver doce de las películas que la han hecho una estrella y el documental que retrata sus vivencias y la manera en que ha afrontado las decisiones y sorteado los obstáculos que la vida le tenía preparadas. Un viaje a través del tiempo y la formación del carácter de una mujer fuerte y poderosa. Julia Cameron, en su libro “El camino del artista” tiene una cita que dice: “trabajar en tu arte es trabajar en tu vida”. Eso hace Jane Fonda, dedicarse a ser la mejor persona posible y a partir de ahí, regalarle al mundo lo mejor de sus dones.

Descalzos en el parque (1967). Fue la primera vez en que trabaja con Robert Redford. La película, dirigida por Gene Saks, es la adaptación de la obra teatral del mismo nombre escrita por Neil Simon. Allí, Fonda tenía treinta años e interpreta a Corie, una mujer intrépida, aventurera y llena de vitalidad que acaba de casarse con Paul, un abogado un poco rígido. Se mudan a un departamento en Nueva York en lo alto de un edificio sin elevador y su chispa renace al igual que sus ganas por que su matrimonio funcione. La película fue un éxito de taquilla y le representó un premio Laurel por su interpretación.

Cincuenta años después, la pareja vuelve a juntarse gracias a Netflix en la película Nosotros en la noche (2017). La noticia fue por supuesto el reencuentro de los dos actores luego de medio siglo en el que estuvieron en la cima de sus profesiones. Como si fuera parte de una secuela, son dos vecinos que están solos en su avanzada edad y hacen un pacto para dormir juntos y menguar las noches en solitario. Por supuesto el amor florece como si sus corazones estuvieran tan dispuestos a encontrarse sin prejuicios y sin responsabilidades.

Ellos le disparan a los caballos, no es cierto? (1969). Un par de años después, Jane Fonda en sus 32 se aventura a filmar este thriller psicológico que hizo un aclamado retrato de una de depresión en los Estados Unidos. Jane, en el personaje de Gloria, es una aspirante a actriz quebrada en California que decide entrar a una competencia de baile que dura tanto como el aguante de las parejas. La última que quede en pie se lleva el premio de 1500 dólares. Más que un concurso, es una maratón de supervivencia que tiene encerradas a las parejas que son vistas por el público que quiera sentarse en las gradas a apreciar la miseria y luego de más de 1000 horas de concurso, la depresión, la angustia y la crisis de personas siendo escudriñadas en sus momentos bajos como si fuera un reality show por un sueño es un espectáculo deplorable que nos informa sobre la bajeza a la que los humanos podemos llegar.

La película sin embargo tuvo todo viaje antes de ser filmada. Fue considerara como un proyecto entre Norman Lloyd y Charlie Chaplin teniendo como protagonistas a Marilyn Monroe, por entonces muy desconocida y a Sydney Chaplin. Sin embargo fue entonces cuando Chaplin padre, en un viaje a Gran Bretaña, tiene problemas con inmigración y le prohiben el regreso a los Estados Unidos en parte por sus inclinaciones comunistas y se cancela el proyecto. Una década más tarde vuelve a renacer y la principal opción fue Mia Farrow quien no es contratada por su alta tarifa. Es allí cuando le llega la oportunidad a Jane Fonda quien aunque dudaba del rol, terminó aceptando por la insistencia de su entonces esposo Roger Vadim.

Jane Fonda en They shoot horses, don’t they? (1969)

El director, Sydney Pollack, le consulta a Jane Fonda sobre sus ideas para el personaje y según la actriz, fue la primera vez que tiene la oportunidad de opinar sobre la trama en un proyecto y dar notas críticas, lo que inició un interés de su parte por involucrarse más en las historias y en la función social del cine. También se rumoraba que los problemas en su matrimonio sirvieron para su angustiante y maravillosa actuación.

No siendo esto poco, esta película la nominó por primera vez a un Óscar y fue la inspiración de Alexander McQueen para su colección primavera verano 2004.

Desfile Alexander McQueen primavera verano 2004

Dos años después llega la película Klute (1971), una decisión difícil para Fonda quien no estaba segura de poder representar a una prostituta en la pantalla grande. Su preparación incluyó una semana en Nueva York conviviendo con proxenetas y con trabajadoras sexuales para entender su entorno y sus motivaciones. En muchos aspectos este papel la puso en frente de sus problemas de percepción. Cuenta Jane que su padre la hizo creer que debía ser bonita, que debía ser perfecta o de lo contrario nadie la querría. El complejo la llevó a tener una baja autoestima que incluso la lleva a tener por mucho tiempo trastornos alimenticios, principalmente bulimia.

