Victoria Secret y el rompimiento de la magia

Recuerdo la primera vez que vi un desfile de Victoria Secret. Era un tiempo en el que estaba muy chico y esa pasarela con Justin Timberlake cantando Sexy Back y Gisele Bundchen caminando con unas piernas kilométricas enfundada en pequeña lencería fue la cosa más mágica que había experimentado hasta entonces. Luego salió Naomi y entendí que lo que ese show me generaba era la visión de fuerza, energía, seguridad, tenacidad y me presentaba a unas amazonas todo poderosas con una confianza cósmica en sus ojos. Hoy sabemos que el desfile, uno de los más importantes en el mundo de la moda con fines de entretenimiento junto a la Gala del Met, ya no será más televisado por la cadena ABC por su bajo rating en el último año y por las críticas que le han llovido a la marca por presentar un tipo de mujer «irreal» que desprecia a las mujeres clientes que no se sienten identificadas con cinturas como las de Candice, Stella o Elsa.

La firma de ángeles ha estado durante los últimos años en posiciones incómodas por la explosión y masificación de las ideologías de género, el rechazo a la discriminación de la mujer por su cuerpo y la cosificación de las modelos como si fueran filetes de carne caminando casi desnudas y sonriendo al público para ganarse su atención.

Marcas como Dove han lanzado movimientos que son también claras críticas como la campaña «belleza real» que muestra a mujeres no-modelos que son calificadas como «normales» (como si las modelos, incluso de Victoria Secret no fueran mujeres o reales) y rechaza el prototipo del cuerpo presentado por Victoria, por presentar una imagen poco saludable de las mujeres que van a ser seguidas por miles de otras mujeres en el mundo, que o se sienten mal por no cumplir con el estándar o lo rechazan porque no se sienten identificadas.

Hay que decir que esta es una cuestión de contexto, es ahora cuando se pone en duda la efectividad del mensaje de Victoria Secret ya que el raiting habitual del desfile que comenzó en 1997 con la súper modelo  Stephanie Seymour en la cabeza era de diez millones de televidentes en todo el mundo. Eso sin contar el hecho de que una modelo que fuera fichada por la firma, entraba al Olimpo del modelaje y que miles de fans y seguidores de la moda en el mundo pudieron tener como celebridades a las modelos que poco tienen espacio en las planas de los diarios.

Por ello, analizaremos algunas razones por las que el decaimiento de la firma resulta una injusta persecución a una firma que lo único que ha hecho es usar las leyes de la belleza, la moda, el estereotipo, el público y el capitalismo para posicionarse como la más grande firma de ropa interior femenina en el mundo.

La inclusión nunca es tan inclusiva

La firma vende ropa interior y su objetivo comercial es que sea tan atractiva y tan difícil de resistirse que se convierta en una aliada para las mujeres. Muchas de ellas abarrotan las tiendas de la firma y los locales en los Duty Free de los aeropuertos para hacerse con una pijama, un sostén o un perfume de la marca. Pero tienen que estar al tanto de los debates y decidieron incluir modelos fuera de sus «estándares» como Lorena Durán, una modelo española que es «curvy» aunque no tanto y a Winnie Harlow, la primera modelo en desfilar con vitíligo, una condición que hace que el tono de su piel sea irregular.

La campaña «Mujeres reales» de Dove tiene mujeres muy agraciadas sin problemas de peso pero sin cinturas estrechas, una inclusión a medio camino.

Esas cuotas de inclusión nunca van a ser ni totales ni completas porque la publicidad tienen la misión de hacernos soñar con lo que no tenemos. Si viéramos a nuestras vecinas desfilar en la ropa de la firma seguramente no nos parecería tan interesante, a lo mejor ni siquiera nos plantearíamos comprar la marca porque no nos ofrece ese elemento ilusorio que es con el que nos queremos identificar. Además, si tenemos en cuenta que la belleza debe ser universal y abordar a todas las personas, entonces podemos concluir que aquellas campañas que se jactan de tener modelos «reales» en sus fotografías también hacen trampa porque las modelos suelen ser hermosas con unas caras tan envidiables como las piernas de Izabel Goulart. Es decir que juegan con la belleza estereotipada y su cambio solo se basa en el peso.

