La imagen de las mujeres en la posguerra – Parte 2

Movimientos sociales importantes de la década del 50

Escrito por: Yamid Zuluaga y Alejandra Monterroza

La década de los cincuenta tuvo avances muy importantes en la democratización de la imagen popular mientras la industria del entretenimiento se dio a la ardua tarea de revitalizar a una población sumida en la depresión de la guerra. Los países se recuperaban con una lentitud desesperada y las personas necesitaban alicientes para seguir luchando día tras día con un pasado que sacó lo peor de la humanidad. El cine, la televisión, los viajes y la creación de una nueva belleza para admirar, fueron motores que juntos crearon razones para forjar un paraíso en medio de la tristeza.

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La vuelta a los roles tradicionales de la familia eran casi una ley. Si bien la televisión tuvo sus comienzos a principios de siglo, fue durante la segunda guerra mundial que tuvo una expansión importante en los hogares. La Unión Europea de Radiofusión se creó en 1950 y este aparato, transportador de sueños y donde podían estar todos los mundos, concentró el núcleo familiar en las salas de las casas. Los valores volvían a ser los de una familia por completo tradicional que debía encajar en el modelo propuesto desde la iglesia, desde el pasado, desde la conveniencia. Los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que se entregaban desde 1929 tuvieron su primera versión televisada en el año de 1953 transmitido por la NBC. Ahora el mundo de las estrellas del cine estaba cada vez más cerca de las ilusorias metas de jóvenes a lo largo de los Estados Unidos, ganando como mejor película “El mayor espectáculo del mundo” del director Cecil de Mille en esa especial versión.

Muestra de ese intento de conservar la tradición, la producción de cine de los años 50 mostraban a hombres y mujeres en películas que hacían una apología a la familia por un lado mientras por otro lado nacía una masa de adolescentes enloquecidos con el Rock and Roll y con el “antiheroe”, una figura llamada a la rebeldía y a la aventura. “Quizás por eso el arrebato que nos producía una actriz o un actor solía ser fomentado gozosa y dolosamente, y aquellos héroes, fueran protagonistas o no de películas pecaminosas, arrebataron no sólo nuestra admiración, sino un sentimiento de íntima posesión” dice la guionista Pilar Miró sobre lo que producía el cine en la década del 50. Debemos recordar que esta década es recordada desde campos del psicoanálisis por ser el nacimiento de la llamada adolescencia. Un periodo de transición en donde los niños se descubrían antes de ser lanzados como adultos al mundo laboral o al “real”.

Teníamos dos vertientes diferentes. El primero era el rol femenino y familiar de las mujeres. El segundo, las grandes actrices de Hollywood que llenaban los sueños nocturnos de los caballeros y la envidia infinita de las damas decentes. Estas dos posiciones convivían a lo largo de los Estados Unidos.

Basta ver algunas de las portadas del año de 1950 de la revista Life para entender el paradigma y la dicotomía femenina que marcaría los años venideros de esta época. Si es acotada la crónica social que se presenta en la revista Life, las portadas y la creación de estrellas que serían legendarias como Audrey Hepburn y Marilyn Monroe (que veremos más adelante en este trabajo) formaron referentes de conductas y modelos sociales.

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Cabe resaltar que las mujeres del mundo de las artes escénicas (cine, música, teatro) no eran vistas precisamente como mujeres de clases altas, cosa que hoy es común. El espectáculo era y sigue siendo una industria de entretenimiento para las masas y en la década de los cincuenta no podríamos decir que, a diferencia de nuestro tiempo, las celebridades del momento pertenecieran una élite distinguida, respetada, admirada y aspiracional. Uno de los ejemplos más vivaces que recrean esta visión hacia los íconos populares fue el matrimonio de la estrella de Hollywood Grace Kelly con el príncipe de 12 Mónaco Raniero III que se convirtió en la comida de los diarios sensacionalistas y del corazón y que terminó con la carrera de la actriz a los 26 años a causa de la presión de la familia real que no se sentía orgullosa de la unión.

El fotógrafo Elliott Erwitt retrató en 1956 el mediático compromiso entre las dos personalidades.

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Otra de las iniciativas que tenía como único objetivo rendir culto a la belleza y a una mujer dedicada a cuidarse con el objetivo de volverse deseable para el sexo opuesto fue la creación en 1952 del reinado universal de la belleza. La corporación realizó ese año el primer certamen y desde entonces, premia a la mujer más hermosa del universo (¿altanero no?). George Silk fue uno de los fotógrafos que retrató las primeras versiones del evento.

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La fotografía publicitaria

Se entiende que los años donde la publicidad explotó fue en la década del 60, sin embargo, los años previos fue el tiempo de experimentación y del inicio de las grandes industrias que terminarían en poderosos conglomerados que se dedicaban a vender productos como fuera necesario, empleando para ello una serie de estrategias que involucraban campos del conocimiento como la psicología, la semiótica, la semántica y el diseño.

La fotografía publicitaria se pontenciaba con la conexión que tenía con el conjunto de imaginarios sociales de una sociedad -al igual que en todos los tiempos- que se regía por roles impuestos. Los comerciales y anuncios sexistas y machistas respondían al estereotipo de mujeres y hombres en un contexto específico marcado por culturas que se construían desde diversos ángulos fuesen estos oblicuos o no. Juzgar la dinámica social que se vivía hace sesenta años resulta una tarea distorsionada. En series de televisión como Mad Men, se presenta el inicio de estas grandes empresas que jugaban con la mente de los consumidores con el sólo fin de vender productos a través de la imagen que, sin mucha discusión al respecto, vale más que mil palabras.

