Moda Sostenible | CÚBREME, una apuesta sensible y eterna

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Caminar por el barrio Palermo de Buenos Aires invita a sentir la moda como parte de la atmósfera. Entre tiendas de diseño, talleres de arte, librerías y pequeñas porciones de la vida porteña, llegamos a la casa taller de Cúbreme, una marca de textiles con certificación B (calificación otorgada a empresas que dan soluciones a problemas sociales y ambientales otorgado por B Corp) que comenzó a ser pensada en el año 2003 cuando Alejandra Gottelli volvió a Buenos Aires después de vivir una temporada en Brasil y decidió conectarse con la naturaleza y descubrir que los textiles pueden ser bellos a ya la vez responsables, sustentables, atemporales, y estar en armonía con el medio ambiente.

El lugar emana una esencia de purificación tranquilizadora, es una  casa racionalista  de techos altos con todas las características necesarias para sentirse a gusto: un salón está destinado a los estantes y las vitrinas ;acopio de fibras naturales, una paleta de tonos neutros seguido de un taller de corte y pasillos que demarcan escaleras,una luz natural que inunda desde el techo los pisos de granito de antaño y aire, mucho aire.

Alejandra tenía instaurada en su esencia la necesidad de cuidar el planeta, de hacer nuestro mayor esfuerzo por ayudar y encontró en los textiles, la fusión perfecta entre su pasión y sus ganas de generar un cambio positivo.

Las líneas de sus diseños son puras pero expresivas, no usa el artilugio como distracción sino la simplicidad como manifiesto “yo no tengo una formación académica en diseño, estuve casada en Brasil con un diseñador que proviene de una escuela muy purista del diseño industrial, donde la economía de materiales era lo más lujoso de todo. Él trabajó en Japón y Sao Paulo y yo veía en su trabajo un despojo de estructura, de color, de forma, como una vuelta a lo primario que no significa “poco desarrollado”, sino como una vuelta al origen, a la austeridad, eso influyó mucho en mi visión” nos cuenta en su taller.

Su manera de valorar la materia prima venía de mucho más atrás en su vida. Su madre fue una constante inspiración al enseñarle la importancia de la calidad sobre la cantidad. Alejandra dice de su madre que era una mujer llena de elegancia y sabiduría, “ella nos decía por ejemplo que lo fundamental era tener la mejor camisa blanca y con eso podías quedar perfecta con un jean o una falda , siempre una camisa blanca, por simple que parezca, te hace glamurosa”.
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OutFears: ¿Cómo fue tu regreso a la Argentina y el comienzo de Cúbreme?

Alejandra Gottelli: Siempre el tema del diseño fue como una nota dando vueltas en mi cabeza y quise empezar a trabajar en el desarrollo de textiles. Cuando regresé de Brasil, me empecé a vincular con el mundo de las fibras naturales gracias a mi hermana que es bióloga y vivió muchos años en África. Por ella veía todo lo que estaba pasando con el algodón, la explotación, lo que significan los pesticidas y agroquímicos, me metí en la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y una cosa fue dando otras y de repente me involucré con lo que eran fibras naturales tanto  animales  como  vegetales y comencé a explorar los proveedores que había, quienes estaban trabajando en el área y cómo reinsertar estas fibras en el mercado para evitar el desarrollo de las poliamidas y el manejo de los recursos fósiles no renovables.

OF: ¿Toda esta investigación la hiciste con la marca andando?

AG: No, estábamos en un proceso previo buscando la materia prima y mirando a quién nos íbamos a dirigir. Es en ese tiempo cuando surge Cúbreme, pensamos en el primer impulso que vistió al hombre cubrirse del frío,del calor, mimetizarse con su entorno. Luego fuimos buscamos las variables del proyecto que son la equidad social, el equilibrio ambiental y la ética comercial. Estos son valores que estuvieron presentes y que por algún motivo se perdieron.

OF: Y ¿cómo se pensó el logo?

