Los pantalones Harem – Tendencia masculina

Los pantalones Harem han sido por mucho tiempo mi placer culpable. En estos días en los que dedicamos nuestra mente a vagar por las paredes de la casa, repasar una y otra vez los estantes de libros buscando algunas palabras inspiradoras o tirarnos en el sofá como el sultán Schariar esperando que el televisor nos cuente una y mil noches, los pantalones Harem brindan comodidad, soltura y una estética que aún no nos convence del todo. Sin embargo, las pasarelas nos llaman a dejarnos seducir por estas prendas.

La historia nos cuenta que los pantalones Harem datan del siglo VII aunque podemos tener antecedentes aún más lejanos. Conocidos como una prenda que representa el estilo del medio oriente, los asociamos en primer lugar a los genios salidos de la botella. Por supuesto que debo decir que la primera vez que los vi fue en la serie de televisión Mi bella genio, un hit que enmarcó la idea de la fantasía en sedas y transparencias.

Aunque han sido asociados a la vestimenta femenina por su reinvención y el uso de estos en algunas firmas que buscan una expansión hacia la poderosa clientela de la península arábiga, estos pantalones ya estaban presentes en las sociedades beduinas, o nómadas que transitan el desierto del norte de África y regiones de Arabia Saudita. Es así como podemos ver su uso en películas como Aladdín en la que el actor Mena Massoud nos deleita con unos pantalones holgados que terminan en unos zapatos desérticos y puntiagudos o en la película El príncipe de Persia protagonizada por Jake Gillingham.

El asunto con estos pantalones son definitivamente la comodidad. Teniendo una estructura muy holgada en la parte superior hasta la rodilla y reduciéndose hacia el final de la pierna, los Harem son perfectos para correr, dormir, domar camellos o rescatar a princesas en problemas. La tendencia hace siglos también llegó hasta el oriente y se puede apreciar en la cultura Samurai. Muestra de ello es la película El último Samurai protagonizada por Tom Cruise. Más adelante podemos ver prendas muy parecidas apropiadas por los cortesanos y los monarcas en algunas de las casas reales.

Los comerciantes turcos y árabes lograron popularizar los pantalones entre los europeos como parte de una lejana y exótica tradición que era disfrutada en los teatros. De hecho, la influencia oriental la encontramos en diseñadores como Paul Poiret hacia las primera décadas del siglo XX en su diseño de vestuario para representaciones teatrales.

Diseño de Paul Poiret para le teatro. 1911.

En América aterrizan con la conquista y la historia que ya tanto nos han contado pero hay dos estilos que vale la pena destacar. El primer de ellos es el de los gauchos en Argentina quienes tienen pantalones similares con formas y diversidad de combinaciones, por otro lado, algunos pantalones utilizados para la capoeira en Brasil también entrarían en esta categoría.

Pintura de un gaucho argentino

Lo más moderno

De forma reciente, los harem han sido asociados a la cultura hippie y a los estilos étnicos por un lado y más actuales son las prendas deportivas basadas en la silueta de los pantalones. Estrellas como Justin Bieber definitivamente los pusieron en el mapa y tuvieron su momento más urbano, moderno y descontracturado.

En la pasarela se ha rescatado la tendencia y se ha refinado de la mano de firmas como Balmain, Etro, Saint Laurent o Dries Van Noten.

Quitándoles el peso de ser una prendas súper informal, hoy es incluida en combinaciones y conjuntos que lo hacen más sofisticado, lo acercan a un estilo glamuroso o simplemente una pantalón para tener un gran estilo casual que combine volúmenes, texturas y tamaños.

Algunas combinaciones en modo street style: