Queer eye o la magia de los Fab 5

Emoción extrema. Esa fue mi reacción cuando empecé a ver Queer eye, o mejor dicho, el remake hecho por Netflix que recicló la serie que estuvo al aire entre el 2003 y el 2007 para traernos nuevos casos de transformación en manos de los fabulosos cinco  o Fab 5, como quieran llamarlos. El original se llamaba Queer Eye for the Straight Men (el ojo queer para los hombres heterosexuales), en la nueva versión solo es Queer Eye.

Mi exaltación fue producto de varios elementos que se convirtieron en la ecuación de quién soy. Cuando tenía diecisiete años, tuve mi momento con la moda. Ese instante en el que sabes que tu pasión es la apariencia, la indumentaria y el amor propio y no puedes dejar de pensar en tu vida como una gran gala llena de vestidos de escotes profundos, pantalones sastres y lino en los días de calor. 

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Ese momento fue una serie: No te lo pongas! Todavía siguen pasándola pero hace diez años fue una revelación para mí. Muchas de las historias de las personas que trabajan en moda tienen comienzos similares: las revistas de mamá, las películas viejas con vestidos gloriosos o las vitrinas, mi caso fue televisivo y recuerdo estar pegado al televisor diez minutos antes de que comenzara el programa y dejarme llevar por las voces de Stacy y Clinton que viajaban a lo largo de los Estados Unidos para transformar el look de personas disímiles y, al final, descubrimos que el cambio no fue solo ropa nueva y un corte de cabello, sino una renovación profunda de la manera en que nos percibimos, nos presentamos y cómo los demás nos tratan a partir de lo que ven. 

Elenco original de Queer Eye.
Elenco original de Queer Eye.

Siempre he dicho que la personalidad se descubre luego de tres tragos, pero lo visual es la portada. Sí, está bien, me pueden decir que la moda es superficial, efímera, superflua y todo lo que quieran. A esos les respondo con una serie de preguntas que ustedes también pueden responder: cuando vas a una entrevista de trabajo ¿te preocupa por ir bien vestido?; en una cita ¿te preocupas por verte bien?; cuando te invitan a una gala en el trabajo ¿piensas lo que vas a ponerte? Yo aseguro que todas las respuestas son un sí y que por mucho cinismo acumulado en una persona, todos entienden que los demás nos tratan según la forma en que lucimos, y esto no es un manifiesto idealista, es una cuestión cotidiana. 

Por eso, cuando cinco gays; uno especialistas en comida, otro en cultura, el siguiente en moda, el cuarto en cuidado personal y el quinto en decoración de interiores, nos entra la curiosidad de saber cómo en una semana se puede ver el camino de una persona para ser una mejor versión de sí misma con pasos básicos y modificaciones pequeñas que resultan ser suficientes. 

 Eso es o que hacen los Fab 5, sin embargo, también hay un lado político en la serie y es la lucha por aceptación de la comunidad gay ya que el programa transforma a hombres, en su gran mayoría heterosexuales y con algunas circunstancias que nos hacen reflexionar sobre problemáticas mundiales. Por ejemplo, te puedes encontrar un capítulo en el que Karamo, como descendiente negro de jamaiquinos, debe ayudar a un policía a cambiar sus hábitos, conociendo la dura relación entre la fuerza pública urbana en los EEUU y la población negra. O cuando Bobby Berk, criado en una granja en medio de Missuri con mucha influencia Amish, tiene dudas al ayudar a un hombre católico devoto.

Estos conflictos hacen del programa, un lugar de intenciones de transformación social, sobre todo al saber que por estereotipo, los hombres gais han sido siempre asociados a la moda y la comunidad homosexual continúa luchando por sus derechos. 

Es una serie que, te guste el formato o no, te va a movilizar. La recomiendo con diez estrellas y más y la gran lección es que, con pocas y sencillas ideas, podemos mejorar dramáticamente. 

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