Silueta masculina en la moda colombiana – Parte 1

Hace una semana terminó Bogota Fashion Week, una de las plataformas para la moda colombiana más exponencial. Interesante el nivel que están adquiriendo las propuestas de ropa masculina. Lejos de la tradición formal que nos ha encasillado la sociedad, la creatividad de los diseñadores se siente con una libertad que se acerca más a las manifestaciones de las grandes ciudades de moda que a las limitaciones culturales que no permiten la expansión de un estilo global y liberado. Como parte de mi emoción, hablemos de la silueta masculina que ahora podemos experimentar en Colombia.

Comenzamos con una de las firmas que ha sido insignia en el país. Pepa Pombo desde su inicio en 1978 ha experimentado con el tejido de punto y ha logrado un nombre de prestigio en el país y en el extranjero por fusionar las técnicas de tejido con siluetas que si bien son sencillas, abordan elementos de la tradición caribeña con sutileza y elegancia.

Señor Pombo es su línea masculina que presenta abrigos que se asemejan a un estilo popularizado por firmas como Ralph Lauren o Tommy Hilfiger con un público específico: hombres tradicionales de clase alta que emulan el estilo del hombre americano que se desenvuelve en clubs campestres. En materiales como acrílico, alpaca y lana, la calidad de Pombo es garantía.

Pepa Pombo Men es tradicional y conservador

Aunque su variedad es limitada, es una tendencia internacional que marcas exclusivamente femeninas le apuesten a una línea masculina que interpele a sus consumidores a tomarlos como alternativa.

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That special something #PepaPomboMen

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Saltamos de una mirada muy convencional a una completamente opuesta. La firma Bastardo, autodenominado imperio de cultura visual, excede el marco de indumentaria y se lanza hacia un nicho muy específico: Accesorios. Pero sigue quedándose corta la definición, su estética sadomasoquista implica elementos como los arneses, popularizados en el mundo hace un par de temporadas por Virgil Abloh de la marca Off-White y que ha sido un fetiche para hombres como Timothée Chalamet y que ya hemos hablado de ellos en el blog.

Bastardo es una arriesgada propuesta para un público muy específico, su atrevimiento es alabado por la industria

Lina Cantillo es una total y absoluta referencia en cuanto a vestir a hombres colombianos. La barranquillera es posiblemente una de las mujeres que mejor ha impuesto la tendencia internacional con una fina fusión del color y la tradición nacional. Además de su multi-marca (desde guayaberas hasta trajes para novios), también recurre a pensar la moda sostenible y a incluir elementos artesanales que la impulsan como gestora cultural y promotora de la marca país.

Sus estudios en Milán han creado en su concepto de hombre trazos finos, coquetos y una búsqueda permanente de la estilización de la figura masculina. Sin duda alguna, Lina está en el camino de explorar el nuevo dandy y la convierte, en mi opinión, en una pionera en subir el nivel de lo que un hombre debe ser en un mundo que se rige por estereotipos internacionales. El universo de Lina es deseable y seductor.

Colección “Respeta la diferencia” de Lina Cantillo

Lugó Lugó me encanta por un montón de razones. La primera de ellas es que propone una de las primeras firmas de loungewear de lujo en Colombia. Con su frase “Elegantes pero no aburridos”, explora la creatividad como parte de un entorno colorido y sensual. En Colombiamoda pesentaron su colección bajo el anuncio “Resaca en el Motel Nutibara” que muestra la manera en que conciben la lencería, un área que usualmente está destinada al público femenino pero que ahora nos da un pié para encantarnos con sedas, batas, camisas y shorts.

Su preocupación por el detalle, la adaptación de accesorios femeninos y la inclinación hacia un mundo interior exhorbitante, la firma ha logrado ubicarse como una de las marcas con mayor protección, novedad y misterio en la escena nacional. También es cierto que el riesgo es que el público no responda bien a este tipo de propuestas que implican un cambio de paradigma, pero hasta ahora lo vienen haciendo mucho más que bien.

Virgilio Madinah es la última marca que reseñaremos hoy. Con una línea masculina que aún sigue en construcción, esta firma le apuesta a conjugar materiales como lana, cuero, gamuza y hacer de ello una propuesta experimental que visiblemente muestra su originalidad.

Con un modelo de sastrería formal adornada con detalles que levantan las prendas, esta marca se ubica en el medio entre un corte clásico y una ornamentación delicada. Interesante manejo de pedrería y la propuesta visual incluye pendientes y accesorios que nos llevan a un punto elegante y femenino.

Es emocionante ver la valentía y la diversificación de opciones que buscan incluir en el panorama nuevas formas de insertarse al río de la moda internacional, saliendo de la zona de confort que en el país es moneda común y apostando a alinearnos de manera horizontal con grandes firmas.

En nuestra próxima entrega veremos cinco marcas más que vale la pena seguir.