La moda de los 90’s y las comedias románticas

Las comedias románticas tienen esa combinación de alegría, esperanza, normalidad y anhelo que las hace tan especiales. Es decir, por mucho que los superhéroes, los narcotraficantes o los espías estén tan de moda en el cine, son historias poco realistas. Sí, nos podemos identificar con el coraje, con la fuerza o con la valentía pero no tendremos la oportunidad de ver en lo cotidiano a Spider Man escalando rascacielos por mucho que lo deseemos y a decir verdad, lo más sensato sería evadir a los narcotraficantes y a los espías.

Con las comedias románticas es diferente. Se convierten en situaciones que perfectamente nos podría ocurrir a nosotros. Ir a una boda y disfrutar de un romance pasajero, tener un flechazo a primera vista o hacer el ridículo por estar nerviosos frente a alguien que nos gusta sí que no pasa, todo el tiempo. Y si no a nosotros, a nuestros amigos, también a nuestros padres y, mejor dicho, el amor o el deseo del amor es lo que nos une. Es por ello que estas películas tienen un vestuario con el que se puede identificar directamente a una época en especial.

Los noventas fueron eso, la década de la chica de al lado; del chico inseguro; del galán sobrado y de la princesa versátil. Sobre todo la normalidad y ese uniforme que consistía en un par de jeans y una camiseta blanca.

Pretty Woman, estrenada en 1990 nos presentó a la sonrisa más famosa del cine, Julia Roberts, en el papel de Vivian Ward, nos mostró dos facetas de un inicio de época que se debatía entre las hombreras inmensas de los ochentas y la descontracturación que la procedería. Marilyn Vance fue la encargada del vestuario y recibió una nominación al BAFTA por la creación. Ya había sido nominada al premio de la academia por su trabajo en Los Intocables. En una entrevista nos confesaba que el atuendo que utiliza Julia Roberts al inicio, el del aro que une las dos piezas fue inspirado en las creaciones del diseñador y activista gay Rudy Gernreich.

La diseñadora utilizó aros de su cortina de baño para ensamblar el traje. Las botas las compró al pasar por una tienda de Chelsea.

Lo que más encanta de Vivian es su transformación. Tendremos un recorrido por algunos de los looks que fueron tendencia en la década de los ochenta como grandes sombreros, estampados de punto, las inolvidables hombreras y ese vestido rojo con guantes que ha enamorado a miles de personas en el mundo entero. Cinturones y casi ningún accesorio además de los guantes que se haya robado el show.

Hacia las últimas escenas, luego del loco amor y la reconversión de la chica callejera, veremos los clásico jeans con la camisa blanca y el pelo salvaje de Julia que será un prototipo de la generación relajada de este periodo.

En 1994 dos comedias románticas marcaron la parada. La primera es 4 bodas y un funeral en la que el mundo entero se terminó de enamorar de Hugh Grant. Ese chico con los ojos caídos y una actitud de “tengo la mente en armonía y aquí donde me ves estoy meditando”. En cuestiones de estilo, lo interesante de la película es que nos muestra a un Charles que debe ir a bodas de lo más formal -al mejor estilo británico- al tiempo en que se muestra con atuendos informales florales con un maravilloso uso de básicos pasando por el típico traje del padrino de bodas.

El estilo británico siempre ha tratado de manera más formal a los caballeros con su gran historia de sastrería. Aquí vemos a Charles con un conjunto de tres piezas en las que el chaleco no combina con el negro del conjunto y la corbata da el tono de color.

La encargada del vestuario fue la diseñadora galesa Lindy Hemming que, entre otras películas, ha sido quien ha vestido a James Bond desde la película Golden Eye (1995) hasta Casino Royal (2006).

En mi opinión son los dos trajes informales en el encuentro de los dos protagonistas lo que marca la manera en que Londres ve la moda callejera: color, vibración pero siempre teniendo una cuota de compostura.

Los estampados son un total acierto. Ella nos mostraría una tendencia hipster que se condensaría en el principio del milenio mientras él tiene un floral caribeño muy en desacuerdo con la fría y nublada Londres.

