La ignorancia es atrevida en Instagram

Desconocer cosas es normal y no saberlo todo está bien, puesto que no somos una base de datos humana. Sin embargo, en la sección de comentarios de Instagram, los usuarios hacen gala de una ignorancia atrevida en lo que respecta a los contenidos generados por las marcas de moda. No me refiero al ejercicio de crítica válido sobre las combinaciones o estilos sino al hecho de juzgar con saña y sin argumentos las imágenes publicadas.

En octubre de 2017 dos anuncios publicitarios de MANGO y Carolina Herrera me llamaron la atención. El primero tiene como protagonista a Leandra Medine creadora del concepto y del sitio web Man Repeller, el segundo implica una foto de la diseñadora venezolana en su juventud, en ambos habían opiniones disparatadas sobre su ‘fealdad’ y otros se preguntaban ¿quiénes eran?

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Imagen tomada del Instagram de @mango

Ante esa actitud pensé: bueno son publicidades aleatorias y no necesariamente son personas que siguen de cerca lo que sucede en esta industria, no tienen porque conocerlas, aunque luego caí en cuenta que el problema que me causa malestar es que continúen etiquetando a las mujeres bajo una lógica que solo responde al criterio bello/feo, una apreciación que no solo traduce banalidad sino una profunda estupidez ante el potencial y las facetas que representa cada ser humano. 

Ya luego uno va al perfil de las marcas y nota como los comentarios son más positivos puesto que en general existe una ‘comunidad’ interesada en torno al mismo tema, aunque lo mismo, la mayoría enfoca sus palabras hacia lo externo y créanme que entiendo lo que significa la estética, pero no es posible que sigamos asumiendo todo lo que proviene de ella desde una perspectiva unidimensional. 

Ya luego si avanzamos hacia los perfiles de revistas como Vogue también vamos a encontrar quienes todavía se sorprenden de ver a Serena Williams en su portada, aunque estoy a punto de pensar que los ‘haters‘ son los de siempre, esos que también odian a Kendall Jenner por su genética ideal y que aprovechan cualquier brote de acné para condenarla escudándose en el anonimato.

Si el universo del estilo no es una fuente de gozo y  descubrimiento personal es porque algo no está funcionando. Despertar toda esa inseguridad y superficialidad en la gente es un síntoma de ello, creo que las voces y las marcas deben continuar unidas para mostrar que este juego nunca se ha tratado de ser simplemente ‘fea o bonita’ sino de tener mentes, ojos y espíritus exquisitos que contribuyen a embellecer la cotidianidad que vivimos. 

En caso de duda jamás dejen de consultar a Diana Vreeland para quien:  “La moda tiene que ser el más narcótico alivio de la banalidad de la vida.”

Finalmente les dejo una conversación que sostuvieron Leandra y Carolina en el 2015 para The Chatroom una sección de Manrepeller (está en inglés), pero es una muestra de lo geniales que son:

 

 

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