El templo sagrado es el amor

Luchar contra la religión como mandamiento siempre ha sido una batalla agotadora para quienes deciden enfrentarla. Un agotamientos emocional que en todos los casos, solo termina por motivar mucho más la idea de nunca pertenecer a dicha institución sagrada o una antipatía intrínseca por la idea religiosa de templo. En disobedience pasa exactamente eso. Ronit es una mujer criada bajo las leyes del judaísmo que decide dejar su casa, su pueblo y a su familia para ser libre en Nueva York donde no solo cumple su sueño de ser fotógrafa, sino que puede amar a quien quiera como quiera. No pasa lo mismo con Esti, una mujer judía que decide vivir conforme a lo esperado, se casa, tiene sexo solo los viernes y se prepara para ser madre. El único dato que nadie conoce es que ambas son lesbianas.

Sea cual sea la religión que se profese, de la mujer siempre se va esperar que sea madre y esposa. Ser lesbiana va contra todo lo impuesto por una ley divina que no conoce de amor entre iguales. En esta película, hacen mención en varias ocasiones a que Ronit debe casarse, debe tener hijos, aseguran que es imposible envejecer sola y hacen lo mismo con Esti, es precisamente por eso que se casó con su mejor amigo. En un relato cronológico, sin idas al pasado ni referencias específicas, nos van contando cómo estas dos mujeres enamoradas desde la juventud, infelices en su presente, terminan por encontrarse en medio de una desbordada pasión que lucha por libertad. La escenas de amor son tan concretas que no hay espacio a distracciones, la paleta de colores fría nos hace sentir angustiados. Juegan a dos cámaras, sin mucho recorrido.

En esta película de Sebastian Lelio se mezcla de manera muy sutil el deseo entre dos mujeres y las obligaciones de Dovid, el rabino esposo de Esti que conoce la relación entre ambas. La música que ambienta cada escena es solemne, convierte todo el caos en un profundo clamor al cielo, en una devoción de aquello a lo que más le tememos. Dovid le teme a ser humillado, justo ahora que se ha convertido en rabino. Los silencios dentro de cada escena permiten que la excelente interpretación de las dos actrices sea poderosa y emotiva. Ambas están huyendo de imposiciones, de leyes, de normas que les dicen cómo deben ser, sin espacio a descubrimientos personales. De esta misma manera sucede en The miseducation of Cameron Post cuando la protagonista es descubierta teniendo relaciones sexuales con otra mujer dentro de un vehículo.

En ese momento, justo cuando con libertad se permitía sentir amor por otra mujer, esta joven es internada en un centro de ayuda para jóvenes “desviados” y pierde no solo su libertad de expresarse, sino su libertad de amar. Si bien la película no maneja planos extraordinarios, su relato es completamente fácil de entender. Cameron se encuentra en este centro con otros jóvenes que al igual que ella han sido juzgados por sus elecciones. Los directores de este lugar son cristianos, uno de ellas en su testimonio cuenta como Dios lo curo de la homosexualidad que padecía y en diferentes terapias, le hacen creer a los chicos que lo que son está mal. Sus estrategias emocionales y autoritarias hacen explotar en el interior de cada adolescente, emociones que no son capaces de controlar y que en muchas ocasiones solo hacen daño. Uno de ellos se suicida y en ese punto de la película ya nos han hecho un recorrido por todo el lugar, nos han presentado a todos los personajes y nos han hecho sentir por medio de cada una de las historias, tristeza. Así que el plano en movimiento donde Cameron descubre la sangre solo nos alerta de que lo esperado sucedió. Resistir a la opresión del lugar y de las personas que dirigen insistiendo en que ser gay está mal, solo potencia el deseo de libertad de Cameron que termina por elegir su propio camino.

Las instituciones religiosas tienen muchas caras, la más popular es la iglesia, el templo sagrado. Pero también existen casas, escuelas, seminarios, internados y por qué no, núcleos familiares que replican ese autoritarismo celestial que se ha inventado el ser humano para crear a su voluntad una sociedad sin libertades, o con algunas, que no se salgan del control de aquel que las impone. Cameron se enfrentó a dos hermanos directores de un internado que usaban a Dios para violentar a otros, el judaísmo usa la ley moral y la vida se vuelve una obligación donde el hombre es el único jefe y patrón. En el caso de Viola Di Mare es la familia quien en defensa de su moral, de sus santos y de Dios, imponen y violentan a mujeres que no se ajusten a lo mandado. En una isla pequeña de Sicilia en Italia dos mujeres que se conocieron desde que eran una niñas, crecieron sabiendo que debían hacen lo que su padre les dijera, así que nunca estuvieron preparadas para crecer y enamorarse, en contra de todas las leyes, en contra de Dios, de su padre y de un pueblo que no las valora como mujeres, ni como seres humanos.

Ángela y Sara se conocieron cuando eran unas niñas pequeñas y fueron luego separadas hasta reencontrarse en la adultez. Ángela hija de un padre violento que siempre quiso un hijo varón y maltrataba a su hija para desahogar su frustración, Sara hija de una familia tradicional y apegada a la fe.  Su historia de amor no solo es una lucha por libertad, sino una defensa de la mujer en un lugar que no la respeta. Pese a que los paisajes son muy áridos, poseen colores cálidos que en planos generales nos ubican en campos enormes que brillan con el sol. En un contexto completamente masculino ambas deciden defender su amor, lo que parecía solo una pelea se convierte en una batalla donde prima la violencia, la opresión y la devoción a la iglesia católica que mande que siempre hombre y mujer, que manda que la mujer sea sumisa a su marido.

La relación amorosa que nace entre ellas dos se construye de manera preciosa. La película nos cuenta paso a paso su angustia, su miedo, nos deja ver en planos cerrados con fondo de fuego como se aman. De igual forma es una constante la duda sobre si eso que sientes es pecado, entonces rezan, piden perdón al cielo. Esta terrible idea sembrada de que amar diferente está mal visto por Dios reprime y lastima, una idea equivocada cuando vemos que es el odio el que genera daño y el amor no.

Ángela y Sara no solo deben renunciar a su fe, renunciar a sus familias y a sus amigos, deben renunciar a la libertad como la conocían para poder defenderse. En este caso, nos muestran como Ángela decide transitar hacia su identidad de género masculina para poder casarse con Sara y amarse con tranquilidad, pero en una comunidad católica donde las mujeres deben explicar sus decisiones, eso no sale bien. La religión no solo pone mandamientos sino patrones, convierte al hombre padre y sacerdote como única autoridad sobre todo el mundo, exigen obediencia y respeto, contra eso pelean ellas hasta el final.

Tres historias que nos cuentan como el vínculo cerrado que tiene la sociedad con la iglesia, cual sea su representación física, violentan la integridad y los deseos de las mujeres gay que se resisten a comportarse como lo dice una ley divina. Las mujeres día a día son violentadas y abusadas por ser mujeres, en este caso, la imposición bíblica se aumenta cuando dicha mujer no solo es considera inferior sino una pecadora. Tanto Ronit y Esti como Angela y Sara se ven sometidas por una idea de que la mujer debe ser esposa antes que cualquier otra cosa, y Cameron no refuerza la certeza de que limitar esta libre capacidad de amar solo nos lastima, nos puede llevar a la muerte. Tres películas que nos cuentan la religión desde la lucha de las mujeres gay que solo quieren amarse, con la bendición de la vida y del Dios en el que crean o no.

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