La diseñadora también aprovechó la ocasión para hacer un divertido recorrido por el concepto de la moda para las damas de honor. Entre Trajes complicados y difíciles de llevar, vemos una divertida colección de atuendos que hacen guiño a la exigencia de algunas novias de no permitir que sus damas se roben la atención estando en el altar.

Los vestidos de damas de honor para ellas y los sombreros de copas para ellos resultaron una divertida forma de entender el humor británico a partir del estilo.
Creo que este es el atuendo más tropical de Hugh Grant en el cine.

La otra de las comedias románticas de ese 1994 es Sólo tú. Allí vemos a un simpático y joven Robert Downey antes de convertirse en Iron Man y a una encantadora y confiada en el destino Marisa Tomei. La diseñadora italiana Milena Canonero, ganadora de cuatro premios de la academia por películas como Maria Antonieta y El gran Hotel Budapest, fue la encargada del vestuario.

Dos lecciones son importantes y que también hicieron mucho hincapié en los noventas: las líneas sencillas y la onda monocromática. El ajuar más estupendo de de Faith, una mujer que cree que el destino le envía una señal para encontrar al amor de su vida se reduce a tres indispensables: un gran vestido rojo, un gran vestido blanco y un gran vestido negro.

Además, el vestuario crea un hermoso efecto de contraste ya que la historia se desarrolla en Italia y la sencillez de los atuendos contrasta de maravilla con la cargada y renacentista arquitectura en Roma. El color, las flores y las calles de piedra son el escenario de un hermoso y divertido cuento de hadas.

Un año después, Mientras dormías graduó a Sandra Bullock oficialmente de la chica ordinaria a la que le pasan cosas ordinarias. Ya utilizaría el mismo recurso en otros filmes como “Miss Simpatía” o en “Amor con preaviso” que vinieron después. Una chica deprimida en Nueva York de repente tiene un momento de locura y le declara a la familia del hombre que le gusta -pero que no la conoce- que son novios cuando este entre en coma. Menuda situación.

Ella pasa de normal, más que eso, pasa de ser cualquiera de nosotros en ese periodo de la vida que no fue precisamente el más estiloso. Buzos para el frío, camisetas casi roídas y ensambles de lo más aburridos componen el vestuario a cargo de la diseñadora Betsy Cox.

Sandra Bullock también nos demostró que el estilo Oversize puede que haya iniciado a mediados de los noventas.

Sin embargo, lo que mostró este filme en términos de moda fue la gran aliada que resulta ser la comodidad. Es cierto, incluso en la pantalla grande podemos disfrutar con un personaje complejo, melancólico y soñadora que se pone la ropa que usaría nuestra tía más aburrida, pero nadie puede negar que no estuvo bien abrigada y sin el sufrimiento que creemos que implica ir bien vestidos.

Nada la favoreció. Ni el peinado, ni el maquillaje, ni la ropa. Pero nos regaló una forma más real de concebir el cine, una con la que podemos estar de acuerdo y que nos hace pensar en la posibilidad del amor sin un vestido Versace o sin un labial de Rihanna. Es otro de los aciertos de las comedias románticas, que representan el estado de ilusión de cualquier persona incluso en sus momentos más bajos si estamos dispuestos a ofrecerle al mundo una sonrisa.

Dos años después, en 1997, volveremos a ver a Julia Roberts interpretando a la maravillosa, un poco malvada y desconcertada Julianne Potter en La boda de mi mejor amigo. La comedia, que recaudó casi 300 millones de dólares con un presupuesto inicial de 38 millones fue un éxito rotundo y nos presentó a la que sería una de las reinas de la comedia en la siguiente década: Cameron Díaz.

El vestuario estuvo a cargo del diseñador americano Jeffrey Kurland, toda una leyenda en cuestiones de moda en Hollywood quien además de haber trabajando en 15 películas de Woody Allen, ha vestido a hombre como George Clooney, Brad Pitt, Tom Cruise, Matt Damon, Jamie Foxx, Robert Downey, Jr., Michael Caine, Viggo Mortensen y Leonardo DiCaprio y a mujeres como Annette Bening, Diane Keaton, Gena Rowlandsy Ellen Page, por supuesto también a Cameron Díaz y a Julia Roberts fuera de cámara.