Los regímenes de las modelos las hace enfermizas

La delgadez, el tema predilecto del mundo de las celebridades. Desde hace décadas se viene debatiendo el asunto, quizás desde Bettina Graziani o Twiggy o incluso desde principios del siglo XX. Las mujeres han estado sometidas a una idea del cuerpo ideal que varía con cada ciclo generacional pero que se mantiene en la visión de una mujer delgada o delgadiísima. Pero ojo, no es la moda necesariamente la que impone estos cuerpos prototípicos, si bien las modelos son «modelos», es decir, que encajan en un molde pre-estipulado que presenta a la mujer «ideal», esa no debería ser la regla para industrias como el cine, la música o la televisión.

Todo el tiempo vemos cómo se les pide a las mujeres que adelgacen o no tendrán éxito. Ya lo dice Tina Fey cuando en la apertura de los Golden Globes del 2015 hace referencia a las dos horas de maquillaje que tenía que pasar Steve Carrell para su personaje en la película Foxcatcher diciendo que ella tarda todos los días tres horas preparándose para su papel como «mujer humana». Ya lo vemos todo el tiempo y la tendencia no es a que se ponga de moda una figura que no pretenda las tan anheladas 90-60-90 sino a que se expanda esa idea del culto al cuerpo ya que cada vez más vemos cómo esas exigencias corporales están llegando a los hombres. Tenemos para probarlo que actores como Chris Patt solo logró protagónicos cuando decidió no ser más el gordito alegre y volverse el tipazo buenísimo con abdomen de acero.

Entonces sí, las modelos hacen dietas pero también hacen ejercicio para mantener esos cuerpos. No es un signo de debilidad la manera en que es presentado por Victoria Secret sino un trato con uno mismo, de ahí la efectividad del hashtag #TrainLikeAndAngel en la que se puede ver a las modelos de la firma, preparándose físicamente para la pasarela. Si verlas hacer ejercicio no es una motivación real, entonces no sé qué pueda serlo.

La cosificación de la mujer

Verlas como objetos es un problema trascendental. La búsqueda de espacios donde la mujer pueda desempeñarse sin estar ligada a los conceptos de lo «femenino» como debilidad deben cambiar. La lucha está dando muchos resultados en campos como la política, la economía, la industria y muchas otras que estaban relegadas a los hombres, sin embargo, no se pueden juzgar todos los espacios bajo las mismas premisas.

En esta caso, también se debe tener en cuenta que Victoria Secret vende la idea del romanticismo. Si bien la búsqueda de la independencia femenina también es uno de los conceptos desarrollados por la firma, al final, la lencería sobre todo es utilizada para sorprender a la pareja. Sí, también es usada para el placer propio, pero si vas a una cita que pueda terminar en una noche de pasión, no creo que elijas como primera opción los calzones grandes de la abuela. Gran parte de la función de la lencería de la firma es seducir, así que la cosificación no es una visión desviada de la mirada sobre la mujer, al contrario, es intencional para provocar el ambiente de sensualidad, erotismo y el deseo carnal.

La venta de la fantasía

Por último, la venta de la fantasía. No es criticar a Victoria Secret como si se hubiera inventado la asociación de los productos comerciales con el imaginario social de la población. Si pusieran a Donald Trump a promocionar pañales seguramente no tendría tanto éxito como si lo ficharan para empujar una marca de Whisky. ¿Por qué? por la asociación simbólica de los objetos. Ejemplos hay muchísimos. Diesel vende en sus publicidades libertad y juventud y no por ello las personas de la tercera edad se sienten discriminadas. Porshe asocia sus automóviles con la sensación de la velocidad cuando de todas maneras en las ciudades no se puede maneras a más de 130 kilómetros por hora en autopistas grandes, entonces ¿para qué quiero un auto que vaya a 300 kilómetros por hora si nunca voy a poder llegar a esa velocidad? Por la posibilidad.

Es esa posibilidad la que no debe ser menospreciada en Victoria Secret. Y con esto termino este post que busca abrir el debate antes de darles verdades. Piensen en la posibilidad asociada a los ángeles de Victoria Secret, a la ropa interior de la firma. Esas muchas posibilidades son posibilidad de una sensualidad mítica; posibilidad de una seguridad a partir de la belleza; posibilidad de empoderarse sin renunciar a esos campos femeninos delicados y suaves; posibilidad de sentirnos bien por vernos bien; posibilidad por salirnos de nuestra normalidad y entrar en un mundo de hadas perfectas que caminan mientras Shawn Mendes toca una canción romántica.

Lo que me pesa de que ya no transmitan el show por televisión es perder la posibilidad de emocionarme y esperar diciembre para verlas caminar.

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