Cuando la moda es conveniente | Kardashians, Monroe y Lohan

Decía Harry Truman “si no puedes convencerlos, confúndelos”, una máxima que la industria de la moda ha tomado como propia, un principio que parece funcionar para incrementar la ‘magia’ y los ‘titulares’, pero que al estar navegando por la inmensidad de Tumblr o Pinterest, algunas fotos resultan impactantes.  Para muestra un botón:

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Cuentan las noticias y chismorreos de internet que la aceptación de la industria ante el fenómeno de las Kardashian, llegó después de su matrimonio con el rapero Kanye West, se especuló mucho sobre la resistencia de Anna Wintour y frases temerarias que llegó a expresar sobre que nunca aparecerían en Vogue o asistirían a la gala del MET, no obstante dos hechos cambiaron esa perspectiva: primero el círculo de amigos de West que incluyen a Valentino, Riccardo Tisci o Carine Roitfeld  y segundo la creación de Instagram, donde Kim y sus hermanas parecen dominar el mundo superando por mucho la barrera de los 200 millones de seguidores.

No obstante esa portada de Vogue del año 2014, despertó hasta las suspicacias de Naomi Campbell, quien la criticó en televisión nacional, no obstante ahora es una de las compañeras fieles de Kim en las semanas de la moda europeas. Este es el momento en el que paro de divagar y aclaro que soy seguidora de las Kardashian/ Jenner, admiro su capacidad para crear un imperio de proporciones globales, pero si puedo notar desde 1000 km de distancia que son utilizadas por los grandes nombres de la industrial cual alfiles en un tablero de ajedrez.

Esta historia va hacia atrás, ahora recordemos cuando Lindsey Lohan era una de las musas de Chanel -oh sí, eso ocurrió- cuando tenía 10 años lució un traje de dos piezas a su medida de la firma francesa, en la película Juego de Gemelas, ya en el 2008 asistía a todas las pasarelas que la casa organizaba alrededor del mundo, en el 2010, cuando su carrera comenzó a decaer, quería que su brazalete de prisión domiciliaria fuera decorado por el mismísimo Karl Lagerfeld.

En la actualidad sabemos que Lindsey detesta la idea de asistir nuevamente a un desfile de la icónica marca, aunque bueno, a decir verdad, no la invitan, y su historia nos conduce a preguntar ¿será que Kristen Stewart, nueva musa de la casa, o Cara Delevingne, modelo favorita del diseñador, tendrían la misma suerte si sus carreras se fueran en picada?

Finalmente un rostro que todos conocemos y admiramos, Marilyn Monroe, una diva cuyas desdichas son míticas, pero que desde ese entonces y ahora, siempre ha sido explotada como una mujer de dos dimensiones: melancólica o sensual, nunca nos han querido mostrar o vender algo diferente. Después de 50 años de su muerte, en el 2013, fue nombrada nuevamente imagen de la fragancia Chanel Nº 5, sin embargo ¿tiene sustancia lo que propone la marca?, ¿A alguien en la industria le importó su muerte?

No me quiero poner densa o cansina, pero no podemos seguir “comparándonos” con la vida y las publicidades de quienes habitan en la industria de la moda porque son tan similares como cualquier comunidad, donde la gente siempre se quiere arrimar al árbol que mejor sombra ofrece. Nada de criterios o estándares inamovibles, el interés es la única moneda de cambio.

 

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