Durante su estadía en Francia, país al que se muda un poco para alejarse de ls sombra de su padre y buscarse en medio de la fama y de su primer matrimonio, conoció también a mujeres que habían trabajado con la famosa Madame Claude, una ex prostituta que al creer no ser tan bella, se dedicó a administrar un lucrativo negocio en la década del sesenta contando a clientes como John F. Kennedy y  Gianni Agnelli.

Jane Fonda en el papel de Brie para la película Klute.

La película es del género suspenso y cuenta la historia de John Klute, un investigador privado que busca a un hombre desaparecido que al parecer contrató los servicios de Bree (Jane) y ella es la única que lo puede ayudar. El hombre, un guapo y alto Donald Sutherland, más conocido como el presidente Snow en Los juegos del hambre, termina enamorándose de Bree, aunque ella tiene sus reparos y no está dispuesta a caer en la casilla de enamorada o ama de casa.

La actuación le valió a Jane su segunda nominación y su primera Óscar. Además, el peinado que utiliza en la película fue bautizado como el corte Klute, un punto más para el establecimiento de tendencias por parte de Fonda.

Jane Fonda y Meryl Streep en la película Julia

Saltamos a 1977 donde se estrena la película Julia. Es una hermosa historia que cuenta la amistad entre dos chicas aristocráticas, Julia, interpretada por Vanessa Redgrave y la famosa escritora estadounidense Lilliam Helman, interpretada por Jane.

La película esconde todo un drama de la vida real ya que está basada en la autobiografía de Helman llamada Pentimento. Sin embargo, Mary McCarthy, crítica literaria, salió a decir que todo lo de esa novela era una mentira. Helman respondió a la crítica demandándola por 2.5 millones de dólares por difamación. El punto es que fue toda una controversia y parece que al final la historia de Julia y Lilly está basada en la vida de Muriel Gardiner, una psicoanalista amiga del abogado de Helman.

El filme fue aclamado por la crítica y fue la película en la que debutó Meryl Streep. Ambientada en la década del 30, Lillly es una escritora que se hace famosa y resulta, por petición de Julia, interpretada por Vanessa Redgrave, convirtiéndose en una especie de espía en contra de Hitler cuya misión es llevar una gran suma de dinero desde París hasta Berlín, donde se encuentra por última vez con su entrañable amiga. El filme fue filmado en Europa mostrando a una Jane con hermosos vestidos y una alta elegancia en trajes de seda, vestiditos al estilo flapers y trajes de gala bellísimos que se combinan con un rouge que encanta.

Durante todo este tiempo Jane militaba por causas sociales, su posición política incluso la lleva a ser un objetivo político, perseguida y hasta odiada por un país que no entendía que una estrella de cine, mujer, tuviera una voz política. El tema de la guerra sería crucial para Jane Fonda quien militó en contra de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam al punto de haber viajado hasta Hanoi para retratar la injusticia de la guerra siendo posteriormente criticada por Nixon y acusada de traición a la patria a su regreso a América.

Un año después, se estrenaría Regreso a casa (1978), película producida y protagonizada por Jane quien tardó seis años en realizarla por la negativa de los estudios de grabar una cinta sobre conflictos bélicos. En el filme, Jane interpreta a Sally, la esposa de un militar que viaja a la guerra y al quedar sola, comienza a ser voluntaria en un hospital que atiende a soldados discapacitados. Se encuentra con Luke Martin, uno de los internos interpretado por Jon Voight (gran actor y padre de Angelina Jolie) y cuyo personaje está basado en la vida de Ron Kovic, parapléjico, veterano y amigo de Jane.

El papel de Luke le fue ofrecido inicialmente a Al Pacino, Jack Nicholson y a Sylvester Stallone pero lo rechazaron entre otras cosas, por la incomodidad que resultaba hablar de la guerra en esos tiempos y las consecuencias que podría traer. Por la película Jane Fonda, entonces con 43 años, ganó su segundo premio Óscar.

