Pablo Ramírez, el estilo hecho nombre (Parte 1)

pABLO rAM

¿Cómo se llega a la cima de la moda? ¿qué hace falta para que alguien toque el éxito tan plenamente como se es posible? ¿es destino? ¿es el trayecto divino de la aventura? ¿cómo se forja un camino de victorias?. Esas preguntas las resuelve Pablo Ramírez con su trayectoria profesional.

El sendero que sus pies han caminado dejó de ser una calle en su natal Navarro que roza los 14 mil habitantes en la provincia de Buenos Aires en Argentina para transformarse en una alfombra de terciopelo que lo ha llevado a recorrer el mundo a punta de creatividad, ingenio y una devota dedicación a la profesión.

Soy tímido y me da un poco de vergüenza encontrarme hablando de mi y de lo que hago” me dice al preguntarle por las entrevistas “Me parece que fuera un momento de confesión terapéutica y me agarra un poco de pánico pensar qué van a hacer con eso, se que es parte de las reglas del juego

Su nombre es un referente de la industria de la moda en Argentina y en el mundo. Su inclusión en el libro Sample de la editorial Phaidon que presenta a los 100 diseñadores más influyentes de la moda en el mundo actual lo ubican en un lugar de privilegio compartiendo páginas con diseñadores de la talla de Alber Elbaz (hasta este año director de la casa Lanvin), Dean y Dan Caten de la marca Dsquared, Nicolás Ghesquière en ese entonces director de Balenciaga, Angela Missoni, Rick Owens, Jeremy Scott directo de Moschino, Raf Simons (hasta este año director de Dior) o Heidi Slimane, actual director de Saint Laurent.

La entrevista fue en su taller, el subsuelo de su única tienda en el barrio San Telmo en Buenos Aires. La impresión es única, una vivencia solo comparable con los grandes documentales de la industria en la que retratan a Karl Lagerfeld diseñando para Chanel o a Frida Giannini creando la nueva colección de Gucci. Ese espacio es lo que cualquiera espera de un diseñador de las grades ligas: paredes blancas llenas con recortes, grandes mesas para cortar las telas, cosas colgadas, hilos, cajas con materiales, rollos inmensos de tela que interrumpen el camino y trabajadores dedicados a coser, a crear, a soñar.

Las escaleras que bajan desde su showroom en la planta baja dividen la oficina de Pablo con el resto del gran taller. Se sienta detrás de su computador, me pregunta si me molesta la música y con una mirada atenta pero reservada comienzan las respuestas tan llenas de mundo, tan impregnadas con vida, pasado y una esencia coloreada con moda.

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OutFears: Hace más de 20 años que pisaste la carrera de diseño de indumentaria en la UBA, ¿qué lecciones has aprendido?

Pablo Ramírez: Las lección es permanecer en lo que crees, lo mas importante es el trabajo. Pienso que si bien esto no es una disciplina artística, tiene algo de arte. Para mí el diseño es contar. Hay un poco de fantasía que tiene que ver con cuál va a ser la historia o el mensaje que vas a transmitir, eso es algo que se tiene o no, no se puede aprender. Cuando ves a un bailarín o a un actor, puede que haya estudiado toda su vida canto o baile pero si no tiene el don, no lo tiene. En la moda pasa lo mismo, lo más importante tiene que ver con el trabajo.

OF: Le das mucha importancia al trabajo

PR: Es que la moda es un trabajo duro y constante, siento que tiene que ver más con las cosas en las que creo yo. Hay aspectos que son de determinada manera a las que me resisto. Me considero muy independiente porque estoy de alguna forma fuera del sistema. Una amiga decía que sin ser punk, soy el mas punk de espíritu. Me cuesta pensar que hace 15 años hago esto. Haberme propuesto que esto era lo que quería sin concesiones.

OF: ¿Te imaginabas tener todo lo que ahora tienes?

PR: Cuando empecé no estaba en mi objetivo tener una marca con mi nombre. Para mi era trabajar de lo que me gustaba y el objetivo era ese. Poner toda la energía en mi trabajo diseñando para otras marcas. Si uno enfoca su pasión en el trabajo, lo demás surge, lo demás viene.

Instalación de moda sobre Alicia en el país de las maravillas BAFWEEK Primavera Verano. 2011
Instalación de moda sobre Alicia en el país de las maravillas BAFWEEK Primavera Verano. 2011

Los caminos son tan variados y tan inestables, las vueltas de la vida tan desesperantemente inciertas que al final del día, al final de la vida, los logros fueron todo aquello que fue motivo de orgullo, los resultados de una constante participación en el juego que el destino nos plantea sabiendo que el azar es también una pieza vívida. Coco Chanel y muchos otros diseñadores que hicieron historia tuvieron una vida difícil, pero si algo tenían claro, era su pasión, su talento, sus ganas de crear.

OF: ¿Tenía claro el camino que quería seguir?

PR: Si bien soy una persona que tengo mucha imaginación, nunca me imagino a mi mismo. Cuando me preguntan ¿cómo me imagino de aquí a un tiempo?, la verdad es que no se. Hay algo que tiene que ver con eso de ser joven y es más una cosa de ingenuidad. Yo no tenía un plan, solo pensaba en la moda, que me gustaba y quería dedicarme a esto y buscaba la forma de entrar en este mundo.

OF: ¿Cree que las oportunidades llegan solo una vez en la vida?.

