«Be a follower» La campaña de Diesel y la psicología inversa

Diesel es una poderosa firma de ropa que fue fundada en Italia en 1978. Sus fundadores, Adriano Goldschmied y Renzo Rosso se enfocaron en producir jeans variando modelos y experimentando no solo con el material sino con el diseño. Su carácter creativo e innovador los convirtieron de a poco en una insignia del famoso overol y se expandieron a los Estados Unidos desde donde se disparó el negocio hasta ser lo que hoy es: una compañía multinacional que produce ropa, accesorios, perfumes y todo lo que se les pueda ocurrir.

Una de las cosas más llamativas de la firma son sus publicidades. Siempre buscando una manera de diferenciarse de el resto, el eslogan creado en 2002 decía «Only the brave» (Solo los valientes) y desde allí, su apuesta publicitaria ha sido cada vez más arriesgada. En 2010 salieron al mercado con una campaña llamada «Be stupid» (Sé estúpido) alentando a vivir la vida con valentía más que con razón; con espontaneidad más que con cautela.

Su manifiesto para la campaña «Be stupid» evidencia al público al que quieren llegar: un grupo de personas muy jóvenes que son inseguras y que quieren escapar de los modelos de vida instaurados por la sociedad. Impulsar a las personas a ser estúpidas y a hacer estupideces es, sencillamente un aforismo del ideal millenial. Tomarse la vida a la ligera funciona para Diesel, sin embargo, este tipo de campañas está muy limitado a un grupo objetivo muy reducido y que se delimita por la edad ya que cuando esos consumidores crezcan, tendrán la posibilidad de seguir siendo estúpidos y no poder pagar un jean o tomar decisiones inteligentes y dejar de ser el público objetivo de la firma.

Este año, la campaña apuesta doble e invita a los clientes a ser seguidores. Con el lema «Be a Follower», si hicieron pequeños videos con los influencers Amixxa y Ayaxxa Miaya, Kristen Noel Crawley, The Native Fox y Elias Riadi, muestran lo difícil que puede ser llevar una vida de influencers. Es decir, nos dicen más o menos que ser influencer es algo así como lo peor que te puede pasar siendo ese uno de los trabajo que más ansían los jóvenes de la generación pop actual.

El primer video muestra a Jennifer Grace (The Native Fox), arrastrando maletas en el aeropuerto para poder viajar. En principio sería divertido si fuera real. Seguramente la chica sabe empacar y no parece un trabajador de mudanzas por los aeropuertos internacionales. Eso sin contar las veces en las que las marcas le brindan camionetas blindadas, asistentes y personal para que lo único que deba hacer es andar por los pasillos con una botas de tacón y una cartera Balenciaga.

El segundo video muestra a Kristen Noel Crawley, fundadora de KNC Beauty con la imposible tarea de irse de una fiesta. ¡Come On! que persona con una cuenta de Instagram no desearía la fama necesaria para que, al salir de un evento social, lo asedien docenas de fans. Lo triste en todo caso no es que Krsten no pueda salir, sino que lo pudiera hacer sin ningún problema porque los demás la están ignorando.

El siguiente video es una colaboración con Elias Riadi, uno de los youtubers que hace parte de la conocida cuenta PAQ quienes se encargan de hacer videos sobre diferentes aspectos de la industria de la moda. Sobre todo se divierten y la pasan muy bien. Lo aburrido de ser influencer en esta ocasión es que ellos tardan mucho más tiempo para desvestirse. Siendo realistas, tener tanta ropa de diseñador para no repetir prendas no puede ser visto como un defecto. Eso sin contar que cuando Louis Vuitton te paga 2000 dólares por una foto tuya con esas botas imposibles de sacarse, con todo el gusto te demoras lo necesario para amarrar cada cordón.

Otro de los videos tiene a las gemelas Ami (@amixxamiaya) y Aya (@ayaxxxamiaya) tomándole tantas fotos a sus ensaladas que les es imposible comerlas. Todos tomamos fotos de las comidas para compartirlas, pero nunca tantas. Ni siquiera las gemelas.

La última pieza es una colaboración con Bloody Osiris (@bloodyosiris) en la que el pobre anda en la lavandería con cestas y cestas llenas de ropa para lavar. Es mejor, según el video, tener solo un par de jeans (preferiblemente Diesel) y lavarlos en cualquier baño público que encuentre.

En general, entiendo el concepto de la publicidad. Ellos buscaron darle una vuelta a la onda de los influencers destacando sus «dificultades» para mostrarnos a todos los que no hacemos dinero con Instagram o con marcas que nos invitan a sus publicidades, que esa vida no es tan divertida como parece y que de todas maneras es mucho mejor ser un anónimo que compra lo que otros nos venden, o un estúpido, ya no se sabe muy bien qué es lo que incentiva la firma.

Sin embargo, también entiendo el elemento de diversión en la publicidad y la ironía como medio para masificar un concepto asociado a lo anti-influencer valiéndose de todo el poder influencer para lograrlo. Es confuso, un poco incoherente y resulta ser ingenuo antes que dañino. Pero, mi único reparo, ¿es necesario promover la estupidez?

Ustedes ¿qué piensan?

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