Billy Porter, el hombre de la alfombra roja de los Globos de Oro

Hay algo que me gusta más que la comida árabe: la temporada de premios. Comienzan con la ceremonia de los Golden Globes en la que las estrellas pisan la alfombra roja simbolizando el comienzo de una serie de entrega de galardones que finaliza con el magnífico Óscar en febrero. también me encanta porque lo primero que pasa en enero en pasarelas de moda es la semana de la moda masculina, es decir, enero es mi favorito. Pero no nos salgamos del tema, los Golden Globes premian a lo mejor de la televisión y el cine. El premio es juzgado por la Asociación de Prensa Extranjera en los Estados Unidos y lo que más me gusta es la alfombra roja, específicamente, los looks masculinos. Con cada año sube la apuesta y algunos se aventuran a salir del predecible traje. Este año, repitiendo estelaridad, lo hizo Billy Porter.

Ya pensaba que algo genial iba a usar. Duré semanas con estos pensamientos en la cabeza: ¿quién va a ser el más atrevido? Billy está nominado como actor por la serie Pose, pero también puede ser Jared Leto quien sorprenda, o Harry Styles, a lo mejor Timothée Chalamet aparece con algo sutil y romántico o puede que sea Rami Malek; también podría dar la sorpresa Taron Egerton por su papel en RocketMan, los chicos de Queer Eye o el mismísimo Elton John. Estaba en el paraíso de la fantasía y durante la alfombra roja no paraba de ver pasar trajes con pequeñas variaciones: un moño algo colorido, corbata slim, un tuxedo interesante, un traje de color inusual pero ya habitual como el verde musgo o el vino tinto, pero nada diferente hasta Billy.

Su traje ensambla lo mejor del estilo masculino y lo mejor de la insensatez. Un juego de dos piezas con camisa abierta, faja de frac, pantalón recto blanco brillante pero no tanto como sus zapatos Jimmy Choo con un leve tacón que lo estiliza, joyería de Tiffanys y, por supuesto, una chaqueta que que termina en una maravillosa, monárquica, estrambótica, exuberante, angelical y voluminosa cola. Aún no entiendo mucho su cartera roja y negra, si el estilista quería darle un toque de color, no lo creo necesario ya que se estaba jugando por el blanco al todo o nada, pero bueno, todas las opiniones son válidas.

Deslumbró durante la alfombra roja y no solo por su atuendo sino por ser quién es. Es que para aquellos que no conozcan a Billy Porter, comenzó su carrera en Broadway y desde entonces ha tenido grandes aciertos en su carrera y ha acumulado algunos premios en los que destacamos un Grammy por su participación en la obra Kinky Boots, un premio Tony por la misma obra, un Emmy por Pose, serie que también le ha dado sus dos únicas nominaciones a los Globos de Oro.

Con el éxito de Pose, ha llegado su momento y es notorio la forma en la que parece que toda su vida se estuvo preparando para este nivel de visibilidad. Si va a una talk show, a una entrega de premios, al estreno de una película, al Met Gala o a una fiesta cualquiera, Billy destaca y su fusión entre lo masculino y lo femenino en una versión muy glam que nos recuerda a RuPaul pero también a la versatilidad de David Bowie. El atuendo fue diseñado por Alex Vinash.

Su seguridad es su mejor arma. Tiene 50 años, una carrera consolidada, un esposo con quien se casó en 2017 y todas las intenciones de estar con paso firme en la escena y hacer que todos escuchen lo que tiene que decir. Es el epítome de nuestra generación y el mayor desafío al que nos enfrentamos: la inclusión. Es talentoso, es gay, es negro, es extrovertido, es un veterano en la industria y para él, es hora de hacer la diferencia en el mundo. Cada aparición es más sorprendente que la anterior y de eso nos debe quedar el mensaje de la fuerza de la libertad.

Billy, junto a otras estrellas han abierto una puerta para que las celebridades masculinas también participen en la fiesta de la estética y de la creatividad. Ahora, con mi emoción generada por la entrega de premios, las manos me sudan y el corazón se me para al pensar en quiénes serán los próximos en desafiar los estereotipos hasta que, el mundo crea lo que yo creo: que los trajes son ahora súper aburridísimos.