Anuncios con mujeres que son tapetes, que están arrodilladas frente a su hombre dueño o que no salen de la cocina eran recurrentes en estos años en revistas de todo tipo. Un mismo problema ocurre hoy a partir del mundo de la publicidad que es motivo de angustia para grupos defensores de derechos civiles que están atentos a cualquier mínimo caso de discriminación y ofensa para alzar la voz en contra de estos monstruos empresariales que se valen del estereotipo impuesto para acrecentar la diferencia con beneficios mercantiles.

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No hace mucho tiempo, un par de años hará, para entender un poco el contexto de la importancia de la publicidad y la validación social que adquiría en esa época, la firma de lencería Victoria Secret fue objetivo de ataques multilaterales a partir de su campaña “The perfect body” (el cuerpo perfecto) en donde sus famosos ángeles (algunas de las modelos más cotizadas del mundo entero) posaban en una fotografía que las hacía ver perfectas (en sentido técnico). Este es el paradigma de la belleza generacional actual, la belleza se define, en la moda, en términos de estructura física. De todas formas, entendemos, al mismo tiempo que sigue creciendo la firma Victoria Secret reportando millones de dólares en ganancias anuales, que es discriminación decirle indirectamente a una mujer que es imperfecta. En un estudio de la Universidad de Hardvard, se concluyó que sólo el 2% de las mujeres participantes del estudio se consideran guapas. 15 Con esto, se pueden tener un panorama de lo que puede llegar a afectar a una mujer conceptos legitimados desde los medios de comunicación que pueden ser “inofensivos” pero que trafican con poderosas cargas simbólicas que calan en la vida cotidiana de los consumidores conscientes o inconscientes.

Siguiendo con el ejemplo del estereotipo de belleza, marcas como Dove o Lane Bryant idearon estrategias publicitarias para defenderse por no tener el “cuerpo perfecto” con lemas como “las mujeres reales” (dove) o la cadena de hashtags #ImnoAngel que tuvo más de un millón de twits en solo minutos de Lane Bryant. Uno de los finales de la batalla mediática se dio con el artículo de Carmen López para la revista SModa del diario El País de España en donde asegura:

“Todas las mujeres son reales, no hacía falta darle demasiadas vueltas. Los ángeles de Victoria’s Secret también están incluidas porque no todos los cuerpos femeninos tienen curvas acentuadas o tendencia a engordar. No se pueden excluir porque hasta ahora hayan sido el modelo aspiracional que se intentaba vender. Si todo el problema es el canon de belleza, la duda radica en si la solución a este conflicto pasa por cambiar el actual por el barroco de Rubens. O si las marcas como Lane Bryant ayudan a ello o lo que intentan es ampliar su mercado dentro del espectro femenino fomentando una guerra de tallas. No olvidemos que de lo que se trata es de incluir. Nunca de excluir”

El punto que nos importa visibilizar es que esa imposición de roles fue aceptada, voluntaria o involuntariamente por las mujeres y los hombres de esos años por el refuerzo desde muchos flancos que se naturalizaron en las familias hasta volverse, años después, la descripción de la década en la historia.

La especialista colombiana en cine, Sara Duarte, nos habla de la construcción de los roles desde las imagen audiovisual:

“La mujer como género y como miembro de la sociedad se ha constituido culturalmente como un ser inferior y sumiso desde hace muchos años, incluso antes de la década del 50. Históricamente se habla de misoginia que inicia con el matriarcado y justificado por discursos como la mitología. En el cine se empieza a retratar esta problemática por medio de películas que juegan a devolverle a la mujer su empoderamiento en el juego de roles con el hombre. Un ejemplo claro es la lenta participación de la mujer en el derecho al voto que en Estados Unidos se hace efectiva en la década del 20, en Argentina en 1946 y en Colombia en 1952″

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A medida que la mujer adquiría derechos como el voto, la discriminación crecía, se concentraba en el sexo y en el género. La discriminación por sexo, es por ejemplo, cuando hombres y mujeres hace lo mismo pero ellos reciben un mejor salario. Por su parte, la discriminación por género es cuando se desaloriza toda actividad llevada a cabo por el género femenino.

Uno de los hechos más notables es el ocurrido el 8 de marzo de 1908 cuando un grupo de operarias textiles en Nueva York inician una huelga en la fábrica Colton exigiendo igualdad de salario, descanso dominical y reducción de horarios en la jornada laboral. Ellas fueron encerradas e incendiadas, muriendo 129 de ellas. El segundo caso fue el asesinato de la hermana Mirabal, mismo que es retratado en el cine en la película “en el tiempo de las mariposas”. Este filme del 2001 muestra cómo estas tres hermanas luchan contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana y mueren a palazos el 25 de noviembre de 1960.

Como esta, hay un sinfín de películas que retratan a la perfección la idea discriminatoria en la sociedad entendiendo que no fue un hecho solo de los años cincuentas, entre ellas están “Pan y rosas”, “Perscepolis”, “Kandahar”, “Osama y agua”.

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