MODA: Machismo y Feminismo

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“El Feminismo no es un reglamento, pero si es una discusión, una conversación, un proceso” Tavi Gevinson.

El lenguaje de la moda está constituido y articulado por las imágenes. Cada cuadro fotográfico inspira creaciones, pero también alimenta los conceptos de masculinidad y feminidad relegándolos a un conjunto de características específicas convirtiéndolos en estereotipos.

El experimento social ‘Niños vs. Moda’ desarrollado por la artista visual española, Yolanda Domínguez, refleja las reacciones que expresan un grupo de niños, entre los 6 y 10 años, cuando observan algunas campañas de moda. En el caso de las femeninas destacan que las mujeres lucen asustadas o deprimidas mientras que en las masculinas señalan que los hombres se ven seguros, exitosos y empoderados.

Las opiniones de los niños se unen a otras voces críticas que encuentran en la publicidad de moda una serie de mensajes irreales y equivocados sobre cómo deben verse y comportarse las personas, especialmente el público femenino. Sin embargo el verdadero debate surge porque existe la sensación de que la moda no ha conseguido acompañar efectivamente la evolución que las mujeres hemos experimentado durante los últimos 100 años. La lucha por los derechos civiles femeninos como el voto, el ingreso a las universidades y la oportunidad de decidir cómo lucir en términos estéticos siempre han parecido sucesos antagónicos, no obstante, cada uno fue eclosionando en la década de 1920, donde el ambiente de transformación general los mantuvo vinculados.

A partir de ese momento la historia de la moda ha respondido década por década a los imperativos sociales originados por hechos históricos clave como las dos guerras mundiales. Este mecanismo se refleja en las siluetas holgadas y relajadas de la década de los 20s cuando las mujeres después de ver trastocado su mundo tradicionalmente hogareño, empiezan a participar activamente de la vida social y laboral, renunciando entonces a las formas ajustadas e incomodas que caracterizaban su vestuario. El mismo fenómeno ocurrió en la década de los 50s cuando el ‘New Look’ de Christian Dior buscó recuperar la típica silueta femenina destacando las curvas y la sensualidad como respuesta a los uniformes de las fábricas usados por las mujeres durante el episodio bélico.

Sin embargo la sincronización sociológica de la moda con el pulso cotidiano también entraña innumerables críticas respecto a su papel conciliador de los estereotipos femeninos establecidos por las expectativas masculinas. Esa respuesta estilística frente a situaciones de gran magnitud fue recibida como una estrategia para garantizar el supuesto orden social y contener las señales de cambio.

Pensadoras feministas como las francesas Simone de Beauvoir y Colette, en la primera parte del siglo XX, vieron en la moda un obstáculo para la libre expresión de las mujeres, por lo que asumieron un look masculino donde predominaba la comodidad. Sin embargo en los años 60s y 70s con la liberación sexual la ropa recupera su connotación delicada que le permite a las voceras de los movimientos por la paz y la convivencia reconciliar la sensualidad con la independencia.

femi2En el 2014 cuando las pasarelas de la semana de la moda de París para la temporada Primavera/Verano 2015 tuvieron irrupciones de las activistas de Femen- colectivo que defiende los derechos de las mujeres-, un show de Chanel cuya temática giraba en torno a esta causa y algunas celebridades como Beyonce, Emma Watson, Lena Dunham o Taylor Swift no paraban de abordar el tema, resurgía nuevamente el interés así como la confrontación entre el feminismo y la moda.

Entonces si las aproximaciones de las marcas y celebridades resultan demasiado superficiales es momento de que cada uno se cuestione sobre ¿Cuál es el asunto con el machismo implícito en las imágenes producidas y avaladas por la industria? ¿Cómo superar las etiquetas y estigmas de antaño que representan en gran parte de las campañas a mujeres huecas y sin personalidad? Algo muy importante que se debe mencionar es que esa visión machista no es perpetuada únicamente por los hombres sino en general por las personas, sin distinción de género, que integran este negocio.

La percepción fetichista de que la moda es un tema eminentemente femenino está viviendo una transformación persistente en la actualidad, pues nunca antes la ropa había estado tan conectada con la individualidad y las necesidades prácticas de los consumidores. Eso ya significa un avance profundamente significativo porque dinamiza los roles, imaginarios y reta a quienes conciben las publicidades a responder con efectividad a la demanda generalizada de reflejar la diversidad contemporánea, que ya no soporta ni un estereotipo más.

En este orden de ideas no es justo continuar malgastando la magia de una industria que moviliza y hace soñar, es importante rechazar cuantas veces sea necesario las imágenes que desestiman la vitalidad femenina y ponderan el espíritu masculino. Es como dice Tavi – la joven prodigio de la moda- una discusión abierta, flexible y permanente, que nos recuerda que nunca se tratará de la perfección sino del equilibrio, el realismo y la justicia que debe acompañar lo bello de la vida.

 

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    5 verdades del documental September Issue -

    […] La moda pone nerviosa a la gente porque tiene implícita la etiqueta de ‘exclusión’ y esa sensación general viene dada por la falta de información o por la forma en la que los medios especializados deciden difundir la información – si hablamos de las imágenes inalcanzables y de las locas campañas. […]

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