PR: Considero más importante estar concentrado en lo que estoy haciendo y las oportunidades aparecen. No soy de estar buscando oportunidades. Hay personas que salen y buscan y generan, bueno no es mi caso. Mi caso es estar trabajando. Siempre surgieron las cosas. Nunca pienso cuando hago una colección en cuál va a ser el impacto, qué van a pensar, siento que me tiene que conformar a mi, después siempre sorprende y siempre ha sido grata la devolución.

Su estilo evoluciona con los años sin cambiar de visión. Esa identidad tan marcada y tan poco tendiente a la hibridación han hecho de su nombre una construcción de ética que permanece sujeta a un estilo sobrio, medio dark, medio suspenso, medio tenebroso, pero que conserva una carga de pureza inmaculada.

Algunas anécdotas han aumentado cada vez más la leyenda que se va forjando alrededor de Pablo Ramírez como diseñador latinoamericano; la editora de moda Isabella Blow elogió su colección Tango en Buenos Aires y un guiño de admiración lanzado por Scott Schuman del conocido blog The Sartorialist lo hacen habitante permanente de esa clase sudamericana de diseñadores que llevan la bandera de gloria como Carolina Herrera, Silvia Tcherassi o Esteban Cortázar.

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Pablo Ramírez Verano 2011

OF: ¿Te has sentido tentado por las tendencias?

PR: Me siento muy punk en ese sentido. Cuando siento que la tendencia se acerca a lo que yo hago, quiero escapar a eso. Cuando se usa mucho el color no tengo problema pero cuando se pone medio gótico y oscuro, entonces digo ¡¿qué voy a hacer?! (risas). Siempre esta el tema de que reconozcan mi trabajo.

OF: ¿Te resulta fácil colaborar para otras marcas?

PR: Para mi es parecido a cuando hago el trabajo de vestuario para un director. El que cuenta la historia es él según la obra o el coreógrafo. Primero debo ver qué busca de mi. Lo que en realidad quieren es mi mirada sobre su trabajo y después de ahí el asunto es acoplarse. Lo que hago es poner al servicio de otro mi mirada y después de ahí me tiro en la pileta. Siento que es un juego, me permite jugar en mi patio y me abre puertas para jugar en el patio de otros.

OF: ¿Cómo fue el trabajo para Aerolíneas Argentinas.?

PR: Fue casi una pesadilla (risas). No fue fácil porque presenté una propuesta que fue la ganadora en un concurso pero finalmente no era eso lo que quedaba. Ahí empezó el proceso y trabaje como dos o tres años con relevamientos, con encuestas y reuniones donde se iba proponiendo, se iba descartando y se volvía a proponer, fue larguísimo el proceso.

OF: ¿Es mas difícil trabajar con personas que no tengan acercamiento a la moda?

PR: En realidad para mi lo difícil es cuando no hay criterio o cuando no hay como una dirección clara. Me ha pasado con directores de teatro en donde no hay sensatez. Lo comparo con esto porque es un poco de todo, en una obra o en una marca, si no hay dirección me parece que falta mucho.

OF: ¿Qué nombres de la moda te atraen?

PR: Hay cosas que veo de Chanel con las que me siento identificado, también me pasa con lo de Balenciaga, leo cosas de su vida y tienen que ver con cosas propias. Si tuviera que recordar cuando era chico, admiraba a Lacroix o a Dior porque eran los conocidos y mis ideas se formaban ahí. Es como cuando empecé a leer a Manuel Puig y me sentí completamente identificado, hay cosas que se van dando. Las historias se terminan repitiendo de alguna manera.

OF: Para una entrevista dijiste “cuando uno puede hacer un gran trabajo consigo mismo, en un punto puede empezar a prescindir de lo de afuera”, ¿en qué crees?

PR: Creo que hay dos cosas, una es todo lo que uno puede hacer, las pequeñas cosas y el trabajo diario, todos somos una construcción como personas. Levantarse no es natural, si fuera por nosotros, nos quedaríamos acostados en el sofá como Homero Simpson, sin embargo uno se levanta, se afeita, hace las cosas, construye en cada cosa que uno hace. Después hay una parte que no tiene que ver nosotros, podemos llamar destino, la vida o Dios que te pone determinadas cosas y hay que sortearlas y encontrar la forma de seguir adelante.

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OF: ¿Como es su relación con Dios?

PR: Cuando era chico era muy creyente, la verdad es que siento no se qué, pero siento que algo hay, un ser superior, no se cuál. La humanidad entera ha creído desde diferentes lugares y lo ha llamado de diferentes maneras así debe haber una explicación, un origen para esto. Siento que tengo más la formación cristiana que los hábitos, no practico. Cuando voy a una comunión o algo me fascina encontrar la teatralidad en todo eso de las iglesias que antes la vivía con naturalidad.

Las palabras de Pablo son pronunciadas como si más de un significado fuera posible, su universo artístico está tan definido que sorprenda la claridad con la que piensa el mundo de la moda sin darle espacio a controversias que ya ha saldado anteriormente.

Lee la segunda parte de esta entrevista mañana!

3 Comments

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  1. 3
    Maria de los Angeles Ugartemendia

    Lo conocí de chico, eramos vecinos y el papá tenia taller .
    Buena gente. Me acuerdo patente de su cabellera lacia,su flequillo ,de don Victorino, es lo más en lo que hace y conocerlo a el y su familia me llena de orgullo. Es un genio y muy buena persona.

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