Códigos de Vestuario en Wimbledon

Es blanco, absolútamente blanco, cada parte, cada centímetro debe ser blanco si quieres participar en el torneo de tenis de Wimbledon. Este evento que es uno de los más aclamados y glamurosos del circuito deportivo, comenzó en 1877 y es organizado cada año por el prestigioso All England Club en Londres.

Nos gusta porque es prestigioso el tenis y nos genera esa ilusión de ver el deporte de una manera elitista. Nos encanta que a pesar de ser un deporte caro (no toda la población tiene acceso al tenis cosa que sí pasa con el futbol o el baloncesto) podemos disfrutar de esas canchas inmensas y esos jugadores luchando solitos en el campo para hacerse con un gran slam.

En las graderías la cosa no puede ser menos maravillosa. Siempre asisten celebridades, íconos de la moda y personalidades de las más variadas áreas a los torneos con una notoria preferencia por Wimbledon. También debemos tener en cuenta que luego de los futbolistas, los tenistas son los más famosos deportistas al tener contratos millonarios con las marcas de lujo. Basta con ver a Novak Djokovik en las campañas de Lacoste, a Rafael Nadal en Tommy Hilfiger o Maria Sharapova en Avon.

Las graderías de Wimbledon
Las graderías de Wimbledon

Sin embargo, a pocos se nos ocurre que un evento deportivo tenga un exigente dress code. Tan acostumbrados estamos a los mundiales de futbol o las películas sobre béisbol en Estados Unidos que solo concebimos a los fans de estas disciplinas como personas que se van el fin de semana vestidos con los colores de su equipo o con una gorra y un hot dog en las manos.

Aquí ocurre algo diferente. Las graderías de los partidos están separadas según la boleta que consigas o el poder que tengas y por ejemplo, las más prestigiosas demandan que todos los hombres vayan de traje y corbata, incluso, hay cientos de casos de famosos que no pueden entrar por violar esta norma y les dan la opción de irse a cambiar y volver o sencillamente no asistir.

Victoria y David Beckham son habituales en los partidos de este torneo.
Victoria y David Beckham son habituales en los partidos de este torneo.

Para los jugadores pasa lo mismo. Las reglas son ir vestidos de blanco en cada uno de los partidos y entrenamientos. La regla es tan estricta que se tiene en cuenta cada parte del vestuario visible y no han faltado los deportistas que ya sea por ganas de ver si pueden evadir la norma o porque se les olvida, han pasado por un momento incómodo.

Los casos son los siguientes:

André Agassi no quiso participar en el torneo en los años 1988 y 1990 para no tener que someterse a estas reglas de ir siempre de blanco. De todas formas, luego se resignó ya que es difícil ser el mejor tenista del mundo sin jugar Wimbledon.

André Agassi se alzó con la copa de Wimbledon en 1992
André Agassi se alzó con la copa de Wimbledon en 1992

Anna Kournikova tuvo que cambiarse de ropa ya que sus shorts eran negros. Aunque solo era una práctica, alguien se le acercó decidido a hacer que la tenista fuese al camerino y volviera adecuadamente. Cosa que hizo.

Eugenie Bouchard utilizó en un partido un sostén negro y por razones ajenas su voluntad, uno de los tirantes se vio, cosa que le causó una multa al terminar el juego.

En 2013, Roger Federer aparentemente cumplía todas. Sin embargo, a final del partido amablemente alguien de la organización se acercó a advertirle que para el próximo juego, se pusiera unos tenis a los que no se les viera la suela ya que estas eran fluorescentes.

Roger Federer jugando con zapatos de suelas coloridas.
Roger Federer jugando con zapatos de suelas coloridas.

En un juego de dobles, Zsombor Piros y Wu Yibing tuvieron que cambiarse su ropa interior porque esta era negra, acto que genero un divertido gif en la red cuando la supervisora estaba comprobando el color de sus interiores.

Incluso se tiene establecido el largo de las bermudas que deben llevar los jugadores. Ese fue el caso del Rafael Nadal que en 2005 se puso unos que le llegaban a la rodilla. Luego de una deliberación rápida y discreta, lo dejaron jugar así.

El australiano Nick Kyrgios también sufrió las consecuencias al ser amonestado por utilizar una bandana de color y tuvo que cambiarse para continuar el partido.

Martina Navratilova criticó a la organización en 2014 por las estrictas normas cuando en un juego de dobles le fue dicho que las rayas azules en su falda rompían el código.

Este año fue Venus William la causante de la polémica y de poner en auge nuevamente el código de vestuario de Wimbledon ya que comenzó a jugar la final con un sostén color morado y los tirantes se veían. En mitad del juego fue forzada a cambiarlos. No es raro en Venus que en 1997 le hizo una jugada maestra a los de Wimbledon al llevar en la cabeza shakiras de colores vivos. En ese entonces, era imposible que la mandaran a la peluquería a cambiar de estilo.

Venus
Venus Williams en 2017
Venus en 1997
Venus en 1997

Si me preguntan, por supuesto debo decir que son actos clasistas que restringen la libertad de expresión. También es cierto que no es de gran importancia ya que el blanco es un color bondadoso que fue instaurado como una regla estricta desde 1963 en el torneo para que el sudor no fuese tan notorio, pero también crea un hito de historia y de precedentes. Siempre he pensado que este tipo de arbitrariedades nos sirven para jugar a la moda y vivir ese momento de fantasía que todos aspiramos a tener.

Si la democracia nos fue dada como un don para que cada uno se exprese de la manera que quiera, lo que hace la moda es crear momentos y cuadros que queden para la posteridad.

Si vemos ideológicamente el vestudario de Wimbledon, diremos que son unos pesados por andar poniendo reglas que a nadie le importan (de todas formas lo que queremos es ver jugar tenis ¿no?), pero si alzamos nuestras ganas de distinción y repasamos las fotografías de todos los años del torneo, lo que tendremos es una hermosa sucesión de jugadores vestidos implacablemente de blanco, creando uniformidad, disciplina, representando un estatus al que todos aspiramos porque la moda expresada en la indumentaria está llena de códigos de pertenencia social.

Wimbledon es tan importante como el blanco de los shorts y de las faldas y mientras sigan exigiéndolos, hablaremos de ello, nos quejaremos, lo apoyaremos y también seremos unos admiradores secretos de la decisión por nuestras ganas de conservar la tradición y hasta para ver en aprietos a uno que otro tenista.

No es tan importante pero sí nos importa y también a la organización. Además debo agregar que me parece mucho más divertido que los asistentes vayan formales, con tarjes, corbatas, vestidos elaborados en vez de llevarse una camiseta con el logo de Metalica estampado o con jeans rotos.

Ustedes ¿qué piensan de Wimbledon?

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