¿Qué esperamos de la gente con «estilo»?

En los tiempos digitales compartimos nuestros intereses y hobbies a través de las redes sociales, algunos de esos hobbies se convierten en fuentes de crecimiento, pues los asumimos como parte de nuestra identidad, algo así es lo que pasa con la moda y el estilo. Quienes se sumergen en ese universo desarrollan una mirada intencional, donde los colores, las proporciones o los materiales; tienen vida y saltan de manera insospechada creando nuevas posibilidades, sin embargo como lo ha dicho Anna Wintour:

«Pienso que lo que usualmente veo es gente que está peleando con la moda porque les da miedo o porque les asusta o los hace sentir inseguros, entonces solo renuncian a ella»
«Hay algo sobre la moda que pone a la gente muy nerviosa»

Es precisamente en esos mitos e inseguridades que rodean la narrativa de la moda, cuando surgen las expectativas e imaginarios en torno a quienes hacen parte como agentes activos de la Industria o disfrutan como observadores participantes, ahora algunas de esas ideas -todas alocadas por cierto-:

  • No repiten ropa y por consiguiente compran nuevas prendas todo el tiempo.
  • Siempre están observando cómo van de bien o mal vestidos los demás.
  • Sus looks cotidianos son de punta en blanco, siguiendo un minucioso código de vestuario, más próximo a una gala que a la vida real.
  • Sólo contemplan un estándar de belleza, ignorando la diversidad.
  • Creen tener la última palabra en cualquier situación que involucre la estética.

Y así sucesivamente, pero la realidad no puede ser menos superficial, al menos la mayoría de la gente que vibra con la moda conoce su closet lo suficiente como para sacarle el mayor partido posible. Cuando compran saben bien qué necesitan o quieren (apostando principalmente por creadores nacionales o locales), tampoco miden unidimensionalmente a las personas, solo a partir de sus looks, también usan ropa cómoda y funcional, aprecian la variedad de estilos y saben que la belleza es un asunto subjetivo, además aman conocer nuevas culturas y formas de vida, comprendiendo que la inspiración no conoce de repeticiones ni linealidades.

Entonces en pleno 2019 con más herramientas que nunca, ahora podemos diferenciar a quienes estudian, profundizan y asumen el estilo como un medio de expresión respecto a quienes solo lo viven desde la punta del Iceberg, como un síntoma de grandeza o superioridad. Este es el momento para cuestionar y despojar las presunciones, para finalmente divertirnos con la moda.

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