La feminización del macho

No más el macho en la moda. Ya venimos desde los portales de moda hablando de la androginia desde hace un tiempo, el auge estaba en las colecciones de ropa en las que las prendas fueran unisex. Tan fuerte se implementó el movimiento que incluso marcas como Calvin Klein, H&M o Zara lanzaron casi de inmediato con la masificación del concepto, colecciones que podían usar tanto mujeres como hombres. En realidad, no era tan profunda la revolución como se pretendía porque, de todas formas, llevamos hace casi 80 años utilizando los famosos buzos GAP o  los de las universidades Elite en Estados Unidos sin discriminar. Así como las zapatillas Converse o los jeans casi con los mismos cortes, pero ahora se trata de algo más complicado: la feminización del macho.

Siempre me encanta esa historia de Coco Chanel cuando veía a los marineros franceses y se encaprichó con con las camisas a rayas azules y blancos hasta volverlos piezas femeninas, igual pasó con los pantalones y esas fueron las primeras pintas de una mujer vestida con prendas masculinas, luego saltamos a Yves Saint Laurent poniendo a las mujeres en un traje y bueno, ya hoy las mujeres pueden usar casi lo que quieran sin ningún tabú. 

Para los hombres es diferente porque la terquedad de la apariencia masculina ha sido un muro más difícil de tumbar que el de Berlín y con esa necesidad de cumplir el rol de “fuertes”, la flexibilización ha sido un tema de cuidado. La comunidad gay es la que ha dado pasos al frente al experimentar con la imagen. Debemos coincidir en que, en primer lugar, deberíamos dejar de esperar de los hombres que sean fuertes, serios y anti-sensibles. Sin embargo, también entiendo que el camino es larguísimo pero estamos avanzando. 

Esta feminización del macho se da por las prendas femeninas pero sobre todo por la despreocupación de la etiqueta social. Es por eso que Palomo Spain es uno de mis ídolos este año. Ha logrado lo que pocos: tener la libertad para vestir al hombre que quiera sin tener que guardar recato por miedo a que no se venda. 

Una de las diferencias que debemos tener en cuenta cuando vemos una colección en la pasarela o en las noticias (cosa que escandaliza de inmediato a cualquier) es que los conjuntos que se presentan no son en esencia lo que vende la tienda, es decir, sí se podrán encontrar la mayoría de prendas pero el nivel es más tenue y la idea es comprar ropa que combine con otras marcas, lo que en el mundo de la moda llamamos “bajar la colección”, que quiere decir: adaptarla a la calle. Una de las cosas que más irrumpen mi calma es cuando alguien me manda una foto de un modelo vestido con una falda, con el cabello pintado y una blusa transparente y acompaña la imagen con un: “están todos locos” y lo que respondo es sencillo: si te llamó la atención y te tomaste la molestia de hacer la captura y enviármela, aunque sea para criticar, es porque estás a un paso de ponerte la falda, la transparencia o teñirte el cabello.

Otro ejemplo del campo es Edward Crutchley. Aunque no es tan extremo como Palomo, sí tiene muchos elementos feminizados que son más fáciles de digerir. 

Fotos de colecciones de Edward Crutchley
Fotos de colecciones de Edward Crutchley

No es cuestión de irrupción, es más un tema de tiempo el que nos toca esperar para ver estas tendencias llevadas a la calle con menos prejuicio y con una naturalidad que no provoque las miradas de una sociedad que pese a los abruptos cambios que vivimos todos los días y las tragedias que pasan por las noticias, se escandalice por ver a un hombre llevar una hermosa falda hasta arriba de la rodilla de un estampado imitación de brocado árabe que tenga algunos pliegues y vuele con el viento. 

La cuota latinoamericana la pone el diseñador chileno Sebastián Plaza con su marca Ingrato en la que crea increíbles tejidos para hombres con formas de vestidos que se llevó todas las ovaciones en la pasarela de Valparaiso este año. Si esperamos un poco, estoy seguro que este diseñador va a liderar un cambio radical desde su propuesta que nos invita a explorar un nuevo mundo lleno de posibilidades maravillosas para los hombres. 

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