Twiggy, Kate, Kendall | 3 caras, 3 décadas

Si uno piensa en la historia es imposible que a la mente no se vengan nombres específicos de personas que fueron sinónimos de sus generaciones y no solo eso, fueron también un espejo de un momento específico que requería cierto tipo de personalidad, de comportamiento y hasta de físico para poder brillar.

De esta manera si pensamos en los veintes se nos viene a la mente Coco Chanel, en los treintas Ginger Rogers o Greta Garbo, en los cuarentas Rita Hayworth o Ava Gardner, en los cincuentas la inigualable Marilyn Monroe y así sucesivamente. En el mundo de la moda pasa algo muy parecido y la cara más visible de la industria es, por supuesto, el modelaje.

Este es el caso de tres chicas que lo último que tendrían en mente era llegar a ser grandes estrellas de la imagen. Son básicamente producto del requerimiento de su tiempo, probaron la gloria por pura casualidad y cuando estaban en medio de su dificultoso ascenso fueron víctimas de las críticas más feroces, sin compasión hacía si mismas lucharon con todo y llegaron a consagrarse en uno de los rubros donde la competencia es feroz y pública.

Vamos a hablar del pasado lejano, un pasado no tan lejano y un futuro incierto en el mundo.

Como fantasma de esos años que ya no van a volver tenemos a la extraordinaria y siempre dispuesta a sacarnos una sonrisa de las profundidades de la picardía Twiggy. Es decir, la época de Twiggy fue cuando se fundaron las grandes agencias de modelaje y la publicidad se estaba comiendo al mundo.

Nadie pretendía que una chica de ojos celestes, desgarbada, que no alcanzaba el metro setenta, que no tenía curvas, que sus piernas eran delgadas, que no tenía chance de ser modelo por su complexión y que se llamaba Leslie fuera nombrada en Londres como “la cara del 66” y un años más tarde estuviera apareciendo en la portada de la revista Vogue América.

El fenómeno Twiggy es peculiar porque los años sesenta exigían cierto tipos de peculiaridades: los estudiantes se estaban levantando en ciudades como París en contra del sistema de consumo, surgía la segunda ola del feminismo, nacía el movimiento hippie, asesinan a John F. Kennedy, inicia el Fondo Mundial para la Naturaleza, Estados Unidos se involucra en el conflicto de Vietnam públicamente, es el auge de The Beatles entre otras cosas que llamaron a la moda a adaptarse a esos cambios y la solución fue proponer para la mujer una figura aniñada, casi asexuada pretendiendo la androginia. Twiggy encajaba a la perfección en este estereotipo.

Twiggy OUTFEARS

Twiggy OUTFEARS 2

Kate Moss por su parte fue la revelación de la década del noventa. Cuando esbeltas amazonas reinaban en la moda con sus cuerpos grandes y sus presencias imponentes, una chica que rondaba el metro setenta, delgada, con mirada distante y extremidades delgadas irrumpió en el mundo a las 14 años para convertirse en la anti-supermodelo por excelencia. De nuevo nadie pretendía que esta niña londinense podía llegar a ser algo en la industria del modelaje, recuerdo un perfil que leí sobre Moss en la revista Vanity Fair en la que decían que al verla en el backstage de los desfiles en su primera temporada, en medio de todas esas mujeres aguerridas de cuerpos atléticos, nadie pensaba que iba a durar más de un año. Hoy es uno de los referentes del modelaje que a sus 41 años sigue muy activa y en el top 10 de las modelos que más ganan dinero en todo el mundo.

Kate Moss sobrevivió a los noventa con tan buen auge porque representaba de algún modo la esperanza de todas las mujeres que distaban de ser perfectas. Era la vecina, la compañera del colegio, la chica que veías haciendo la fila del supermercado y que de repente te gustaban sus jeans o la manera en que caminaba. Era Kate una necesidad real al prototipo inalcanzable de belleza para tiempos sin redes sociales en los que creíamos que las celebridades eran algo parecido al Olimpo y que la belleza era todo y lo único.

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Kate Moss OUTFEARS 3

Entrados en los nuevos tiempos tenemos a la chica que genera tantos malos comentarios como buenos. Kendall Jenner ha hecho en muy poco tiempo lo que muchas han tardado años y lágrimas en conseguir. Es la hija de la generación del exceso de información. Es la realidad de la mujer irreal. En tiempos en los que subir fotos a Instagram demostrando que la fama, la belleza, al riqueza y el lujo es lo único valioso, esta chica se vino a modelo por su familia. Las Kardshian son una máquina de hacer dinero y hoy están en todas partes. No existe lugar para mirar en el que ellas no anden ando vueltas con el único talento que les ha asegurado una inmensa fortuna: la fama.

Pese a ello y sin tener nada en contra de la veinteañera, Jenner es una de las It del momento que en 2015 ha hecho millones trabajando para marcas como Balmain, Fendi, Calvin Klein, Estee Lauder, Givenchy, Marc Jacobs, Karl Lagerfeld y hasta Victoria’s Secret recordando que uno de los escándalos más próximos de la industria viene del comentario que reza que Kendall fue fichada para el desfile anual de la firma de lencería dejando por fuera a Jourdan Dunn quien había pisado esa pasarela desde el 2012.

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