Studio 54 | Una fiesta eterna

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La mítica discoteca Studio 54 de Nueva York no era propiedad de Andy Warhol. Aunque en el registro fotográfico de las noches de fiesta más salvajes de los setentas él sea un protagonista clave y eso haya generado esta falsa idea. Sin embargo, si hay un hecho irrefutable, es que la reina de la pista siempre fue Bianca Jagger, quien ha sido una inspiración permanente para cientos de diseñadores que combinan en sus propuestas los estilos disco y bohemio.

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Otros personajes asiduos al fascinante universo del desenfreno de la calle 44 en el oeste de Manhattan eran los diseñadores Halston, Yves Saint Laurent, Calvin Klein o Diane Von Furstenberg. Las actrices Liza Minelli, Elizabeth Taylor o Farrah Fawcet y así sucesivamente hasta completar todas las personalidades famosas de esa época.

La atmosfera del lugar siempre ha sido descrita como profundamente liberal en todos los sentidos y por consiguiente muy estimulante a nivel artístico. De Warhol dicen que realmente asistía para conseguir material que luego publicaba en la revista Interview.

El viejo teatro guarda secretos que aún en la actualidad enriquecen la imaginación de diseñadores y editores. La intensidad de las imágenes no hace más que alimentar algunas fantásticas reinvenciones y otros lamentables clichés. El legado los trascendió e inmortalizó porque finalmente, la moda es exigente cuando elige a sus iconos, no en términos de perfección, sino de osadía y originalidad.

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Cuentan los chismes de corrillo que en Studio 54 los rivales se hacían amigos y las mujeres perdían a sus maridos, como en el caso de Bianca, con Mick y la modelo Jerry Hall. Algunos otros reencontraron su verdadera orientación sexual o simplemente perdieron la pena y anduvieron a gusto. Entretanto las modelos competían en exuberancia con Drag Queens como Potassa de la Fayette, musa de Salvador Dalí.

El mantra de Steve Rubell, su propietario, señalaba: “El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría” y pensándolo bien ahí radica toda la conexión con el mundo de la moda, puesto que solo a partir de las verdaderas combustiones surgen los mitos memorables que nos enamoran de lo icónico e inalcanzable.

A propósito de los diseñadores actuales quien entraría sin dificultad junto a Halston y Saint Laurent es el fantástico Tom Ford – quien de joven asistió como admirador. Por otra parte tengo serias dudas sobre si Hedi Slimane lo lograría, pero esa ya es otra historia.

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