Carolina Arias y su rincón mágico en Bazar La Pasión

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Carolina Arias se formó como periodista e historiadora. Sus pasos fueron por las letras mucho tiempo hasta el día en que tomó la decisión de seguir su instinto y dedicarse a la moda desde un ángulo poco explorado pero que hoy está en auge: la sustentabilidad.

Bazar 4Se mudó de Santiago de Chile a Valparaiso y creo el Bazar La Pasión, un lugar lleno de magia, un rincón en Valparaiso para visitar una y otra vez. Es una tienda de marcas con responsabilidad sustentable, reciclaje de materiales, prendas atemporales con un cuidado medioambiental y una mirada vanguardista de la moda vintage.

Ha utilizado un sin número de materiales a los que les ha dado una nueva vida reinventándolos. Ya sean telas, tapicería o cualquier cosa que pueda convertirse en una obra de arte, ella lo transforma con su equipo en piezas memorables que se adquieren para la eternidad. En el Bazar La Pasión se pueden encontrar prendas de indumentaria, muebles y accesorios y se conjuga como una manera de explorar el pasado y entender la moda como un sistema de simbologías que recarga y valoriza los productos de calidad con una trazabilidad honesta.

Algunas de las marcas con las que trabaja Bazar La Pasión son Vera Sielfeld, Casa Kiro, Trébol Sastrería, Pelham, Alejandra Jimenez entre otras.

Con más de diez años en el mercado, nos contactamos con ella para que nos contara un poco más de su trabajo y esto fue lo que nos dijo:

OutFears. ¿Cómo inició Bazar La Pasión y de dónde surgió la idea de reutilizar materiales para convertirlos en ropa y en objetos de diseño interior?

Carolina Arias: La idea de reutilizar viene de mucho antes que naciera el BLP, nuestro motor básico es que el material para crear ya existía, solo teníamos que encontrarlo y transformarlo. Esto aplica para el diseño textil y de interior.

OF: Llevan más de diez años abiertos al público con Bazar La Pasión, ¿cuáles fueron los primeros desafíos a los que se enfrentaron y cómo fue evolucionando la firma?

CA: ¡El año pasado cumplimos diez años, no quisimos celebrarlo, lo haremos este año, nos parece más significativo empezar y celebrar una nueva década! El inicio estuvo lleno de desafíos. En primer lugar, emprender en región lejos de la escena de diseño nacional y emprender en Valparaíso, una ciudad intensa, apasionante, pero en esa época sumamente abandonada. Fueron años duros y solitarios, pero interesantes para el resto. Dejar de lado el trabajo de periodista, las buenas oportunidades que tenía en ese entonces para concentrarse cien por ciento en este proyecto sin pensar en la idea de que no podía resultar, sin tener un plan b. El diseño independiente en general no era muy conocido, había diseñadores a lo largo del país que se esforzaban en salir adelante, se agrupaban, algunos lo lograron, varios ya no existen.

Lo interesante del BLP es que fue tal vez el primer espacio regional que funcionó como multi-marca y dio cabida y espacio de exhibición a nuevos diseñadores. Entonces por una parte funcionábamos como marca paragua para otras marcas y por otra vendíamos nuestros diseños propios.

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OF: También eres periodista e historiadora ¿cómo complementas esos tres elementos diseño, historia y comunicación en tu firma y en tu vida?

CA: Eso es precisamente un complemento perfecto, porque es sencillo, en el sentido de que son combinaciones simples, me gusta investigar, que me cuenten historias, historias que adapto al diseño y que luego comunico. El ser humano está constantemente tratando de comunicar algo, lo que sea, de infinitas maneras. Yo lo hago a través del diseño y los objetos, esa es mi manera de contar cuentos, creando atmósferas y escenarios con elementos de distintas épocas que voy recolectando.

OF: ¿Cómo defines y asumes la moda sostenible?

CA: Creo que la asumo antes de ser capaz de definirla, simplemente empecé a vivirla por instinto y responsabilidad social, mucho antes de que existiera el Bazar la Pasión. Cuando trabajaba como periodista, diseñaba mi vestuario con materiales nobles sin tener mucha conciencia en que esa necesidad en un comienzo individual se podía traspasar y hacerlo comercial y educativo. Luego abrimos el BLP y lo obvio para mí era diseñar y comercializar los diseños que desde hace un tiempo vivían conmigo. Inicialmente para el público fue extraño, vestirse con cortinas o tapices, para mí era importante que nuestros diseños duraran en el tiempo, que fueran heredables y eso los hace sumamente sustentables.