AG: Lo que hicimos fue girar la última letra de Cúbreme ( la e de equidad, de equilibrio, de ética) como un indicio de que se puede re andar el camino y tener una mirada diferente sobre nuestro consumo y su impacto en nuestra única casa común.

OF: ¿Cómo es el proceso de la creación de colecciones?

AG: Siempre diseñé yo, el grosor de los hilos, los tintes, la torsión que lleva el hilado, el desarrollo de las telas, los cortes, la mordería, todo. Intento tener un cuidado especial que quiero que se mantenga. No son colecciones como tal porque no quiero que tengan fecha de vencimiento, quiero un producto atemporal, una línea que te compres porque te enamoras de lo que llevas, no porque sea una pieza que está de moda y que sume este año, pero no el año que viene.

OF: ¿Cómo concibes la dinámica del estilo en tu marca?

AG: Me parece que, si uno tiene un estilo, ese estilo tiene que ser atemporal. Vos podés jugar o divertirte con algo que está de moda, pero cuando hablamos de recursos naturales, que tienen un gran valor y un gran esfuerzo y mucha gente involucrada, me parece que esa prenda, para dignificarla, debe tener una vida más larga, por eso cuido mucho en el diseño y el desarrollo del producto que pueda combinarte con todo el placar.

OF: ¿Tienes un tiempo estipulado de lo que deben durar las prendas?

AF: Una prenda bien cuidada puede durar 6 o 7 años, luego como es lógico, se van deteriorando porque son telas que no tienen una protección, pero si, por ejemplo, ese sweater que te compraste, lo perdés en la ruta de viaje, tiene como mucho 6 meses para biodegradarse. Eso está muy bueno porque no hay poliamidas que intervengan en el proceso de degradación y sabés que de cualquier forma estás cuidando el ambiente.

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OF: ¿Para que esa duración se mantenga, las prendas deben tener cuidados especiales?

AG: No, lo que siempre marcamos es que en lo posible se debe tratar de usar vinagre de manzana porque es un producto que además de ser biodegradable es mejor que muchos suavizantes y además lubrica las fibras, sobre todo las animales y les genera una página de protección y conserva un montón de propiedades. No usar jabones con detergentes invasivos o cosas que vengan en formato polvo porque eso corroe y estas fibras están en estado virgen.

Una de las cualidades y potencialidades de las prendas de Cúbreme, es que se interviene lo menos posible en las fibras a la hora de realizar los diseños, Alejandra cree profundamente en el valor de sus productos que terminan siendo únicos dando protagonismo a esas fibras vírgenes que se convierten en un tesoro en el closet.

OF: ¿Cómo ha evolucionado la marca a lo largo de los años?

AG: Bueno, empecé con un socio que fue quien me enseñó toda la parte comercial, después de cinco años nos separamos, para ese momento ya la empresa tenía su punto de equilibrio y estaba armada. Yo me hice cargo de lo contable, fue el cambio más fuerte, saber que me podía largar sola en la parte empresarial, después fueron todos pasos chicos.

OF: Entiendo que tienen pocos puntos de venta y series exclusivas en las prendas

AG: No abrimos nuevas tiendas porque las producciones son en series muy limitadas. Al hacerlo todo con mano de obra artesanal y semi industrial, los tiempos de producción son mucho más extensos y no da para expandirse mucho más. Creo que el crecimiento de la empresa debe ser circular, esto significa que el avance vaya ligado con el bien común, que crezcan todos los agentes que intervienen en la cadena productiva. Tenemos 6 o 7 familias que tienen trabajo todo el año, sostener todo eso es todo un logro.

OF: ¿Cuáles son los actuales puntos de venta de Cúbreme?

AG: Estamos en galerías de arte, en Recoleta, en Arenales, en casa de decoración de la compañía muebles y en el exterior vendemos en una tienda en Nueva York, en diferentes tiendas de Uruguay y siempre producciones pequeñas con alguna impronta que tenga que ver con el comprador, por ejemplo, vendimos a una tienda de yoga y elegimos prendas con paletas naturales, en cambio en Punta del Este es otro tipo de producciones, más vestido o sombreros.

