El diablo usa Prada o por qué Andy no debió renunciar a RUNWAY

Trece años después del estreno de la película “El diablo viste a la moda”, seguimos encantados por ese discurso de Miranda Presley en el que le dice a Andy sobre ese suéter azul “resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando, de hecho, llevas un sweater que fue seleccionado para ti por personas como nosotros”.

Pero Andy cambió. Se empezó a vestir con ropa estupenda y fue tan eficiente que la misma Miranda la veía como una posible sucesora, sin embargo, Andy tuvo un choque con sus propios principios y decidió al final dejar el trabajo. No porque no le gustara o porque sintiera que no fuera bueno pasa su carrera. Lo dejó por razones que nada tienen que ver con la moda haciendo parecer a esta, una selva inanimada de personas desalmadas.

Nunca compartí la decisión de Andy, de hecho, yo hubiera tomado el camino opuesto: me hubiera anclado a esa oficina hasta el ascenso, pero no. La película quería mostrar que una joven brillante y prometedora tiene que seguir sus instintos pero que también tiene que se noble y buscar la felicidad que tanto merece. En lo personal, voy a decirles por qué Andy no tuvo que renunciar nunca a ser segunda asistente de presidencia en RUNWAY y seguir con el trabajo por el que un millón de chicas matarían.

“Tu relación es ahora con tu jefa”

Eso le dijo el novio cuando ella salió de la exposición de arte luego de ser acusada de coquetear con otro. En principio es lógico que el novio reclame, pero ¿qué espera? El mundo presiona tanto a la juventud que es casi imposible imaginarse otra vida que no sea el trabajo. Te exigen que vayas a la universidad para que tengas un cargo exitoso; te exigen que lo des todo de ti para que te promueva y te suban el sueldo; te manipula tu familia pidiendo que seas algo en la vida y cuando estás en el camino para lograrlo… ¡PUM! Te reclaman que no tienes tiempo para pasar cada cumpleaños, para ir al bautizo del sobrino tercero, que es despiadado el hecho de que no estés visitando a la tía internada por una fractura.

Es injusto. La industria de la moda se mueve todo el tiempo, la competencia es salvaje y eso pasa en todas las áreas laborales con la diferencia de que si trabajas en moda, cada escalón que subes, lo haces porque lo mereces, porque has trabajado duro, tienes algo que decir y un punto de vista original. Si pensamos, por ejemplo, en el mundo de la gastronomía, pasas de ser asistente a ser chef porque cocinas bien, pero cocinas casi lo mismo noche tras noche, las variaciones son leves en cambio en la moda debes tener mucha creatividad, ir en busca de la originalidad y saber que cada número de una revista tiene un centro, una misión y un eje completamente diferente. Es un trabajo de tiempo completo que se compenetra con tu vida porque seguro que todos tus amigos te llaman para que les digas si tal o cual blusa combina con esa falda. 

Si tanto quieren que alguien sea exitoso, después no intenten pedir que esa persona se disculpe por las cosas a las que ha tenido que renunciar para llegar a la cima. De lo contrario, todos podemos estar en esa pirámide laboral y ser la persona feliz que nunca tuvo la garra de medirse como jefe o por el contrario, buscar una pareja que lo haga todo más fácil y que no pida estabilidad reclamando más tiempo, más atención, más, más y más. Creo que este post va mucho de lo que los demás quieren de nosotros que, en todo caso, no importa nada si eso es lo tú quieres para tu vida. 

“Miranda Presley, divorciada otra vez”

Las parejas, complicado tema. Cada escalón laboral trae más responsabilidades, más esfuerzo y por supuesto, más tiempo. Ese argumento en el cual una persona debe encontrar el punto intermedio entre el amor y el trabajo es tan irreal como pretender que la comida china que ordeno por teléfono viene directamente de Shanghai.

No conozco a la primera persona que sea exitosa y que aún así pase el tiempo llevando a sus hijos al parque. Nadie es súper humano. Ese trabajo lo hacían las esposas cuando su labor era lavar ropa, criar hijos, planchar, cocinar, ir a pagar los recibos al banco y después de todo eso, agradecer al marido porque no las deja. Hoy es confuso y solo las personas con trabajos promedios se dan ese lujo. Los otros, aquellos con ambición, hacen sacrificios por lo que quieren, en cambio, si lo que quieren es amor y familia y amigos, entonces lo más fácil es aceptar que llegar a ser editor de una revista o director creativo no es algo alcanzable. Claro que hay excepciones pero seamos honestos, son muy pocas, o por qué crees que las personas con fama y fortuna tienden a divorciarse tanto.

La mediocridad existe cuando pretendemos tenerlo todo y descubrimos en muy poco tiempo que nadie lo tiene todo.  

Esperar que algo pase para que uno sea el que viaje a París

Este es el punto cuestionable porque estamos hablando de estándares morales. No aguanta mucho la traición de Miranda a su amigo Nigel, tampoco es justificable de ningún modo, sin embargo, es una regla muy común que no solo es suficiente el talento para avanzar. Talento hay de sobra, muchas personas escriben de manera fantástica, diseñadores con la vanguardia en sus dedos, modelos que se acercan demasiado al concepto de perfección y aún así no logran nada. El mundo es cruel y en él nacimos, esas son las reglas del juego y primero tienes que tirar tus cartas y ganar para empezar a cambiar el asunto si lo quieres más humano o más sensible.

Recuerdo que, en primer semestre de la universidad, una profesora nos dijo que éramos los que iban a reemplazar a nombres del periodismo en Colombia como Yamid Amat, Julio Sánchez Cristo o Vicky Dávila. En ese momento lo único que hice fue ilusionarme, después, cuando el diploma universitario era más un recuerdo que un motivo y me enfrenté a la calle, entendí que sí alguna vez iba a ser el remplazo de Vicky Dávila, tenía que demostrar que era mejor que ella, ¿en qué sentido? Tener más experiencia, mejores contactos, un estilo más complejo de escritura y sobre todo, saber que esto es una competencia y que los buenos sentimientos mucha veces deben quedar para otras ocasiones.

Yo no hubiera renunciado, después de todo, era Andy o cualquier chica del millón que incluso podría hacer un mejor trabajo que ella. Esto es de todo o nada o sino, se puede empezar a pensar en alternativas menos estresantes y más acordes con la idea de esa armonía celestial que muchos promueven o en otras palabras, no mates el tigre y luego te asustes con el cuero.

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