Fred Astaire, la elegancia eterna

Aunque hoy resulte incuestionable el talento y la disciplina del Fred Astaire, en sus principios este chico hijo de un migrante austriaco fue cuestionado de manera severa por no tener las habilidades suficientes para ser una estrella en Hollywood. Nacido en 1899, a los seis años de edad comenzó a bailar ya presentarse en vodeviles junto a su hermana, quien fue su primera pareja de baile.

Los hermanos Fred y Adele Astaire en la década del veinte.

La constancia y disciplina (propia también de estrellas como Judy Garland quien comenzó a trabajar a los 2 años o su hija Liza Minelli que debutó en el mundo del espectáculo con solo 3), llevó a que fueran cada vez más conocidos hasta el punto de tener un temprano éxito en Nueva York y en Londres. Este aspecto es relevante para su posterior posicionamiento como icono de estilo que siempre ha sido categorizado entre un London Draper y un Americano moderno. Su padre gestionó la carrera hasta los catorce años de Fred, tiempo en el que comenzó a encargarse de las coreografías y el rumbo de la dupla maestra en disciplinas como tap.

Fred Astaire y Ginger Rogers en 1936

Participando en taquilleras obras de Broadway y haciendo parte del mundillo internacional del arte, pasados sus treinta, Adele, hasta el momento inseparable de Fred, contrae matrimonio con Lord Charles Arthur Francis Cavendish dejando a Fred sin pareja.

Comienza entonces una nueva etapa para el bailarín que se encuentra en el camino con Ginger Rogers, con quien compartiría pantalla grande y juntos revolucionarían el mundo del cine musical y el baile en las películas.

Fred Astaire con un sombrero de fieltro y un clavel en su solapa, dos de sus signos distintivos de estilo.

Una de las cosas más geniales sobre la leyenda de los dos bailarines es que si bien Fred era majestuoso en las técnicas de danza, su actuación y su voz no eran para nada sobresalientes, de hecho se podría decir que resultaban muy mediocres para el nivel de los actores de la época. Por su parte, aunque Ginger Rogers no era la mejor bailarina, su carisma y su capacidad de actuar el papel que le tocaba durante los números de baile la hacían elevarse sobre sus competidoras. Esos pequeños detalles han cautivado a la crítica por años. En una reseña se leía que la magia de Ginger consistía en parecer que bailar al lado de Fred era la experiencia más increíble que podía vivir cualquier mujer en el mundo.

Otra de las modificaciones que lograron fue hacer del baile algo que se incrustara de manera natural en las películas, que ayudara a la trama y que no fuera un elemento de atracción incoherente con el guión. Hoy podemos disfrutar de esa gran idea en musicales como La la land donde las escenas de baile entre Ryan Gosling y Emma Stone no interrumpen la tensión de la historia.

Fred Astaire 1941

Volviendo a Fred como innovador del estilo masculino, para poder lucir mejor sus pasos de baile y contrario a la tendencia de la época que dictaba que la bota del pantalón debía caer sobre el empeine del zapato, Fred alzó el dobladillo para lucir mejor sus rápidos movimientos de pies. Esta es una de las referencias que hoy son furor entre los caballeros, parece que una bota muy caída es signo de prehistoria cuando en los años treinta Fred dictaba lo contrario.

Compartió escena con las actrices y actores más grandes del siglo XX incluyendo a Joan Crawford, Judy Garland, Joan Fontaine, Bing Crosby, Rita Hayworth, Barrie Chase, e incluso Audrey Hepburn en la famosa película Funny Face que protagonizaron juntos.

Audrey Hepburn y Fred Astaire en Funny Face.

Combinando lo mejor de un clásico estilo británico y un moderno estilo de vida americano, Fred Astaire se decantaba por los puños con botón antes que por los gemelos, sin embargo sus impecables trajes le hacían honor a la sastrería a medida de Savile Row. Incorpora también elementos como el uso de corbatas o pañuelos a modo de cinturón. La firma americana Brook Brothers sigue representando ese estilo clásico americano que hizo famoso a Fred a mitad del siglo XX.

Por su parte, su estilo inglés se puede apreciar en sus versiones más modernas aunque conservando el ADN de firmas legendarias en marcas como Anderson & Sheppard.

El distintivo de Fred Astaire fue sin duda la elegancia pese a no tener la belleza física que sí era primordial en compañeros de época como Cary Grant,  Gregory Peck o  Gary Cooper.

Teniendo también una gran obsesión por los zapatos, los tipo Oxford en tono negro o bitonal combinando un claro con una punta más oscura son los más utilizados para sus interpretaciones. Otro dato curioso proviene de su manera de llevar camisas y pantalones. En escena de baile hacía ver lo arrugado glamuroso y lo opaco eterno. Siendo poco fanático a utilizar colores claros, sus esmoquin y fracs lo hicieron una leyenda para el baile, para el cine y para la moda masculina.

Un icono que perduró y que honramos. Murió en 1987 a sus 88 años.