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OF: ¿Cuáles son los materiales que más usas?

AG: Oveja orgánica de un productor sureño y descubrimos Ovis 21 que no es certificada, pero tiene un trabajo con la recuperación de los pastizales que nos interesa mucho, es necesario recuperar hectáreas de suelo patagónico que se han perdido por mal manejo. Trabajamos guanaco silvestre de Mendoza, tenemos un proyecto en el Chaco para recuperar un algodón agroecológico que sembramos en 2016 y la falta de apoyo hizo que paráramos el proyecto. También trabajamos algo de tencel, bambú, lino de Brasil, cáñamo de Uruguay para hacer algunos ensayos, mohair de Neuquén de una cooperativa que trabajan cabras y con el tiempo vamos descubriendo nuevas cosas.

OF: ¿Cómo es la relación del precio con la calidad de los productos y la competencia del mercado?

AG: Para el modelo que seguimos, los precios están bien para el mercado, son precios accesibles, como la cadena productiva es corta, yo compro directamente al dueño de la llama, no tengo intermediarios entonces los precios se optimizan. Después trato de pensar bien lo que quiero comprar para hacer una compra anual y trasladar en un camión toda la oveja que necesito, toda la llama que necesito y eso optimiza, sobre todo mi huella de carbono, soy muy cuidadosa con eso. La confección de los sweaters por ejemplo no se hace con paño en máquinas de tejido industrial sino con tejedoras manuales. No tiene sentido hacer moldería sobre paño fijo, aquí se necesita una terminación de tan alta calidad como las fibras. Las producciones son muy pequeñas y elijo estar en una casa taller, concentramos todo el trabajo en un mismo lugar con una merma de consumo energético, todo eso hace un producto de calidad a buen precio y con un cuidado sobre el ambiente. Además, me interesa que tengan precios accesibles para que no se venda 1 sino 10, y si se venden 10, las tejedoras tienen trabajo fijo todo el año.

OF: ¿Con qué otras actividades fusionas la dirección de la marca?

AG: Es una dedicación full time. Muchas veces doy charlas en la UADE, en el Centro Metropolitano de Diseño, en la Universidad Di Tella, trabajo con Fauna Nación, escribo papers y leo mucho para actualizarme en la parte científica, soy combativa en el mal uso de la fibra y me interesa la parte de conservación, voy a las esquilas y trato de vincularme con todos los que están la cadena.

El proceso de acabado de cada una de las prendas que ofrece Cúbreme está cuidado desde el inicio hasta el último detalle. Se gestiona la compra de la materia prima con proveedores que comparta la filosofía de la compañía. Cada uno de los artículos, en la confección y terminado, es realizado por una sola persona, al finalizar la prenda, en la etiqueta del producto se consigna el nombre del artesano que la realizó. “Si una prenda tiene diez horas de creación que no son mías, esa persona debe estar en la etiqueta” asegura Alejandra.

OF: Hablemos un poco de la cultura popular y la importancia que están adquiriendo estas iniciativas sustentables y responsables.

AG: Estamos en una transición a nivel humanitario, en un cambio de era y nos estamos peleando internamente entre lo que estamos acostumbrados a vivir con el consumo que nos entró con un chip y la realidad que es que esto no se puede sostener por mucho más tiempo. Estas iniciativas no pueden ser una moda, por eso a mí no me gusta cuando encasillan la marca en términos como “moda ética”, o “moda slow” o “moda sustentable” o “verde” o “eco” porque las palabras son muchas veces mal usadas. Usando estas etiquetas captas un público ecologistas y muchos lo hacen solo para ampliar el mercado y no por una base fundamental en el modelo de negocio. Yo trabajo responsablemente pensando que no hay plan B, yo creo que hay gente que se ha despertado y ve que hay una alternativa y que hay que cambiar el rumbo, no seguir viviendo así.

