¿Qué hace la ropa “fea” por ti?

Anjelica Huston y Jack Nicholson, amigos e inspiración de Diana Vreeland
Anjelica Huston y Jack Nicholson, amigos e inspiración de Diana Vreeland

La “ropa fea”, si es que eso existe, acarrea dos beneficios fascinantes, uno es potenciar tus combinaciones, el otro es diferenciar tu estilo frente al de los demás. Diseñadores como el belga Dries Van Noten ha expresado “prefiero las cosas feas, prefiero las cosas que son sorprendentes” y sin duda su visión condensa el quid de este asunto

Una de las mujeres más talentosas y suspicaces de la industria de la moda, Diana Vreeland, disfrutaba del concepto de ‘educar el ojo’ o ‘ponerlo a viajar’, dentro de su apuesta no había una motivación diferente que enseñar a la gente, por medio de sus elecciones y producciones, a reconocer la belleza que reside en lo ‘diferente’, en eso que no luce como se espera, según demandan las convenciones.

En su obra ‘Historia de la Fealdad’ el investigador italiano, Umberto Eco, retoma cientos de referencias artísticas que fueron o todavía son consideradas feas e incluso desagradables, dentro de esa lista recoge algunas impresiones que recibieron en su etapa de creación obras como Lolita de Nabokov, la Quinta Sinfonía de Beethoven o Las Flores del Mal de Charles Baudelaire. En la actualidad nos resultan curiosas y hasta graciosas, pero así como esas creaciones, todavía continuamos valorando las cosas según criterios arcaicos de lo que es bello y lo que no lo es.

Coco (1928)
Coco (1928)

Retomando el punto de los beneficios, al ser “valientes” y elegir prendas poco ortodoxas, se puede incluso rozar el poder transformador de la historia, pues si la memoria no nos falla, fue la mismísima Coco Chanel quien adopto estilos controversiales en su momento, como la ropa usada por los pescadores franceses: un pantalón de pinzas y un suéter de rayas  ¡oh si, el mismo que hoy en día es el epitome del encanto parisino!-, con ese tipo de elecciones Mademoiselle fue la causante de las mayores rupturas experimentadas por la indumentaria en el siglo XX.

En la actualidad hay mujeres que con sus looks y combinaciones, especialmente a través de las pantallas digitales, demuestran a las demás ciudadanas del mundo, que sus estilos son el resultado de no ver la estética en blanco y negro, sino con una infinita gama de matices donde a través de lo inesperado conquistan no solo su realización externa, sino también toman fuerza para expresar su espíritu genuino. Entre algunas de ellas, porque gracias a la divinidad son muchas, se encuentran Gilda Ambrosio, Veronika Heilbrunner, Blanca Miro, Anna Dello Russo o Leandra Medine.

 

Gilda, Veronika, Anna, Blanca y Leandra.
Gilda, Veronika, Anna, Blanca y Leandra.

 

 

Esto no es un asunto nuevo o aislado, en los discursos de la moda cada vez más se fortalecen creadores que hacen de la originalidad y el rupturismo su ADN, entre los clásicos siempre vamos a encontrar diseñadores japoneses como Rei Kawakubo o Yohji Yamamoto, belgas como Ann Demeulemeester o Dries Van Noten, Italianos como Miuccia Prada o Franco Moschino, entre muchos otros que aportan con sus ideas una revolución permanente en la industria.

Ahora mismo no hay que ir muy lejos para ver todos los cambios que esta haciendo Raf Simons, otro diseñador belga, en la histórica y sexy firma Calvin Klein, pues su estilo no comulga directamente con rostros como Kendall Jenner sino con la jovencísima actriz, Millie Bobby Brown, o cuando deslocaliza las campañas de escenarios en blanco monolocor característico para llevar a los modelos a museos y ubicar así la nueva campaña. Nada está dicho, pero así nos gusta y estoy emocionada por lo que pueda continuar trayendo el futuro.

Campaña ‘American Classics’
Campaña ‘American Classics’

 

 

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