Decálogo del asesor de Imagen

Muchos son los trabajos en la industria de la moda que no tienen que ver en específico con la indumentaria, de hecho, algunos de ellos se acercan más a disciplinas como la arquitectura, la pintura, los negocios o la psicología en el caso del asesor de imagen.

Es por ello que cuando encontramos personas que se quieren dedicar a la moda pero no saben en qué campo, les aconsejamos que le den una mirada a todos los oficios y luego piensen cuál es el más apropiado para ellos. 

“No puedes subir la escalera del éxito vestido con el traje del fracaso”
Zig Ziglar

Muchos se entusiasman fácilmente con la asesoría de imagen porque es una de las formas de ayudar a otras personas a mejorar su manera de vestir, pero también a cambiar su forma de percibirse y alinear sus gustos y estilo a su forma de vida. 

Es por ello que hoy desestructuramos el trabajo del asesor de imagen en diez reglas que son fundamentales para hacer un buen trabajo y evitar ser uno de esos que se autoproclaman especialistas en algo y no saben más que un par de trucos para parecer grandes conocedores de su área cuando en realidad no se han tomado el trabajo de investigar, formarse y crear metodologías.

“La elegancia no es algo superficial, sino la manera que encontró el hombre para honrar la vida y el trabajo”.
Paulo Coelho

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  1. Morfología: Todo asesor de moda comienza por las formas del cliente. Conocer el tipo de cuerpo, las medidas exactas, la altura, el peso y la relación de proporciones de lejos y de cerca es fundamental para no proporcionar prendas erróneas solo por el hecho de ser “lindas”.

  2. Exorcismo: Uno de los primeros pasos es también hacer una revisión del closet del cliente para definir qué es lo que usualmente usa, en qué condiciones están sus prendas, tratar de recuperar lo que se pueda y pensar en un armario íntegro en donde se puedan combinar todas las prendas sin mucho esfuerzo. Si el cliente busca ayuda, es precisamente porque tiene problemas para hilar sus elecciones estilísticas.

  3. Colorimetría: para los que no lo saben, en la moda se dividen el tono de piel en estaciones. Tenemos en principio pieles frías o cálidas y después dividimos en invierno, primavera, verano u otoño. Para luego seguir subdiviendo y saber qué gama de colores van bien con nuestro cliente. Esto por supuesto puede variar según el estilo y… suspenso… la morfología.

  4. Presupuesto: Es sumamente importante conocer el dinero que el cliente está dispuesto a gastar en moda. NO podemos forzarlo a que salga de sus criterios porque solo vamos a encontrar rechazo. Al contrario de ello, se debe ser sutil y mantenerse en rangos en los que el cliente se siente cómodo y tener opiniones que lo ayuden a comprender qué beneficios tendría si amplía su idea de gasto. No es cuestión de comprarle a alguien toda la colección de Louis Vuitton, sino enseñarle a encontrar prendas funcionales en lugares que pueda frecuentar sin problemas y lo convierta en un hábito.

  5. Aficiones: Es esencial conocer al cliente de manera profunda. No basta solo con saber qué le viene bien o cómo se verá mejor. Ser arbitrarios no funciona, la idea es trabajar áreas de percepción que están erradas en el cliente y hacerlo ver que su ropa debe estar alineada con quién es y la persona que quiere llegar a ser. Para ello, conocer en qué invierte su tiempo libre es clave para los looks informales. 

  6. Trabajo: El entorno laboral nos va a dar la pauta para crear un estilo coherente. No es lo mismo idear una narrativa de indumentaria para un empresario o para un pintor. Las áreas creativas nos permiten ser más excéntricos mientras que las labores muy formales requieren más seriedad y prendas clásicas con toques modernos. No solo para la oficina es necesario, sino para todas sus actividades sociales.  

  7. Inventario: No es tarea del asesor llenar de ropa al cliente. El inventario es una herramienta práctica para hacer entender las pautas necesarias de vestimenta. Las personas mejor vestidas tienen piezas únicas que reflejan su estilo junto a básicos combinables. De hecho, dar una lista de número de prendas que se deben tener, por ejemplo: 3 jeans, 2 blazer, 1 zapatillas deportivas blancas, agiliza el trabajo.

  8. Accesorios: Es lo que más preocupa a un asesor de imagen porque usualmente los clientes no utilizan o usan demasiado. Encontrar los accesorios adecuados es sencillo, el reto en este punto es convencer a la otra persona de modificar sus hábitos y comenzar a utilizar reloj, anillos, correas, broches, pisa corbatas, gemelos, o los que tengamos dentro de nuestra estrategia. 

  9. Disciplina: Una de las habilidades principales que todo asesor de imagen debe desarrollar es el poder de convencimiento. Una regla básica es probarse las cosas antes de desacartarlas, por eso, convencer a las personas a que salgan de su zona de confort es imprescindible para desarrollar un buen trabajo. Luego de superada esta barrera y lograr que el cliente nos tenga confianza, el sendero se facilita casi un 90 por ciento.

  10. Belleza: No se trata de que las personas parezcan estrellas de cine o personalidades que admiren, la idea es que potencien su belleza y aprendan a vestirse para su cuerpo, su vida y que tengan una idea de personalidad estilística formada. Recuerde que la imitación es válida sólo en pequeñas dosis y que la autenticidad, es el objetivo principal.

Ahora vayan y embellezcan el mundo asesores. Y recuerde…

“El estilo es una forma de decir quién eres sin tener que hablar”.
Christian Dior

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