Las chicas Wellesley

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La película “La sonrisa de Mona lisa” nos dio un acercamiento a la moda de una de las décadas en donde la ruptura se vivió intensamente en el siglo XX. Estamos hablando de la década del 50. Debo decir que esta es una de mis películas favoritas. Primero porque Julia Robert es encantadora y todas las chicas del elenco recrean uno de los mona-lisa-smile-movie-picture-18grupos sociales en Estados Unidos de la posguerra que pese a todo lo que se pueda decir en contra, es de los más apetecidos: las hijas de adinerados en escuelas privadas.

Antes de desglosar el vestuario de la película hay que reconocer que siempre la moda se ha visto desde una mirada muy masculina, es decir, si le preguntas a Mr. Internet sobre este periodo en la industria fashion van a saltar cosas como el New Look de Dior, ese en el que las mujeres recobraron su feminidad haciéndose más compleja su ropa con grandes faldas que se abrían como una campaña y pequeños hombros que contrarrestaban. Es decir, enhorabuena por potenciar la belleza perdida en tiempos de guerra, pero esto significó metros y metros de tela a los que no todas podían acceder. También el nacimiento de un estereotipo de belleza muy elevado (lo principal eran las cinturas de avispa y el busto pronunciado) y la vuelta al rol relegado de las mujeres.

Por otra parte, también la época de los 50 fue el ascenso de las llamadas Pin-Up. Mujeres como Marylin Monroe tumblr_m9wpn5eZIM1rzdsfgo1_500definían una belleza inalcanzable. No nos digamos mentiras, la historia pone a las divas de esa época en una posición que para las mujeres normales tuvo que haber sido preocupante. Para una ama de casa, competir con una chica que posaba para la recién fundada Playboy tuvo que haber sido un dolor de cabeza.

Volvamos a lo que nos importa y son las chicas Wellesley, todas de familias adineradas y viviendo en  una de las universidades de señoritas más prestigiosas del país. Como dato curioso, el Wellesley College está ubicado en Massachusetts y tiene notables egresados como Hillary Clinton que luego estudió leyes en Yale.

Ellas estaban siendo educadas para ser perfectas amas de casa y por ello su vestimenta tendía que ser en extremo bien pensada. Caminaban por una cuerda floja entre un look conservador de encajes delicados y tonos femeninos para agradar a sus suegros, camisas con cuello, cinturones anchos y collares de perlas para complacer a sus familias (quienes estaban a la espera de un marido que las eligiera),mona-lisa-smile3[1] escotes corazón y caderas ceñidas cuando se podía para adaptarse a su tiempo, sweaters con las iniciales de la universidad y pantalones capri para dejarse influenciar un poco por el estilo Ivy League que ya en 1954 hacía furor además de tocados, sombreros y cintas en la cabeza para agregar personalidad a sus outfits… ¿la tenían difícil no?

Sin embargo lo lograron. El vestuario está pensado con mucho cuidado y es muy interesante en la película analizar el cambio notorio entre los looks que elegían para ir a clase con los permitidos para estar en sus dormitorios, los trajes de baño y los vestidos de fiesta. Todo un deleite para quien piense que se equivocó de época y debió haber estado en esos años rondando las clases de la señorita Watson.

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Por supuesto, las chicas Wellesley compraban mucha ropa y si hubieran estado presentes en la temporada primavera verano 2016 se hubieran dejado llevar por algunas de estas prendas:

De izquierda a derecha: Dior, Monique Lhuillier, Del Pozo
De izquierda a derecha: Dior, Monique Lhuillier, Del Pozo
De izquierda a derecha: Vivetta, Fendi, Marco de Vincenzo
De izquierda a derecha: Vivetta, Fendi, Marco de Vincenzo

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