Moda Unisex = Gay

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El éxito de la visión de Alessandro Michele en Gucci ha sido un impulso para la moda sin género

Vivimos en Occidente un tiempo único donde cada vez hay menos reglas opresivas que nos dicten como tener que sentir, comportarse, crecer o envejecer, esto nos ocurre a unos pocos “privilegiados” porque en algunos países de Asia, África e incluso en Europa – sí Rusia, es contigo- todavía hay leyes y “castigos” para quienes desafían el status quo, que no es otra cosa diferente a pensar que todos debemos ser y lucir bajo una lógica uniforme. 

Desde hace un par de temporadas, más o menos a partir del 2015, con el boom del Atlheisure la moda ha comenzado a desdibujar una vez más sus fronteras de género, recordemos que hacia finales del siglo XVIII  los hombres debieron renunciar a los tacones, el uso de colores pasteles y toda la fabulosidad que habían cultivado en algunas cortes reales francesas y orientales para adquirir un look severo y sencillo. 

Ahora gracias a Phoebe Philo en Céline, Stella McCartney en Adidas o Alessandro Michele en Gucci (solo por nombrar algunos) las tendencias se venden bajo la etiqueta de “sin género”, en una sola pasarela vemos como los outfits femeninos y masculinos se presentan intercalados, siguiendo una misma línea estética con patrones y siluetas que se pueden intercambiar sin problemas. 

Sin embargo una realidad es la que sucede en las pasarelas internacionales y otra la que se observa en las calles, pues todavía perdura una idea chocante acerca del clóset unisex y es que guarda relación con la identidad o la preferencia sexual de las personas.  En América Latina todavía no caben ideales de feminidad como los que encarnan Caroline de Maigret o Emmanuelle Alt en Francia, tampoco tienen lugar estilos como los de Ezra Miller o Jaden Smith.

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Caroline y Emmanuelle son referentes de estilo y belleza en Francia, aquí se aproximan más a la idea de mujeres sin gracia

Parece que estamos congelados en los 70’s cuando la expresión creativa de David Bowie como Ziggy Stardust le valió todo tipo de calificativos relacionados con su sexualidad, viéndose eclipsados su performance, valentía y presencia en el escenario. Aunque bueno, eso sucedía hace casi 50 años y fue un factor que de alguna manera también contribuyó a la activación de este movimiento, el cual todavía avanza lentamente hacia su conquista. 

Este post sí es una acción de reclamo para que por favor dejemos de reducir las elecciones estéticas de la gente a su vida íntima, el asunto con la moda y el estilo es que siempre dan testimonio del tipo de sociedad en la que vivimos, y mientras estos tópicos en los que predominan el juzgamiento y la exclusión sigan vigentes no vamos a permitir que las nuevas generaciones vivan el arte y la autonomía como experiencias genuinas. 

 Vamos acercándonos al 2020, ya superamos el ‘2015’ de la película Volver al Futuro, no todo lo hacemos mal, pero nos queda tanta sensibilidad y empatía por ganar que siento que la estética lo único que busca es irnos empujando hacia versiones más auténticas de lo que somos, ojalá en nuestros países latinoamericanos nos demos la oportunidad de empezar a estar cómodos con esos conceptos de neutralidad y fluidez que nos llegan del mercado internacional.   

 

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