Señorita J o una decepción en tiempos de feminismo

Puede ser que con todas las opiniones profesionales sobre el rol de las mujeres en la historia, con el re descubrimiento de textos que son insignia para la lucha femenina moderna como «El segundo sexo» de Simone de Beauvoir, «Una habitación propia» de Virginia Woolf, «El género en disputa» de Judith Butler, «Teoría King Kong» de Virginie Despentes, «El cuento de la criada» de Margaret Atwood o los best sellers de Chimamanda Ngozi Adichie, «Todos deberíamos ser feministas» o «Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo», tengamos nuevas herramientas para leer los productos culturales de nuestros tiempos. Personalmente me pasa mucho que comienzo una película, una serie o un libro y desde el comienzo me interpela la historia y me surgen las preguntas sobre el balance del poder en la trama, la construcción de los personajes, cuál es el rol de la protagonista, cuál el del protagonista y por eso, luego de ver la película Mademoiselle de Joncquières o Señorita J como fue traducida al español, disponible en Netflix, me causó una honda decepción feminista que, pese a ser posible que esté equivocado, quiero compartir con ustedes

La historia está basada en la obra Jacques the Fatalist del filósofo francés Denis Diderot nacido en 1713. La protagonista es Madame de la Pommeraye, una mujer de la nobleza que tiene como invitado en su casa al Marqués des Arcis que, con una larga reputación de mujeriego en París, está decidido a conquistar a Madame de la Pommeraye con promesas de amor, confesiones de cambio una devoción ininterrumpida en el campo hasta que la precavida y viuda mujer se convence de que el Marqués ha dado muestras de su amor honesto y sinceridad.

Sin embargo, luego de la consumación de la relación y algún tiempo romántico de amores en primera etapa, el Marqués empieza a distanciarse y ella, para conocer los sentimientos actuales del Marqués, le miente al decir que en ella se acabó el amor. Él, al escuchar estas palabras no hace más que alegrarse y confesar que él tampoco siente nada y lo que quiere es terminar la relación e irse cuanto antes. Madame de la Pommeraye queda sumamente dolida por la traición y contrata a una bella jovencita que ejerce la prostitución para que se haga pasar por devota cristiana y el Marqués se enamora tan de repente de la muchacha que no hace sino rogar a su vieja amiga para poder tenerla porque, de lo contrario, morirá de la desesperación.

La historia es predecible, sin embargo la astucia de Madame de la Pommeraye y su maestría al poner en marcha el plan la convierte en la heroína de la película al estar determinada no solo a vengar a su mal correspondido amor, sino a enseñarle una lección al Marqués cuya filosofía de vida se basa en el placer y en jugar con los sentimientos de las señoras. Algo parecido a lo que hace representa Violetta Valéry en la ópera La Traviata de Verdi cuando un amor es lo que logra que cambie su estilo de vida libertino.

El problema que destaco arranca cuando el marqués, desesperado por no poder haber poseído a la chica, le pide a Madame de la Pommeraye que arregle su matrimonio con ella porque no puede más. Ella lo hace y luego le confiesa que es una prostituta. Él, por supuesto entra en shock, la rechaza y se va humillado a su casa.

Pero ojo, el giro de la película y la génesis de mi decepción se ubica en el final cuando el Marqués, conmovido por la chica, la perdona y se va al campo con la pequeña cara angelical a espera que el escándalo pase. Se supone que viven felices por siempre y es cuando Madame de la Pommeraye es retratada ya no como la vengadora de las mujeres que han sido engañadas, usadas y maltratadas por los hombres sino como la bitch resentida cuya venganza se tornó en la bendición de su víctima.

¿Por qué seguir mostrando que un hombre puede ser malo, dedicarse al placer y al final quedarse con el premio? ¿por qué la transformación del Marqués me causa indignación? porque es una visión idealista de lo que una relación de pareja representa hoy.

Sí, muchos pueden rebatir mi posición diciendo que eran otros tiempos. Bueno, pues deberíamos empezar a pensar en estos tiempos en vez de seguir vanagloriando pasados que en parte nos han traído hasta lo que hoy somos. Además, ¿qué probabilidades había de que un Marqués francés, muy preocupado por su posición social, pedonara la prostitución de quien lo engañó para convertirse en su esposa y humillarlo públicamente?

También pueden decir que al final lo que triunfa es el amor y ese es el centro de la película. Con el respeto a todos, no lo creo. El amor es una idea que ya debe ser desmarcada de la típica foto del hombre que elige y la mujer que se deja elegir y además tiene que agradecer. En mi consideración, es peor la maldad del Marqués que la de Madame de Pommeraye y sin embargo, al final es él quien termina siendo el bendito y ella la malvada.

Me hubiera gustado menos literalidad y más vanguardismo. ¿Por qué nos invertir los roles y ser al final la mujer quien se queda con el chico hermoso de 18 años?. ¿Por qué seguir pensando las relaciones de poder desde lagunas que no han ayudado en el pasado a que seamos sociedades más justas e igualitarias?

Con este artículo lo que quiero es conocer sus opiniones, que vean la película y conversemos sobre la posibilidad de que yo esté equivocado porque esté perdiendo de vista algún elemento importante. El debate y la discusión responsable y argumentativa es lo que hace de estos años una delicia en cuanto a construcción de conocimiento. Entonces, ¿qué les parece la historia?

4 Comments

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  1. 1
    Bruni

    Yamid: Muy de acuerdo con tu comentario. Comencé a ver la película anoche y no pude seguirla viendo. Como quien busca la última página de un libro suculento, quise encontrar en la red la trama completa y algún comentario sobre el desenlace para hacerme una idea de si la cosa iba a ir por donde apuntaba…es decir, si la mala iba a ser la viuda…Al leerte, compruebo que así es-será, y, en consecuencia, ya no me interesa seguirla viendo, pues — aunque los diálogos y el «pimponeo» verbal de los protagonistas (me gustaron muchos aquellos entre la viuda y su amiga de infancia) resultan deliciosos — el amor con el que «el pobre» marqués verá recompensada su predecible y absurda existencia, no me seduce ni me dejará un buen sabor. Gracias por compartir; adelante con tu blog!

    • 2
      Oriana Godoy

      Sí Bruni, es así. Es una buena película en cuestiones de forma pero luego termina siendo un lugar común ya muy remarcado para ser interesante. Te recomiendo (aunque ya creo que la habrás visto) The Favorite, donde encontramos a tres mujeres fuertes que luchan por el poder con todas sus herramientas en una época antigua. A mí me encantó.

  2. 3
    Emma Hernández

    Llegue a tu blog por la frustración que el final de la película me dejo. Definitivamente concuerdo con tu comentario, aunque me parece que el final debería de ser cuando la viuda le dice a la madre de la joven que se complazca en participar en la venganza. Debió decirle que ella les proporcionaría la vida digna que se merecen, es decir, mostrar más sororidad con ellas. Y, sin embargo tuvimos ese final triste e injusto donde el marques es recompensado con la joven como trofeo y la viuda como una resentida y que además, la amiga lo recalca, esta sola. La soledad vista como un castigo. cuando antes del Marques estaba claro que ella disfrutaba de su soledad. Que mal que se sigan reproduciendo esas ideas del amor romántico, las mujeres resentidas y frustradas con la soledad. creo que necesitamos reivindicar la sororidad y la soltería como actos políticos incluso en las películas.

    • 4
      Oriana Godoy

      Muchas gracias por leernos Emma, sí, fue una sensación inesperada ver esa película. Al final uno descubre que cada vez tenemos más herramientas para juzgar los contenidos que consumimos.

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