OF: Y también debemos decir que es perjudicial ese ritmo de comprar y tirar, lo ideal sería cuidar…

AG: Creo que cada vez hay más gente que se interesa por un consumo y un cuidado distinto. No se puede hablar de no consumir sino consumir con cuidado. La palabra “cuidado” la emplea Bernardo Toro en sus charlas y dice que esta es la era del cuidado, todo lo que hacemos debe estar medido por un criterio bien exhaustivo, nada puede quedar librado al azar, todo debe ser tomado con el tiempo que se necesita. ¿Realmente necesitas esa remera? ¿esas zapatillas? ¿por qué es tan barato? ¿qué pasó para que ahora estén en 20 dólares cuando en temporada estaban en 200? ¿Quién la ensambló por 5 dólares? A todos nos gusta cuidar el bolsillo, pero venimos de un modelo que nos bloqueó tanto que va a ser difícil cambiar de hábito, sin embargo, creo que vamos bien, no creo que sea moda. Tal vez no lo vemos nosotros, pero mis nietos sí.

OF: ¿Crees que se va a dar el cambio masivo?

AG: Romper con los modelos es lo más difícil que hay, esa son las revoluciones. Es difícil que los países que han venido ganando desde la revolución industrial generando riquezas para adentro sin ver el daño que provocan, empiecen a pensar en lo que dañaron, retroceder el sistema, ¿cómo es posible que haya gente que se quede sin casas porque la marea subió a causa de un producto que ellos no provocaron? Los países desarrollados son los que provocan el cambio climático y ¿por qué los perjudicados son los países no desarrollados.

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OF: ¿Cómo es la reacción de las personas cuando se acercan a la marca?

AG: Hay muchos perfiles de clientes. Viene mucho turismo que ya tiene una búsqueda interna porque come así, porque viaja así, entonces quiere consumir un producto banal como es la moda, que tenga esta misma filosofía, después está el cliente ocasional que pasa por la vidriera, entra, chusmea, se lleva lo que le gusta y ni pregunta, pero bueno, se lleva a la casa una prenda que casi no tiene huella de carbono. A veces no depende ni de las edades ni del género, gente joven y mayor vienen, el interés no tiene nada que ver con una generación, una posición económica o nivel social.

OF: Ya que las series son tan pequeñas ¿podemos hablar de exclusividad en Cúbreme?

AG: Sí, porque las tiradas son chicas y porque la materia prima es única, por ejemplo, si tengo una carga de llamas de color caramelo este año, eso lo que hay, con lo que trabajamos y construimos la ropa, si me pides algo del año pasado y no tengo más de esa tela, no puedo hacer nada, como los tejidos no se tiñen, cada uno tiene un tono único que no puedo repetir.

OF: ¿Qué proyecto a futuros tiene Cúbreme?

AG: Lo que más deseamos es tener una contra temporada alta en el exterior, tener cubierta la temporada de invierno fuerte en Argentina y en la contra-temporada, tener una buena presencia en el invierno europeo y norteamericano. También el propósito es difundir porque uno de los grandes desafíos es que esto se pueda replicar, en algún momento yo no estaré y sería buenísimo que tanto diseñadores como emprendedores entiendan que esto se puede lograr.

OF: Por último, ¿cómo es el papel de las redes sociales en el negocio?

AG: Tenemos bastantes comentarios e interesados, gente que mira la foto y le da mucho crédito a la marca, tenemos muchos elogios y la tienda online se está desarrollando más, estamos optimizando el tema de los envíos y entendemos que es un desafío porque venir, tocar, oler y ver un sweater no es lo mismo que comprarlo por internet. Acá es todo diferente, no es un sweater convencional, no es un color convencional, no es una marca convencional, así que comprar online es un reto.

Si quieren seguir el trabajo de Cúbreme, sigan sus redes sociales.

Facebook: Cúbreme

Instagram: @cubremetextiles

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