La Belleza es lo que No se Puede Tocar

Cast member Natalie Portman poses during red carpet arrivals for the German premiere of the film "Star Wars - Episode III - Revenge of the Sith" in Berlin May 17, 2005. The movie directed by U.S. film director George Lucas opens in German cinemas on May 19.  REUTERS/Fabrizio Bensch GERMANY
Natalie Portman en el Estreno de Star Wars Episodio III en Berlín, 2005.

Muchas veces, en mi adolescencia sobretodo, jugué a tener el cabello corto, por los hombros, o un poco más alto. Me parecía que me veía extraña y no me gustaba. Nunca me lo he cortado más allá de dos, o tres dedos. Otras personas son más radicales y más arriesgadas con los cambios de look y me encanta, porque siguen creyendo en que la esencia y la belleza no tiene nada que ver con lo físico. Pero, estoy segura que muy pocas mujeres nos hemos imaginado sin cabello: calvas, tusas, rapadas.  

Hace mucho sigo en instagram a una presentadora de un canal local de Medellín (Colombia). Se llama Manuela (@estevezmanuela) y es una mujer valiente, hermosa y digna de admirar. En su perfil siempre se encuentran temas de salud, belleza y ejercicio, y actualmente está luchando contra una enfermedad, en la que le tocó quitarse todo su cabello.

Ella me inspiró a escribir sobre la belleza y el cabello.

Los cambios nos ayudan a descubrir otras facetas que desconocíamos, que están ahí esperando que demos con ellos. Pero hay cambios que hacemos porque está de moda, porque queremos algo diferente, y están esos cambios que tocan, porque puede estar en juego tu salud, porque son necesarios y entre ese cambio está el cabello; ese al que le dedicamos tiempo y dinero para que luzca siempre bien, también lo llevamos al extremo con tintes y una cantidad de tratamientos NO naturales para que algún día se parezca a los que vemos en redes sociales. Todavía no hemos entendido aquella frase de Sophia Loren donde dice que nada hace más hermosa a una mujer que la creencia de que es hermosa.

Una mujer calva, sin un solo hilo que “adorne” su cabeza también es hermosa, porque, además de todo, está vestida de actitud pura y esa no la encuentras en ninguna tienda, más que en ti. La actitud sale de adentro como una fuerza arrolladora que se abre paso en la vida y sale a relucir en los momentos que más se necesita. La actitud es todo lo que necesitamos para entender que no debemos depender de nada exterior para ser y sentirnos hermosas.

“La esencia no tiene que ver con tu cabello, ni su forma, ni su color”. Algo que leí en un post de manuela: “El pelo está muerto. Y yo estoy con vida. Para muchos perder el pelo puede ser el fin del mundo, y es entendible. Pocos conocen el proceso para llegar a eso. Para mi fue dejar lo malo atrás y tener un comienzo, un renacer en todo sentido”.

Sin ser yo la que no tiene cabello, quiero creer y me convenzo a mí misma que no importa que no tengas el cabello, el status, el armario, el cuerpo que tiene otra mujer para reconocerme como única e imperfectamente hermosa y original.

Las mujeres que están calvas por salvarse ellas, por iniciar un tratamiento de salud o las que están calvas por elección, son igual de hermosas a aquellas que tienen un cabello brillante, largo y frondoso, y no tiene que ver con un sentimiento de pesar por ellas,  tiene que ver con actitud, con lo que reflejas cuando hablas, cuando te maquillas a pesar de la tristeza, cuando sonríes, cuando caminas y miras de frente, cuando te sobrepones a la opinión del otro y haces los cambios que quieres hacer.

Nina Garcia dice en el Libro de la moda “Busca la belleza en todos lados. No sólo mires las cosas. Ve las cosas. Libérate de tu mirada lejana y comienza a descubrir los detalles en tu vida cotidiana.” Al igual que Manuela y muchas otras mujeres valientes que por motivos diferentes lucen hoy su nuevo look con orgullo, como testimonio de una nueva vida, un nuevo comienzo, quiero invitar a muchas de nosotras a que no esperemos una enfermedad para hacer esos cambios que queremos hacer y que no los hacemos por miedo al qué diran o peor, por miedo a la autocritica que nos hacemos cada que nos vemos al espejo. Mi invitación y que también me la hago a mí misma es a que vivamos la vida, sus momentos y aprendamos a agradecer y a vernos con ojos de amor propio, con o sin cabello. A que nuestra actitud no dependa de ningún like, de ningún número de seguidores en niguna red social, a que nos liberemos de esos estándares que de alguna manera nos hemos impuesto. No hay nada como tener VIDA, no hay nada como sentirnos libres, hermosas, valientes, empoderadas y perfectamente imperfectas.

A Manuela, gracias porque con su actitud, me ha hecho reflexionar una vez más sobre la vida y la belleza, y porque ha inspirado a muchas más a dejar pelucas (que no está mal) y a mostrar su “calva” con orgullo, como muestra de coraje ante la vida y como casco de guerra, como lo escribió ella.

Si conocen a alguna mujer sin cabello por alguna enfermedad, envíenle buena vibra y aprendamos que el cabello crece, y que le belleza no tiene nada que ver con la forma de tu cabello. Cuánto más nos amemos, más entenderemos que no hay una belleza única ni mejor.

 

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