Estos mismos diseños y sus materiales eran tan perfectos que podían ser usados durante todo el año y para cualquier ocasión, de día o de noche. Eran diseños heredables y sin tiempo. Entonces empezamos a hablar de ATEMPORALIDAD. Ya no necesitábamos sacar 4 colecciones al año, pues la colección que hicimos el 2006 es tan usable como la que tenemos en venta el 2017.

Actualmente hablar de Moda sustentable, de moda ética o de moda slow es hablar en términos políticamente correctos para hablar de moda, un diseñador que no tenga dentro de su filosofía de diseño la moda ética no está bien visto. Y esto es porque la moda sostenible es un concepto que vende. No puedo hablar por todo el mundo, pero no sé hasta qué punto el diseñador siente un compromiso real con este término.

No me cabe duda que los hay y que incluso se han dedicado a investigar y probablemente tengan un discurso mucho más serio y profesional que el mío, que es bastante básico, y es básico porque es de piel y de instinto, no me interesa complejizar ni aparentar nada. En ese sentido yo trabajo con textiles reciclados, textiles que intervengo, que invento o lisa y llanamente textiles nobles que adquiero como lino, algodón o lana que son nuevos salidos de fábrica pero que llevan elementos antiguos como botones o pañuelos de seda como forro.

Me interesa que se usen las materias primas que ya existen, tal como te respondí anteriormente, me interesa que cuenten una historia, me interesa que perduren en el tiempo, que la persona que trabaja conmigo y que juntó las partes de este pieza lo haga feliz. Me parece que de esa manera contribuyo a mi entorno, sin la necesidad de enriquecerme con piezas que se venden a un precio justo (claramente más caras que el diseño en serie) Mis clientes ven en esto una inversión justa que atesoran.

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OF: Una de las cosas que más nos llama la atención es la gran gama de materiales que has utilizado a lo largo de los años, cuéntanos con qué has trabajado y cómo llevas a cabo el tratamiento de las materias primas.

CA: Son muchos los textiles que hemos usado, nuestra primera colección la hicimos con tapicería que sacamos de muebles antiguos, paredes, cortinas y colchones rellenos con lana. Todos textiles antiguos resistentes pero que los años los había vuelto frágiles. Los tratamos como hay que tratar el peso de la historia… con responsabilidad, cautela e infinita delicadeza. Muchos de ellos tenían más de cien años y obviamente no se conservaban como el día que hicieron presentación en sociedad. El resultado fueron abrigos delicados y nostálgicos, algunos de ellos con piquetes por el desgaste de la tela. Actualmente no es raro que nuestras pendas tengan piquetes de desgaste en alguna parte, para algunos es la prueba de los años y los hace más valiosos.

Paralelamente restaurábamos muebles que es nuestra otra línea de productos, comenzamos a descubrir la arpillera, los sillones llevan arpillera en su interior para sostener todos los materiales que hacen que el sillón tenga esa forma, seguramente se utilizaban estos sacos porque es un textil de fibra natural muy económico. Empezamos a usar la arpillera en nuestros diseños y a buscarla. El tratamiento era difícil ya que los sacos que encontrábamos aún tenían granos de café u hojas de té y el olor era muy fuerte, hoy en día es muy fácil encontrar sacos nuevos estampados sin uso.

Puedo seguir muy extenso contando sobre los materiales, como los sacos de verdura, algodón que hemos pintado a mano, que hemos teñido o bordado. Todas han sido un descubrimiento importante para nosotros, hace poco hicimos una línea de abrigos teñidos, por dentro los forramos con pañuelos de seda antiguos que habíamos recolectado durante todos estos años, abrirlos era un sueño.

Sin duda nuestro trabajo más simbólico fue la colección Teatro Real. Encontramos el telón de este antiguo teatro ya demolido y remplazado por una gran cadena de súper mercado y era un textil con el que nunca había trabajado, al tacto era como tocar felpa y seda al mismo tiempo, de un dorado intenso, hicimos diez abrigos seriados, cada etiqueta llevaba la historia y el número de cada abrigo. Al comprarlo el cliente no solo se llevaba un abrigo, se estaba llevando un pedazo de historia de Valparaíso, de regalo se llevaban los boletos originales del teatro.

OF: ¿Por qué es importante la creación de iniciativas de moda sustentable y su difusión en el mercado?

