Capítulo 2 · Femme Fatale

Las mujeres fatales han sido una fuente literaria desde hace siglos. Ellas son hermosas, letales y su astucia compite en entornos peligrosos. Algunas cualidades principales que una Femme Fatale debe tener es la audacia mental con la que sortea momentos comprometedores, la seducción como herramienta para lograr lo que quieren y la independencia enmarcada en una distancia emocional: nadie puede llegar a ellas. Muchas son espías, otras han hecho fortunas comerciando en el campo de las relaciones amorosas y las más peligrosas son aquellas asesinas enfundadas en un vestido rojo ceñido, un cabello largo que cae en olas por la espalda y siempre un cigarrillo en la mano y unos tacones altos.

Hoy hablamos de tres mujeres que han mostrado su carácter y sus intenciones a lo largo de tres maravillosos libros. Ellos son:

1. La uruguaya de Pedro Mairal

«De pronto me dio pánico el encuentro. ¿De qué iba a hablar? ¿Cómo la iba a convencer de venir conmigo al hotel? Estaba medio cansado, tenía hambre. Bajo de energía. ¿Y si ella aceptaba ir al hotel y a mí no se me paraba de los nervios y el cansancio y la demasiada expectativa? ¿Y si venía el novio en lugar de ella a cagarme a trompadas?»

2. Lolita de Vladimir Nabokov

«Allí, en la muelle arena, a pocos metros de nuestros mayores, nos quedábamos tendidos la mañana entera, en un petrificado paroxismo, y aprovechábamos cada bendita grieta abierta en el espacio y el tiempo; su mano, medio oculta en la arena, se deslizaba hacia mí, sus bellos dedos morenos se acercaban cada vez más, como en sueños»

3. El tiempo entre costuras de María Dueñas

«Un Madrid hirviente y bullicioso, por el que Ramiro y yo transitábamos como si no hubiera un ayer ni un mañana. Como si tuviéramos que consumir el mundo entero a cada instante por si acaso el futuro nunca quisiera llegar.»

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