Fin de semana Audrey Hepburn

Audrey

Hace algunas semanas armé una lista de cinco películas que deberían ver de Grace Kelly, es decir, que deberían sentarse todo el domingo a verlas, no solo porque era una belleza de Hollywood sino porque era princesa. Bueno, como sigo obsesionado con la década del cincuenta, la próxima que empecé a ver tanto como pude es Audrey Hepburn. Ella tuvo una infancia complicada, nacida en Bélgica, su padre abandonó a su familia, el señor Joseph Victor Anthony Ruston, un simpatizante nazi con una baronesa holandesa -vaya unión-. Estudió ballet, trabajó como corista, hizo teatro, ayudó secretamente a la resistencia en holanda, movimiento por el cual fue asesinado uno de sus tíos y un primo lejano. Tenía exactamente la misma edad que Ana Frank, llegó a decir en una entrevista: “Tengo recuerdos. Recuerdo estar en la estación de tren viendo como se llevaban a los judíos, y recuerdo en particular a un niño con sus padres, muy pálido, muy rubio, usando un abrigo que le quedaba muy grande, entrando en el tren. Yo era una niña observando a un niño

En Estados Unidos se presentó exitosamente en Brodway pero fue con la película Vacaciones en Roma, con la que logró notoriedad y una abrumadora fama que la llevaría hasta los más alto del show bussines, tanto así que ese papel la hizo la primera actriz en ganar un Óscar, un Bafta y un Globo de Oro por la misma producción. La conocemos por el estilo Audrey Hepburn, minimalista, recatada, con una pose de nobleza y con una simpatía enamoradiza. Es una de las actrices que tiene una inteligencia dulce, una picardía llena de ilusión y de ingenuidad que siempre la hace meterse en problemas para luego salir airosa. Luego de alejarse un poco del cine se dedicó a las obras benéficas siendo una aliada importante con la UNICEF

Aquí te dejamos el reto: cinco películas de Audrey Hepburn para enamorarse una y otra vez.

Vacaciones en Roma (1953)

Por supuesto esta es la primera de las recomendaciones. Anna es una princesa que está cansada de su gira por Europa en donde tiene que asistir a un evento tras otro sin parar durante días enteros, todos muy aburridos. Mira por la ventana y anhela un poco de libertad y una idea se le ocurre: “Tomarse unas pequeñas vacaciones”, se escapa de su palacio y vive un día lleno de aventuras acompañada por Joe Bradley, un periodista que la engaña para conseguir una gran historia. El conjunto con el que pasea Roma es perfecto, nunca morirá. Esa falda midi plisada con la camisa blanca y el pañuelo es una combinación que todas tienen que intentar al menos una vez en la vida, si es en Roma, mejor. Elizabeth Taylor era quien iba a protagonizar esta película y Audrey le ganó la audición.

Sabrina (1954)

Sabrina es la hija del chofer de la adinerada familia Larrabee. Desde chica se enamoró del hijo de los patrones, David, que nunca le puso cuidado, se caso tres veces y Sabrina no encontraba otra cosa en que pensar. Su padre la envía a estudiar cocina en París y vuelve dos años después, convertida en toda una “chic european”, David se interesa en ella y Sabrina descubre que sigue igual de enamorada que antes de irse. Su hermano Linus intenta engañarla para que ella no rompa su compromiso con la joven hija de un empresario que está haciendo negocios con la familia. Al final, el trío amoroso tiene que aclararse y saber quién ama a quién. Esta película obtuvo el Óscar a mejor vestuario para Edith Head. El conjunto que me gusta es el de la escena donde ella va a romper con Linus, pantalones negros, camisa negra y bailarinas negras, momento en que comenzó el estilo Audrey.

Funny Face (1957)

Esta película enamora, sin contar que es una de las recomendadas siempre para los fanáticos de la moda. Audrey es Jo Stockton, una bibliotecaria que, como si fuera una de esas historias de las super modelos de los noventa, fue descubierta por Dick Avery un fotógrafo de la revista Quality (¿No les suena a un Avedon?) y junto a Maggie Prescott, la editora de moda de la revista (de quién se dice era una versión de Diana Vreeland, Dios, esta película me encanta) la llevan a París a convertirse en una gran maniquí. El vestido que deben ver es el straple de puntos negros sobre fondo blanco con falda acampanada, guantes y un velo que resulta ser maravilloso. ¡Think Pink! y dame mucho ¡Pizzazz!. Cuando vean la película van a entenderlo.

Breakfast at Tiffany’s (1961)

De esta película no puedo decir mucho que ustedes ya no sepan. Es un clásico además de un pecado no haberla visto. Givenchy diseña el vestuario de Audrey y la hace ver inolvidable. La película fue basada en la novela del mismo nombre de Truman Capote y el vestido que deben ver es el de siempre, el que nos hace soñar, el negro que usa al principio de la película para desayunar en frente de la vidriera de Tiffany.

Charade (1963)

Está es la última de las películas recomendadas. El vestuario corrió por cuenta de Givenchy también y los tapados en colores de bloques fuertes son perfectos. Aquí, Audrey interpreta a Regina Lampert, una viuda que descubre que a su marido lo asesinaron tres sujetos que buscaban robarle 250 mil dólares que le había robado al gobierno americano. Junto a Cary Grant, de quien por cierto se decía que era Gay, empieza un camino que la llevará a descubrir el lugar donde se encuentra el dinero. Es importante mencionar que tres ex compañeros de su esposo muerto la están intentando asesinar.

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