Lo interesante del estilo, volviendo a la moda, es que enfrentó a dos personajes completamente opuestos: Julia Roberts tuvo un vestuario con muchos toques tomboy, pantalones, chaquetas oversize, una forma masculina de representar su fuerza y su independencia aunque también mostró mucha feminidad y sensualidad en atuendos muy de chica normal. Por su parte el personaje de Cameron Díaz era todo un ponqué romántico lleno de flores y de pequeños detalles coloridos y alegres.

Es interesante este regreso de un estilo masculino más laxo que el que se vivió en los ochentas. Los blazers, los buzos hicieron en contraste con las sedas una combinación que mostraba por un lado la forma lady like de la alta sociedad sureña y por el otro una juventud citadina cuyo significado de elegancia era la mezcla perfecta de elementos que mostraran un poco de rudeza sin perder las bases de los roles.

La boda de mi mejor amigo llevó a Cameron Díaz a una posición de estrella internacional luego de haber hecho La máscara con Jim Carrey.

A modo de chisme cinematográfico, el personaje de George, el mejor amigo Gay de Julianne, fue tan bien recibido por la crítica que los productores decidieron cambiar el final para que él apareciera junto a Julia Roberts. En el siguiente clip pueden ver una de las escenas más divertidas de la película.

Llegamos a 1998 y seguimos con Cameron Díaz en Loco por Mary, una comedia de disparates que se convertiría en uno de los éxitos de culto de Cameron. La historia va de un tipo que se enamora de la chica más dulce en el colegio con quien tiene un terrible accidente al intentar llevarla al baile de graduación. Años después decide encontrarla y todos los supuestos aliados que se encuentran en el camino están enamorados de Mary.

El vestuario estuvo a cargo de Mary Zophres, quien años después realizó el vestuario de la aclamada La la land. En el filme podemos ver una especie de conglomerado de las principales tendencias que marcaron la década como los vestidos lenceros, monocromáticos, t-shirts básicas,

Los vestidos sencillos de un solo color y sin accesorios marcaron toda la década.

Los pantalones capri, las blusas de tiras y una sencillez mágica que resalta más a la mujer que lo lleva puesto que una idea de ostentación fue la clave de esta film.

Y cerramos repitiendo con Julia Roberts y también repite Hugh Grant en la maravillosa comedia Un lugar llamado Notting Hill de 1999. Es la unión perfecta entre los dos mundos que más nos ha vendido el cine: la estrella norteamericana y un londinense desinteresado y con un negocio a la baja. Es de un romance sin igual y una de las claves para entenderla como una película revolucionaria es el poder que recae sobre Anna Scott, el personaje de Julia Roberts quien le rompe el corazón no una ni dos, sino tres veces a William.

El vestuario estuvo a cargo de la británica Shuna Harwood y es hermosa la forma en la que se ubica a Anna Scott en diversos estilos según la funcionalidad de la escena. Puede ser una gran estrella de Hollywood pero también la chica que sale a comer con los amigos de su enamorado. Es una joven turista en Inglaterra pero también una tímida mujer que desea pedir disculpas para recuperar a su amor.

La intención del vestuario es hacer de Hugh el chico de al lado y a Anna la prototipo perfecta de americana: descomplicada, rockera y con toques masculinos.

Julia Roberts luciendo una blusa de estampado árabe que le da un aire exótico y Hugh es el casual serie con tres prendas que van desde el pantalón claro hasta la chaqueta oscura mostrando tonalidades que combinadas dan un aspecto de informalidad pensada.

Esta película termina la década que le dará paso a una locura mediática en los años 2000 y que encontrará en los reallity shows y programas de espectáculo el lugar para organizar las referencias de estilo en el mundo entero.

Es curioso resaltar que fue una década rendida a la televisión y al cine. La moda la dictaron estos actores y actrices a la par de los chicos de Friends, de la chicas de Sex and the city, del elenco de Will and Grace y así, veremos el límite de la moda. Su oportunidad de ser masiva fue encontrada en tiempos actuales en la que todos podemos ser famosos, todos tenemos un espacio en la virtualidad, todos somos todos.