Dos años después, en 1980, Jane Fonda cambia su activismo político hacia un tema más vinculado con las mujeres y el feminismo. Es así como se interesa por producir la película De nueve a cinco (1980), una historia que pone como protagonistas a tres oficinistas que luchan contra su injusto, despreciable y misógino jefe. El filme además de Jane, quien actúa como Judy, una ama de casa divorciada que debe comenzar a trabajar, también contó con la participación de Lily Tomlin, con quien después actuaría en Grace and Frankie y fue el filme en el que debuta Dolly Paltron en el papel de Doralee. Al respecto, Jane comentaba:

Lo que encontré fue que las secretarias saben que el trabajo que hacen es importante, es hábil, pero también saben que no las tratan con respeto. Se llaman a sí mismas “esposas de oficina”. Tienen que poner gasolina en el coche del jefe, conseguir su café, comprar los regalos para su esposa y su amante. Entonces, cuando vinimos a hacer la película, le dijimos a Colin [Higgins]: Está bien, lo que tienes que hacer es escribir un guión que muestre que puedes administrar una oficina sin un jefe, pero no puedes administrar una oficina sin las secretarias.

Las tres protagonistas en la portada de la revista People en 1981 como parte de la promoción del largometraje.

Le película fue un total éxito ganando 100 millones de dólares contra un presupuesto de solo 10. Además, demostró también que tres mujeres estrellas pueden juntarse para hacer algo asombroso. El director, Colin Higgins, admitiría posteriormente que estaba un poco preocupado porque hubiese tensión en el set por tener a tres grandes nombres compartiendo pantalla pero resultó una experiencia favorable y grandiosa.

Un años más tarde llegaría un momento muy emotivo para Jane Fonda. Compra los derechos de la obra El estanque dorado (1981) para poder trabajar con Henry Fonda, su padre. Los encuentra a los dos en una historia que refleja en parte la dura y difícil relación que tenían en la vida real. Aunque no fueron tan cercanos, es aquí donde Jane aprovecha la oportunidad para tener un acercamiento y la oportunidad de reconciliar a través del arte ese vínculo perdido.

Henry Fonda con sus hijos Jane y Peter

Además de la experiencia familiar, la película contó con Katherine Hepburn quien fue galardonada por su interpretación con su cuarto Óscar, ganando Henry el primero de su carrera por una actuación.

En 1990 Jane toma la decisión de retirarse de la industria. Durante quince años no volvería a trabajar como actriz, tiempo en el que estuvo casada con el millonario Ted Turner, fundador de la cadena de noticias CNN. Aunque su matrimonio fue largo y feliz, Jane diría después que sus tres largas relaciones y todas las demás nunca fueron democráticas. Ella tenía que ceder parte de quien era en función de su esposo, de su compañero.

Luego de su divorcio y con muchas dudas sobre retomar una carrera suspendida, acepta unirse al elenco de Si te casas te mato (2005), comedia romántica protagonizada por Jennifer López y Michael Vartan en la que interpreta a una maliciosa y vengativa suegra. Es en ese momento, con 68 años, cuando una nueva etapa aparece para una mujer admirable. La película fue un éxito de taquilla y fue seguida por otros filmes que le valieron una nueva reputación como estrella consolidada de Hollywood.

Jane Fonda y Jennifer López en Monster in law (2005)

Juventud (2015) es realmente notable. La película de Paolo Sorrentino pone a Jane a interpretar a una musa y diva del cine que se encuentra con el director con quien llegó a lo más alto de la carera de ambos. Una mujer fuerte y poderosa que nos invita a pensar en la vida como un accidente que debe atravesarse con un sentido, con convicción, con valentía.

Lo interesante de la película El club de libros (2018) es que además de reunir a cuatro grandes estrellas: Jane Fonda, Diane Keaton, Candice Berger y Mary Steenburgen, retoma un tema que volverá a ser social, que se convierte en un mensaje para decir y por el cual luchar: la tercera edad. Allí Jane como una militante de espíritu pretende redefinir la sexualidad de las personas mayores, también el amor, la experiencia de vida y el poder. Allí interpreta Vivian, una mujer que propone para el club de lectura de sus amigas la novela Cincuenta sombras de Grey. A partir de allí nos presenta los desafíos de una mujer en una edad en la que usualmente se estigmatiza y se tira para abajo lo que se puede o no se puede hacer.

Retomando el tópico anterior, Jane sigue su militancia junto a Lily Tomlin con la exitosa y hermosa serie Grace y Frankie de la que no hablaré en este post porque ya he publicado al respecto. (Pueden clickear para chusmear).

Por último, y para terminar, el excelente documental Jane Fonda en cinco actos (2018). Dirigido por Susan Lacy que nos regala un poco más de dos horas del recorrido, la historia y las opiniones de Jane sobre su vida a través de experiencias tan profundas como el suicidio de su madre, su relación complicada con su hija mayor, sus matrimonios, sus premios, su activismo y todo lo que definitivamente la ha hecho más fuerte y mejor.