Un Aleluya para Madam C.J. Walker y Octavia Spencer

Netflix lanzó una miniserie de cuatro capítulos. La protagoniza Octavia Spencer -super fan aquí-, se va a llamar Self-Made, va a tratar de la vida de primera mujer multimillonaria de los Estados Unidos hecha a ella misma -no digas más, me lo has vendido-. Así llegué a Self Made, la historia de Madam C.J. Walker.

Desde el afiche supe que me interesaba el producto y la ilusiones subieron. Cuando la promesa de la calidad está en juego, uno sabe lo que quiere consumir. El punto es que la historia me encantó y la identificación con el personaje fue fácil, tocaba muchos de los temas que hoy están iluminados hasta la ceguera como la discriminación, el racismo y el clasismo; muchos -ismos que a la humanidad le han causado grandes divisiones y exclusiones. Pero vamos por partes porque por otro lado, muchas críticas tuvo la serie por la falta de precisiones en los datos históricos de Madam C.J. Walker y la forma en que la historia fue adaptada tomándose muchísimas libertades artísticas.

Una serie racial.

La primera experiencia que me atrapó es ver, por fin, una producción cuyo cast completo es negro, algunos blanquitos son las excepciones pero estéticamente poder encontrarse una serie que retrata la vida de una mujer negra a principios del siglo XX sin tener que compararla con el maltrato y la existencia paralela de personas negras y blancas es un lugar común que con esta serie se rompe. Es tremendamente usual encontrarlo en películas como The Help, por la que Octavia Spencer le llevó el Óscar a mejor actriz de reparto y que detalla la discriminación hacia las personas negras o 12 años de esclavitud que fue una gran cima de aquellas películas que hablan de la esclavitud -que aún hoy seguimos combatiendo- o la guerra de secesión. Con Madam Walker atravesé un gran espectro de emociones sin sentirme parte de uno de los dos bandos que siempre se dibujan y que formula una dualidad que debe ser inexistente.

Una serie feminista

La historia de una mujer que se hace millonaria a partir de un producto de belleza, es no solo una revolución, sino una demostración de que la fuerza de voluntad, el trabajo duro y la convicción de estar en lo correcto es la fórmula para el éxito. A partir de estas anécdotas de una mujer negra que convirtió una pomada para hacer crecer el cabello que funcionaba para mujeres de color negro en una época en la que la mujer era si acaso un adorno y el dinero era administrado por hombres de barba y cejar fruncidas provoca salir a la calle y encontrar la cima. Lo que hacen muchas historias es presentar a la heroína y ponerle en su camino obstáculos personales, externos, familiares y mostrar cómo los superan. Pues Madam C.J. Walker se enfrenta a su propia ideal de la belleza, a no parecerse a la chica de la portada, al no tener voz frente a empresarios todos hombres, al maltrato, a la soledad. Todo eso es parte de ser humano, de ser mujer y de ser hombre, de estar vivo.

Una serie sobre el dinero

¿Qué ha vendido el mundo occidental? la falsa percepción de que si consigues el dinero suficiente, tendrías toda la felicidad que puedas comprar. En este aspecto Madam C.J. Walker juega de la misma forma. Sus metas son estar a la par de Ford o Rockerfeller, de tener millones para gastar, para comprar, para ayudar. Lejos de mostrarnos a una Madam víctima que lo único que quiere es una porción del cielo, aquí vemos a una empresaria hambrienda como todos y cuyo punto de llegada es el dinero que consigue, que reproduce, que representa.

Una serie sobre los hombres

Siempre escucho en las entrevistas a las actrices que están llevando a cabo la revolución feminista en Hollywood que lo importante es que sean las mujeres quienes se adueñen de la narrativa. Eso lo logra muy bien esta serie que pasa de mostrar mujeres sumisas, abnegadas, tontas o desechables para describirnos retratos convincentes de los hombres que están a sus lados: maridos sin visión, yernos traicioneros, empresarios desalmados, hombres cuyo poder radica en taparle la boca a las mujeres. Llegaremos a un punto en el que entendamos que ser mujer, hombre, gay o metalero no implica que seamos buenos, malos, perversos o brillantes. Si hay que redefinir las categorías, empecemos por dejar atrás las apariencias.

Una serie sobre moda

¿Qué puede haber más fashionista que una mujer haciéndose millonaria por vender cremas para el cabello? ya lo vemos en Kylie o en Rihanna, la moda es una industria multimillonaria que nunca se va a acabar por el simple hecho de ser una herramienta social poderosa. ¿Por qué siempre los héroes son los mismos? empresarios apasionados de la aviación, Walt Disney con su mundo, Ferrari compitiendo contra Ford, estadounidenses luchando contra alemanes. Si el mundo es una gran competencia, al menos deberíamos hacer lo posible por no poner el salvajismo a la orden del día y compartir las preocupaciones. La moda es el legado de la modernidad. La forma en que nos vemos habla de quiénes somos y eso cambia, no evoluciona, solo se transforma para retratar otra época. La moda no es ciencia que cada vez propone un aparato mejor, la moda es la visualización de quienes somos y de quienes queremos ser. Es por eso que hoy los hombres usan maquillaje, usan falda y las mujeres deciden no ponerse maquillaje -caso de Alicia Keys-. El juego es definirse.

Portada del libro “Todo sobre Madam C.J. Walker” de la escritora A’Lelia Bundles

Una serie criticada

Las ideas en contra de esta miniserie vienen de la mano de la verosimilitud. La enemiga de C.J. Walker fue de hecho su mentora; su hija no era lesbiana; sí llegó a trabajar para Annie Malone quien es mostrada como su enemiga en la series; no fue tan de la nada su éxito ya que sus hermanos eran barberos y allí tuvo acercamiento a la industria. Sí, todo eso es una falla de la serie en función de hacerla más atractiva como historia, yo prefiero quedarme con lo bueno, con saber que Sarah Breedlove -su verdadero nombre- fue una mujer inteligente con una gran visión; que demostró el poder y la capacidad de una mujer con todo en su contra; que fue activista y dio mucho dinero para acabar con los linchamientos de personas negras en los Estados Unidos; que aportó como altruista a la educación de las mujeres como pocas lo han hecho. Sí, hay sin sabores en una serie, pero eso no puede desviarnos del verdadero punto: Un aleluya para Madam C.J. Walker y Octavia Spencer.

Envase de la pomada para el cabello de Madam C.j. Walker.