El dandi o la confusión histórica.

El diccionario de la moda de Margarite Riveré define al dandi como “al hombre que destaca por su elegancia sin llamar la atención. (…) el prototipo del dandi como árbitro de la elegancia masculina se ha focalizado en la ridícula figura de George Bryan Brummell, llamado Beau Brummell”. Esto nos hace pensar en muchas ocasiones en las que el mundo de la moda usa el término “dandi” con una despreocupación alarmante.

A lo mejor Jack Dandy fue el inicio del término, un inglés que vivía en la frontera con Escocia que se iba a las fiestas emperifollado y su estilo extravagante lo hacía distinguirse. Sin embargo, si comenzamos a desarmar el concepto, los impulsores de esta tendencia fueron Brummell, Oscar Wilde, Lord Byron o Charles Baudelaire, hombres que no solo se vestían bien –seamos sinceros, los ingleses siempre se han vestido bien- sino que se distinguían, sobresalían, se hacían notar. Ese detalle que los hacía fuera de serie era el mismo que los empezó a identificar.

Y como la historia no los ha hecho saber, lo diferente no siempre es visto como bueno. Estos “dandis” no eran exclusivamente hombres honorables elegantes, eran chicos con fama de vividores, de mantenidos, de aprovechados, de homosexuales, de extravagantes, de repulsivos incluso de prostitutos.

Sin embargo, con la apertura del espectro cultural que trajo consigo las guerras mundiales, el término de las monarquías y el cine como fuente de información relacionado con la moda y la farándula, los dandis empezaron a ser vistos como la representación de la belleza y el estilo social. Son los árbitros pero también los vanguardistas de esas tendencias que siempre miran hacia el pasado y conservan la tradición masculina del galán prototipo.

Los dandis idealizan al tipo de hombre romántico por excelencia, el de un hombre delicado pero no femenino, galante pero no débil. Hoy con la tendencia de lo andrógino se puede confundir pero no se debe cometer ese error ya que, como lo explica Roland Barthes y lo enfatiza el dandi: “Existe una prohibición social sobre la feminización del hombre, en cambio casi no la hay sobre la masculinización de la mujer”. Así que cuando vuelvan a decir dandi, que sea para identificar a un hombre digno de nuestra época, con un estilo impecable y sobresaliente por tener la valentía de proponer detalles y atuendos que no todos se atreverían a utilizar.

Aquí les dejo mi lista de los dandis por excelencia de todos los tiempos. Dígannos cuál dandi incluirían en la lista y si sienten que su estilo es dandi.

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