CA: Porque el suelo que pisamos ya no resiste más, porque a pesar (lamentablemente) de que hemos perdido la capacidad de asombrarnos con el acontecer nacional e internacional y tomamos palco sin reaccionar al respecto, salvo mover un poco la cabeza. El vivir de una manera más sustentable es lo más fácil y a la mano que podemos hacer. Muchas veces es incluso más accesible, ya tienes la ropa de segunda mano, al adquirirla ya estás viviendo de una manera más sustentable, entonces lo lógico y consecuente si se habla de sustentabilidad es que se empiece a diseñar de esta manera.

No creo que se necesite hacer un análisis muy profundo de por qué es importante hablar de moda sustentable. Nosotros lo hacemos desde hace once años por principio, hoy muchos lo hacen también por convicción, otro grupo importante lo hace por moda o porque está bien visto, cualquiera de las alternativas a estas alturas es válida y finalmente beneficiosa.

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OF: ¿Cómo ves la industria de la moda sostenible en Chile respecto a otros países de América Latina y el mundo

CA: Me parece que hay iniciativas que van en alza, no sé si hablar de industria, veo que hay ganas de hacer y sobre todo veo a muchos creativos muy talentosos, el problema es que hay que educar al público y eso es mucho más complejo de lo que yo pensaba.

Lo veo incluso dentro de mi circulo. Por ejemplo, el otro día a un pariente político le regalaron una revista independiente que a mí me encanta, de esas que por texto e imagen pasan a ser revistas de colección, no la quiso porque para lo que él está acostumbrado, no era una revista sabrosa. Espero que se entienda el ejemplo, pero este pariente aparentemente ignorante en temas de papel couche no tiene porqué saber que lo que tenía en sus manos era un lujo. Eso mismo traspaso al tema del diseño textil o de objetos.

Tal vez me di una vuelta muy larga para responderte, pero los diseñadores todavía no logramos encontrar el canal de comunicación para hacer entender al consumidor que el diseño sostenible es una mejor opción que el diseño tradicional. Otro ejemplo de lo anterior, hace un par de años se abrió una tienda fast fashion en un importante centro comercial de la capital y los clientes acamparon esperando la apertura de puertas. Entonces solo puedo pensar que estamos en pañales respecto del resto de los países.

OF: ¿Cómo ha sido el trabajo entre Bazar La Pasión y otros diseñadores y profesionales de la industria?

CA: Nuestro trabajo siempre ha sido muy abierto y de alguna manera generoso, creemos fielmente en las redes y la retroalimentación, por eso siempre tratamos de trabajar en equipo y generar sinergia con los diseñadores que a estas alturas varios se han convertido en amigos personales.

OF: ¿Qué proyecto tiene Bazar La Pasión para los próximos años?

CA: ¡Seguir creando e investigando!

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OF: Decías en alguna otra entrevista que te gustan los cortes clásicos y la innovación en los materiales ¿cuál es el estilo de las colecciones de la marca y cómo describirías a las clientas de Bazar La Pasión?

CA: Los cortes de nuestros abrigos casi siempre son los mismos, no hay tanto que innovar en cuanto a diseños de abrigos, uno puedo jugar con las mangas, largos, a mí me gusta hacerlo con los cuellos, no creo hacer más de 20 tipos de abrigos o capas, por supuesto de vez en cuando hago abrigos que me entretienen con mangas y largos asimétricos, solapa redonda y en punta en una misma prenda, esas creaciones se venden poco porque en general la gente no se atreve, pero a mí me encanta hacerlas.

Me encanta trabajar con los materiales, pintarlos a veces con pinceles finos e imaginar que estoy pintando un cuadro y otras veces hacerlo con brocha gorda y rodillo como si pintara un muro. Los intervengo, los bordo, los destiño etc. también me gusta trabajar con materiales nobles como los paños de lana, idealmente, Oveja Tomé y uso forros de la marca Strobelm ambas nacionales. Casi todas nuestras prendas llevan botones antiguos. Nuestras clientas son bien diversas, pero el denominador común es que les gusta diferenciarse, sentir que están haciendo una inversión que probablemente heredaran a sus hijas, que tienen encima más que un pedazo de tela, un objeto de diseño y porqué no decirlo, una pieza de arte. En ese sentido nuestra clienta es una mujer sofisticada, aventurera y muy segura de sus pasos.

OF: Cómo historiadora y diseñadora ¿qué mujeres admiras por su estilo?

CA: No sé si es admiración, pero me identifico o me atraen mucho Patti Smith, Susan Sontag, Annie Leibovitz, Iris Apfel me encantaría ser su amiga, y aun que es ficción Margot Tenenbaum.

Si quieren conocer más el trabajo de Carolina en Bazar La Pasión, pueden seguir sus redes sociales:

FB: Bazar La Pasión

IG: Bazar La Pasión

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