Una carta de amor al labial

01Querido y admirado labial: antes de confesarte mi amor, debo reconocer que antes te temía, pero cómo no hacerlo, sí pocos objetos tienen la capacidad de elevar tu estado de ánimo e iluminar tu rostro sin una pretensión diferente que destacar tu sonrisa.

Solo gratitud tengo por esas grandes damas de la historia como Cleopatra,   Isabel I, María Antonieta y las valientes mujeres de la Gran Depresión que siempre comprendieron tus infinitas bondades. Gracias a ellas las mujeres durante la I y la II Guerra Mundial contaron con una herramienta que las conectaba con su feminidad, entretanto vestían de overol para trabajar extensas jornadas en las fabricas y así sostener a sus familias.

También debo decir que admiro tu capacidad encendida de despertar tantos comentarios, nada más queda recordar la prohibición durante el siglo XVIII en Inglaterra por considerarte signo de prostitución. Ahora, 3 siglos después, lo puedo comprender perfectamente, puesto que nada resulta más sensual y poderoso que llevar con seguridad una boca pintada de rojo.

La intimidad que nos exiges a tus seguidoras es tan mágica que podemos pasar jornadas enteras frente al espejo encontrando los tonos exactos para nuestro rostro. Esto no es resultado del azar y mucho menos de la vanidad, en el siglo XIX las mujeres solo podían lucirte en el interior de sus casas, unas pocas valientes salían a la calle arrebatando todas las miradas.

Dentro de toda esta declaración es imposible olvidar a uno de tus más importantes aliados: el cine. Desde sus comienzos en las primeras décadas del siglo XX, las actrices apostaban por tus tonos más oscuros con la finalidad de destacar sus facciones a través del filtro blanco y negro de las imágenes. Luego en la década del 50 las divas como Marilyn Monroe y Rita Hayworth te elevaron a la categoría de majestuoso debido a la gracia con la que emprendieron tu defensa.

Tal vez mi primer recuerdo contigo fue jugando con alguna de las barras de mamá, luego nos separamos hondamente porque buscaba todo menos destacar, pero ahora en otra etapa más femenina y receptiva de mi vida, puedo abrazar tu encanto.

Gracias generoso y vibrante labial!

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